Cava frío, manta calentita
En verano de 2010 cumplirán cinco años en El Pópulo y parece que llegaron antié. Dos chavales que pasaron por Cádiz unas vacaciones (Paco y Manel, madrileño y catalán) y decidieron que éste era su sitio para siempre jamás. Una historia repetida, sobre todo en hostelería, pero que no pierde fuerza y que debe hacernos reflexionar a los de aquí (siempre oscilando entre el ombliguismo extremo y la autocrítica salvaje) para buscar un punto medio. Algo debe de tener esto, o nosotros, o esto y nosotros.
Abrieron una taberna amplia y preciosa, con vocación de tomar la calle, con exposiciones, prensa, revistas, biblioteca, con pulso, con pizarra, con desayunos, tapeos y apego a la noche, con vida propia. Tiene carta de cavas, carpaccio, tostas, una propuesta cambiante de pequeños bocados. Puede que no sea para comer de forma consistente y pausada, pero puede ser de los mejores sitios para picar en Cádiz en mitad de un rato largo con amigos y afectos. Para probar cosas pequeñas, distintas y ligeras a modo de cena prejuerga, o de almuerzo leve para prolongar las conversaciones, los paseos y las actividades lúdico culturales toda la tarde.
Horario muy amplio. Se puede probar a pedir de la cocina desde la mañana hasta, casi, la madrugada.
Es El Teniente Seblón, en San Antonio Abad, en la Posadilla, justo en la calle inmediatamente a la derecha del Ayuntamiento (vista su fachada de frente, of courze). Copas largas, vinos (siempre con apuestas nuevas para dar a conocer), café, alguna sorpresa que descubrir… de todo en una esquina mágica (sobrada de motos y coches, por desgracia) que se ha hecho fundamental en El Pópulo.
El que mejor lo resumió fue Joselito Macías el otro día: “Vayas las veces que vayas, siempre hay un detalle que te sorprende. La última vez, estábamos en la terraza y refrescó de noche. Los de la barra salieron con mantitas, equipadas, iguales, para todos los clientes. No me digas que no es un detallaso. A las niñas se les cayó el culo”. A partir de ahí, es fácil imaginar el resto.
Ya conozco las evocaciones literarias del nombre, ya sé de qué va el ambiente, que quizás no sea barato, pero todo eso me da igual si consiguen lo único fundamental: que todo el mundo se sienta muy bien casi siempre, sin exclusiones por edades, por ser oriundo ni guiri, sin importar orientaciones ni tribus. Si en El Pópulo ha ocurrido un milagro a imitar en otras zonas, El Teniente Seblón es uno de los responsables. Creo.
Dirección:
Posadilla, 4 (El Pópulo, Cádi-Cádi)
Teléfonos:
956281172 y 956265839
e-mail: seblon@gmail.com
“Eso” que Cádiz posee puede llamarse hechizo, y ese hechizo, que los foráneos, los sensibles,captan y esa percepción les insta a quedarse, lo que hay que agradecerles, hay que capitalizarlo. Las urbes, desde las inexistentes de Ítalo Calvino hasta las magistrales como Nueva York, precisan de la magia para acrisolarse como referencia. Algunas no lo consiguen nunca, como Cape Town por ejemplo, porque los ingredientes de la salsa no se traban, les falta la emulsión que imbrica el continente físico con el contenido metafísico. El caso de Cádiz responde a un modelo de éxito espontáneo que tan sólo necesita de su definitiva divulgación, perfeccionamiento y consolidación como modelo colectivo de negocio cultural, industrial, ya que es una ciudad “rara” habitada por “raros”, claro es, entendida la rareza como excepción estadística y no como perversión clínica. Los bares, restaurantes o lugares de copas, forman parte de esa sabrosa salsa excitante; salpimentan el guiso. A algunos de ellos como el “Cafe de Flore” en la Rive Gauche de París, les debe más poesía o la filosofía que, en este caso, la Sorbona.
Je je je, tito te has adelantado, hoy me levanté con ganas de teclear algo sencillo y positivo (es decir, nada relacionado con el curro) y me acordé de la anécdota, pero veo que fuiste como Messi y me jodiste la tarde del domingo, pero como el propio simil futbolistico que pongo como ejemplo, hay que rendirse a la evidencia de los profesionales. Ya buscare otra excusa para “ahogar” mis arrebatos de articulista.
Oye, Titi, no seas así. No me dejes con la mala conciencia de haber frustrado tus arrebatos de articulista. Seguro que tienes mil pistas más que dar, La Luna, sin ir más lejos. Escríbete algo, o entra de vez en cuando y comenta. Ahora hacen más falta que nunca los pequeños buenos ratos por los motivos que tu metes entre paréntesis.