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Empieza el debate (59 Segundos)

Lunes, 13 de Julio de 2009

Como no tengo microfonitos de esos que se bajan cuando acaba el tiempo, pues empezamos a comentar. Estoy de acuerdo con buena parte del comentario de Raúl Junquera y comparto, con cierta vocación de cachondeo y huyendo de la ofensiva generalización, otros cuantos que están en los post anteriores sobre el asunto del servicio. Pero para ir fijando, algunas premisas:

- Yo no creo que Cádiz tenga un problema especial en este aspecto. Son los mismos, con mayor o menor grado, que los de todas las ciudades del mismo tamaño, en Andalucía y en España. No pasemos de que esto es lo mejor del mundo a que somos el culo del mundo, un término medio.

-Aunque pase en muchos sitios, a nosotros nos interesa Cádiz, sobre todo si pensamos que la hostelería tiene un papel fundamental en nuestra pequeña economía, tan falta de otras alternativas. Admitamos que hay mucho que mejorar y que nos interesa a todos (clientes, que tenemos parientes o amigos empresarios y trabajadores, empresarios, trabajadores, turistas…).

- Eso de “el cliente siempre tiene la razón” me parece una de las mayores barbaridades del refranero español. Si el cliente es un bullita, un grosero, no ayuda en nada, va de guay, es de los de levantar el dedito o le pierde el incuestionable respeto al que curra, pierde la razón antes de abrir la boca.

- No creo que todos los empresarios sean unos explotadores, ni todos los currantes unos vagos redomados. Es un problema de todos. Entre los propietarios falta mucha cultura de fidelización. Cuando veas que un tío cumple y te da resultado, trátalo bien, cohone, súbele el sueldo, dale motivos para que no se aburra, para que no cambie tanto el personal de los sitios. También falta un poquito de vocación, de cariño. En Cádiz, como en todos los lugares del mundo, hay demasiada gente trabajando en esto a la que no le importa un huevo porque se considera de paso. Si los empresarios les convencieran con hechos… Si el currante se planteara que puede ser una buena forma de vida…

-No soy muy partidario de boicotear sitios en los que se trata mal al personal. Es muy arriesgado. Sería como dejar de ver teles porque subcontratan a los reporteros por cuatro gordas o evitar una farmacia porque el mozo está mal pagado. Es difícil tener esa información, clara y contrastada, como cliente. Otra cosa es que el camarero o el periodista estén tan explotados que su trabajo se resienta. Entonces, me reservo el derecho de no ir más a ese local o de no ver más ese canal o ese periódico.

Joder, qué serios nos estamos poniendo. Voy a preparar un post de coñita para rebajar el tono.

General

  1. Lunes, 13 de Julio de 2009 a las 19:48 | #1

    OBÉLIX picha, es que el debate es mu jodido killo y yo ahora no vivo en Cádiz por lo cual puedo meter la pata, pero te aseguro que el boicot, no individual de cada persona, sino preparado a conciencia por un grupo, da resultados y muy buenos…. Te sorprenderias.

    Saludos picha, seguiré el debate..

  2. Gadita-na
    Lunes, 13 de Julio de 2009 a las 20:18 | #2

    Me encanta el término post…
    Bueno para empezar estoy con Gordix en que el servicio hostelero de Cádiz no es tan chungo como se suele generalizarlo así, para muchos gaditanos que no se sienten como tal aquí todo es cutre, tiene guasa, pero dejemos ese tema a un lado que me pongo nerviosa. Tenemos municipios y ciudades de catego alrededor nuestro que sus camareros se llevan el premio en varias categorías: al más seco, al más desagradable, al más espeso, al menos educado…Hace tiempo que no me limpian la mesa con esas balletas de insoportable olor…

  3. Gadita-na
    Lunes, 13 de Julio de 2009 a las 20:28 | #3

    Continuo…
    Mi mayor crítica por varios motivos y seguro que muchos estarán conmigo;El Costa Fenicia…vaya privilegio de sitio, de cara a mi playa de Santa María del Mar, además de amplio y aprovechable. Pero por favorrr que pasa ahí??. Una imagen para nuestros turistas regular, siendo un sitio como he dicho privilegiado. No tienen licencia de cocina, me parece mu bien, pero tio curraté la ensaladilla o las papas aliñás que están “pa pega carteles”. Ya nunca vamos y después del playeo me encantaba tomarme mi cafelito con hielo o mi cervecita de antes de comer. Una pena, ahí lo dejo.

