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Los romanos me retenían en la Sierra (ya estoy aquí)

Domingo, 12 de Abril de 2009

Aunque galo y viñero, también tengo corasonsito y me voy a la Sierra en Semana Santa como todo pichichi (menos Toedtli, que tenía que currar). Tres días sin el interné, sin ir de tapas (lo llevábamos todo y Cristina hizo el mejor tumaca del mundo, así que desayunábamos varias veces al día, por la tarde y todo). También cargamos desde casa con algunas botellas de Pago de Carraovejas (crianza, que está la cosa mala) y algo de ‘Juanito el que anda mucho’ en su versión vestida de negro. Muchas viandas caseras. Sin ver una barra a varios kilómetros. La única concesión a la modernidad ha sido una PlayStation para jugar al Buzz (me he descojonao, que juego más meante, enervante, que hagan al presentador de verdad). Keko arrasó.

Había seis romanos (de entre 14 meses y 7 años) que me han torturado físicamente todo el día, haciéndome mover las carnes, las trenzas y el bigote. No paraban, los tíos. Ya me han soltado.

Cuando vuelvo: gran alegría. Además de que tu casa siempre te parece más bonita y acogedora cuando sales 72 horas, además de comprobar que Cádi-Cádi sigue en el mismo sitio, me encuentro 19 comentarios (y ni uno insultante, que me los merecería) en dos días. Ole y viva la sivilisasión. Ole y viva el interné. Ole y vivan las respectivas madres de los emisarios. Mu bonitas las cabras, los caballitos, la Vía Verde, pero lo mejor es volver y encontrarse esto. YA ESTOY YO CONTESTANDO A TOL MUNDO.

General

  1. Lunes, 13 de Abril de 2009 a las 11:28 | #1

    Cualquier iniciativa que aproxime los aromas serranos a la ciudad náutica de Cádiz, entre ellos los referidos a la compleja cocina venatoria, prestan un servicio impagable a la socioeconomía y a la cultura. El porvenir sostenible de Cádiz ha de sustentarse en la amalgama de la sierra con la campiña y la mar. El noismo nos marchitará, peor, terminará de esquilmarnos la esperanza de convertirnos en un referente cultural, en el que un gigot de venado conviva y coincida con una breca al horno. Somos un universo y no un archipiélago invertebrable.

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