Pepa, Flores (no me jarto de arroz)
El miércoles tuve ocasión de ir a La Pepa. Ya sabéis, la tradicional arrocería en el Paseo Marítimo. Ya sé que es un sitio muy conocido y que necesita poca presentación, pero a lo mejor a mucha gente le ha pasado lo que a mí: que había ido varias veces pero nunca en los últimos meses. ¡¡¡Pues merece la pena volver!!!
Quizás en ningún otro sitio de la Bahía de Cádiz hay tal carta de arroces y todos tan ricos. Es verdad que se puede encontrar alguna receta de arroz exquisita en una docena de sitios. Pero más de 30 en un sólo lugar… Probé una paella choquera y el arroz de p… mare. Es decir, uno más seco y otro caldoso. Riquísimos ambos. Me quedé con ganas de catar alguno más y me pareció estupendo que tengan risotto, que es una debilidad.
Pero eso ya lo esperaba. Lo que me sorprendió es el obrón que han hecho, lo maravillosa que han dejado la terraza entoldada (lástima que pegara un Poniente de los que obligan a los pingüinos a ponerse anorak) y lo lucidos que han dejado los salones. Aunque pueden parecer algo recargados a un cliente más modernillo, me parecieron hermosos, luminosos, limpios y llenos de curiosidades en cada pared. En definitiva, me agradó ver lo bien que se está en un sitio con años de trayectoria (abrió en 1985). El local está infinitamente mejor y la cocina es igual de buena que antes. El servicio, a cargo de dos veteranos, fue intachable. Los fines de semana, me han hablado maravillas de dos chicas (Inma y Mamen) que complementan el equipo y tratan de maravilla a la clientela a pesar de que se suele llenar. En días laborables que no sean de verano, está medio tranquilo. Se ocuparon seis o siete mesas de más de 20 cuando estuve. Un placer total. No voy a dejar pasar tanto tiempo sin volver. Por cierto, fui sin identificarme (faltaría más) y apoquinando mi parte a escote (¡qué me gustan!).
Para los que visiten Cádiz o reciban visitas, les traspaso una idea que me dio una chica medio francesa que venía conmigo en el grupo. Me dijo que tiene muchos amigos galos o de otros países que vienen a verla y que siempre le piden probar paella por eso del tópico turístico hispano. “Siempre los traigo a La Pepa, para que prueben una de verdad, o un arroz de fiar. Nunca me ha fallado el truco. Siempre flipan”.
Los arroces son, como suele pasar, mínimo para dos personas entre 12 y 15 euros la inmensa mayoría. Me dio la sensación que sin vino, sin grandes excesos (algún entrante, uno o dos arroces a probar cada cual y café), se puede almorzar o cenar por menos de 20 euros per cápita zin poblema. Yo pagué eso.
Tienen una web estupenda, magníficamente hecha, en inglés y español, muy orientada lo comercial, a lo turístico, que tampoco pasa nada por tratar de ganarse bien la vida. Tiene todo lo necesario para contactar, propuestas de menú…
Si todo lo que hagamos en la ciudad orientado al Bicentenario de 1812 sale igual que la reforma de este restaurante, el éxito colectivo está garantizado.
Conviene reservar sin falta viernes, sábados y domingos. También en julio y agosto. Es que está casi en la orillita del Atlántico. En algunas paellas, incluso, los mejillones saltan solos desde el mar hasta el plato. Ya cocidos. ¡Aleeeee, hop! Un espectáculo, oiga.
Por alguna razón técnica que se me escapa, este texto no permitía comentarios. Lo acabo de arreglar. Si alguien había intentado enviar algún comentario, le hago dos ruegos: que me disculpe y que lo vuelva a intentar ahora. Gracias. Saludos.
Ignoro hasta donde hubiera llegado la civilización sin contar con el arroz, el maíz, la patata, la mandioca, el aguacate, esos alimentos neutros y bondadosos siempre dispuestos a saciar las hambres más contumaces; siempre dispuestos a acompañar, a su sumarse. Les soy devoto. En el caso del arroz, sus aportaciones al paladar son más señoriales. Desde los arroces a la senegalesa, que en Dakar preparan con esmero, hasta los arroces fritos de Vietnam o Laos, pasando por Villajoyosa, o Milán, siempre el arroz sorprende por su capacidad simbiótica. A todos los guisos les aporta su aquel, el que no ha podido hurtarle el fideo invitado a la orgía tarda y torpemente. Sirve para otros guisos y otras ceremonias.
Olvidé citar antes a otros humildes compañeros de cualquier condumio universal, que por respeto y agradecimiento a ellos cito ahora: yuca, plátano macho y frijoles. Buenos cofrades.
El lugar es fabuloso, sí, pero carísimo, en mi opinión.
Este ultimo domingo hicimos una comida familiar en esta arroceria, eramos ocho comensales y con dos arroces para tres mas unos entrantes que consistieron en una ensalada mediana, unas delicias de la casa ( cuatro trozos de pechuga villaroi con una lamina de jamon por encima )que gustaron a todos los que pudimos pillarlas, un frito de pescado bueno abundanten y en general menos los daditos de adobo un poco pasados de aliño para mi gusto bien frito y de calidad, uan racion de gallo rebozado para la peque de la reunion buena y abundante ( yo pille algo ), tres botellas de rosado, siete postres y varios cafes y un listo que se pego un lingotazo de no se que con hielo ( esta claro que no fui yo ) buen servicio solamente eche en falta el que no nos pusieran algun detallito de entrada o de salida que el tema es mangar algo, y la factura menos de 200 asi que Isabel no se a que te refieres cuando dices que es carisimo yo sin que moleste te aconsejaria que en poco mas adelante esta La Rubia que por menos de ocho euros tampoco se come mal.
Tambien decir que estaba lleno tanto fuera como en los comedores interiores que son dos, y que los arroces para mi gusto buenos pero un poco faltos de punto, me imagino que con tantas gentes la cocina estaria al maximo
que al comentarselo a la simpatica y diligente camarera enseguida nos ofrecio cicinarlos un poco mas pero como la mayoria de los comensales eramos unos tragabaldas nos los tajelamos sin mas.