  4. Martes, 14 de Julio de 2009 a las 16:38 | #4

    La restauración se basa en un entramado técnico complejo. Es una industria cultural indispensable, pues no sólo consigue difundir esa cultura gastronómica, sino que aporta valores añadidos, imagen y sentido productivo al medio pecuario, pesquero y agricola. Por ejemplo, el hecho criticado del mal servicio, el de la eterna distancia entre plato y plato, en Cádiz como en otros muchos lugares del mundo, se debe exclusivamente a un problema técnico y en ningún caso al de la incompetencia del camarero. Se debe a que la cocina no “tiene tiro”, como se llama en el argot. Quiere decir que su reducido tamaño, su escaso utillaje y personal, no puede atender a la vez todas las comandas que se le han cantado. Que el jefe de “cuarto frío no sabe hacer marchar los segundos”. Los restaurantes, los de verdad, se miden por “número de simultáneos”, al basarse en la hipótesis de estar lleno y de comandar todos los clientes a la vez. Ello condiciona el número de partidas de camareros, el área disponible de cocina, el número de personal en ella, etc. Los que no se montan siguiendo estos criterios técnicos, son otra cosa. Casas de comida, por ejemplo, lo que no las descalifica, sino que las cualifica. En suma, es un negocio para profesionales bien formados, que, además, se dejen asesorar por especialistas. Ello implica, claro es, inversiones, gastos de personal, etc. Un riesgo.

    Estos defectos estructurales se pueden paliar con encanto y talento. Por ejemplo diseñando bien una carta poco compleja,lo que no es fácil si se desea que tenga gancho, y, entre otras cosas, recurriendo a un servicio de sala encantador, dinámico, educado y con “tablas” para paliar los efectos de esas limitaciones técnicas. México, enterito, es fiel ejemplo de ese encanto milagroso.

    Además, hay que tener sazón, cocinar, cocinar y cocinar. Sin minimalismos necios, muy exigentes técnicamente para colmo. Hay que cuidar los detalles, crear una atmósfera, entre ellas una indispensable: la limpieza. Colorido, decoración sosegante, buena acústica si puede enderezarse arquitectónicamente un local, etc.

    La suma del talento culinario, aunque sea humilde talento es, los suficientes conocimientos técnicos, desde el hacer la compra hasta conservarla, el encanto ambiental, la formación del personal y la justicia social, pueden convertir un local insulso en un gran restaurante, aunque sea de precios módicos. Lo mismo ocurre con una taberna o un chilinguito. Para eso están las escuelas de hostelería. Los bares, los restaurantes de pequeño formato y entidad, convertidos en refugio de parados, o enteradillos, destrozan la imagen gastronómica de cualquier ciudad, y no digamos de Cádiz, falta de hostelería profesional, cuidada y técnica. Ello no quiere decir que deba restringirse a nadie el derecho a meterse en ese lío, lo que sí quiere decir es que allí donde se come bien en todos lados, como puede ser el caso de Oviedo, San Sebastián o Lyon, es porque el gremio está áltamente profesionalizado, porque la clientela tiene paladar y es exigente y el personal está incentivado. Y además la técnica. El otro día me invitaron a comer y el dueño del local me aconsejó comer cigalas. Las había visto en la barra y estaban “vivas”, excelentes, aunque mal conservadas, y las pasaron de cochura al hervirlas; una papilla. Ese es un delito técnico de lesa cultura gastronomica y ¡con estas materias primas! Seamos exigentes, en beneficio de este imprescindible segmento productivo.

  5. Lorelay
    Martes, 14 de Julio de 2009 a las 17:04 | #5

    Bueno yo quiero poner mi granito de arena. Partiendo de la premisa q en cadiz hay camareros muy respetuosos y que nunca he tenido problema ninguno. Pero tb creo q es el cliente el q debe empezar el repeto. No vale q tratemos a los camareros como sirvientes y q por el hecho de q vayamos a pagar, nosotros seamos unos prepotentes. Siempre trato al camarero de usted (ya que no le conozco). Creo q este hecho hace q se cree una distancia entre camarero y cliente inquebrantable. Si lo q recibo a cambio es mala educación, estoy en todo mi derecho de levantarme e irme. Será por bares en Cadiz.

