Este es Quirós, Álvaro Quirós
La historia de Álvaro Quirós es la historia de un chico inteligente, trabajador, sufridor y luchador que empieza a recoger los frutos de todo lo sembrado durante años. Activo y con inquietudes, Álvaro, como casi todos los niños, soñaba con ser futbolista de pequeño. Le gustaba mucho la pelota, pero también había adquirido esa pasión por el golf de manos de su padre, jardinero de profesión, que le inició en esto de los palos en un campo público de su querida Guadiaro. Pese a que estaba creciendo en tierra de golfistas, el deporte rey siempre tira mucho y hasta los 14 años estuvo alternando los putts con las proyecciones por la banda en su rol de lateral izquierdo en el equipo de su pueblo. Seguidor incondicional del Atlético de Madrid, el destino le deparó que pegara sus primeros golpes en el campo de golf de La Cañada con un futbolista, su gran amigo y paisano Juanjo Bezares, ex del Cádiz y Sevilla, y ahora en las filas del OFI de Creta griego. Su padre y su por entonces técnico Pedro Tineo se esforzaban en sacarle brillo a lo que ellos ya veían como un diamante en bruto. Tenía planta y condiciones, pero le faltaba paciencia. Álvaro, por el contrario, seguía sin verlo muy claro. Hasta que Salvador Luna se lo llevó a la Residencia Blume con 18 años. Fue allí donde maduró, donde aprendió a controlar su extrema ambición, sus ansias por llegar al green cuanto antes, de ganar los torneos en el primer recorrido… Pero si Tineo y Luna han sido importantes en su historia como golfista, más aún lo ha sido su actual entrenador, Pepín Rivero. Desde hace seis años es Rivero el que ha guiado a Quirós hacia el profesionalismo, el que le ha enseñado lo que no hay que hacer pare evitar el tropiezo, el que le ha servido de psicólogo en los momentos más duros: lesiones, bajones de rendimiento, ansiedad por jugar con los mejores…Con él, Álvaro ha dado ese paso de pegarle duro a la bola a interpretar el juego; a consolidar esa disciplina que ha ido adquiriendo durante los años, a imitar el comportamiento educado y respetuoso de uno de sus ídolos, José María Olazábal. Y con él espera cumplir todos sus sueños deportivos. Este es Quirós, Álvaro Quirós, como diría James Bond, su personaje preferido. Quédense con su nombre. Apunta muy alto.


















esta claro, si aprendiera a contolar mejor esa potencia sería de los mejores del mundo, eso nadie lo duda.