La puerta de debajo de mi casa siempre se anda estropeando. Dice el cerrajero que es por culpa de la llave, que se sacan copias de copias de copias, y luego pasa lo que pasa, que no se fastidia la cerradura y ya no cierra bien.
¿Qué puede hacerse? Pues colocar una supercerradura magnética, lo último en tecnología de puertas, el cyberpunk en tu propia vivienda. Se acabaron las llaves mundanas: una llave electrónica abre la puerta por fuera, un botón la abre por dentro, y por supuesto desde el telefonillo también se abre.
“Ya no se os volverá a abrir”, nos dijo el cerrajero, y anda que no tenía razón el tío. No se ha vuelto a abrir. De hecho, no se abre ni cuando queremos. En efecto: el botón se ha quedado atascado, la llave electrónica no funciona y el telefonillo no abre por mucho que pulses.
Lo bueno es que he podido conocer a un montón de vecinos mientras esperábamos al cerrajero, y es que todos hacíamos cola con la esperanza de poder salir a la calle. ¿Quién dijo que la tecnología facilitaría nuestra vida?

Gades Noctem
por José JoaquínRelatos de la adolescencia situados Cádiz, y de cómo el cine, la literatura, los videojuegos