  6. Miércoles, 15 de Julio de 2009 a las 08:18 | #6

    Yo sí he dejado de ir a sitios en los que se trataba mal a los camareros, que a pesar de todo seguían siendo del todo correctos y agradables con los clientes. A un sitio, en concreto. Y he dejado de ir por eso, porque los trataban mal y encima en público. No es agradable ver cómo le meten la bulla a un trabajador a grito pelao delante de toda la clientela. Y no una sola vez.
    De todas formas, tampoco creo que Cádiz se lleve la palma del mal servicio. De todo hay en la viña del señor, y afortunadamente me he encontrado más veces con buenos profesionales (o los que sin serlo, al menos le ponían ganas) que con el caso contrario. Pero ya digo, no es un mal endémico: malos profesionales los hay en todos sitios, pero esto tampoco es justificación para que sigan existiendo.
    Si en un local se cuida la carta, la decoración y demás, por qué no tratar con el mismo mimo y esmero la atención al cliente??

  7. Alfa
    Miércoles, 15 de Julio de 2009 a las 09:25 | #7

    Me parece bien el debate, con más tiempo daré otras opiniones que hoy ando justito de tiempo, pero vaya por delante otra imagen que tengo del gaditano desde mi condición de no gaditano: en Cádiz la gente es muy exigente con todo lo que tiene que ver con su ciudad, yo diría que excesivamente crítica, parece como si nunca nadie estuviese contento con lo que hay; si ocurre algo bueno se le busca el lado malo, o se dice que podría no haber ocurrido y que entonces sería culpa de fulanito o de menganito.
    En Cádiz se debe estar orgulloso de muchas cosas, no todo es bueno (no lo es en ninguna parte), pero desde luego que no hay tantas cosas malas. En lo que tratamos, la hostelería, es mejofrable, pero no es peor que la de otros muchos puntos del país. Conozco ciudades con cierto renombre turístico donde sí se puede decir que el noventa por ciento son para que coma aparte. Habría que colgarles un letrero de “cuidado, muerdo”. En Cádiz esto no ocurre ni de lejos.
    Bueno menos mal, que ando justito de tiempo…

  8. Miércoles, 15 de Julio de 2009 a las 10:37 | #8

    Ana Amparohu, hay un malentendido. Yo también he dejado de ir a sitios en los que un jefe ha humillado a un camarero en público. También recuerdo un caso de un cliente imbécil que lio un pollo, sin razón, y el jefe se puso de su lado. Yo, a esos sitios, no voy más, que para pasarlo mal ya tengo otros lugares inevitables.

    Lo que me refería a que era difícil de boicotear eran los sitios en los que tratan al personal discretamente mal, o lo explotan en horario o en sueldos, porque esa información es muy difícil tenerla de ir de vez en cuando a un bar. No te enteras de eso, no sabes en qué lugar está la cosa mejor o peor en cuanto a respeto a los derechos humanos. Si lo supiera…

  9. Miércoles, 15 de Julio de 2009 a las 10:42 | #9

    De acuerdo cento per cento con Ana y con Lorelay. Con Alfa, también, aunque cierto espíritu crítico en Cádiz, como en todas partes, es sanísimo. Ni somos los mejores, ni somos los peores. Tenemos que aprender a ver lo que es mejorable y, luego, ponernos. Yo también tengo la sensación de que donde peor me han tratado ha sido en grandes ciudades (Madrid, Paris, Roma, incluso algunas zonas más moernas Sevilla…) donde el nivel de estrés de la gente y la prisa de todo quisque, camareros incluidos, propicia mucho la grosería, el desagrado, el ladrido, el derrame del café. Entiendo que va más con el tamaño de ciudad que con el carácter de la gente.

  10. pier paulo
    Miércoles, 15 de Julio de 2009 a las 20:48 | #10

    Coincido con casi todo lo que se ha expuesto hasta ahora, tambien hay coincidencia cuasi general en que el servicio en Cádiz es manifiestamente mejorable. Las causas, diversas y obscenas en algunos casos son ,a mi pobre entender, objeto de otro debate, más social si se quiere. El mal servicio es en la mayoría de los casos la consecuencia de otro problema de fondo, de raíz, pero en este caso es lo que estoy valorando, y en Cádiz hay muchos malos ejemplos por desgracia. Aquí incluyo a ese jefe imbécil que quitó la razón a su empleado. No creo que el problema tenga que ver mucho con el tamaño de la ciudad ya que en ese caso la incidencia en la nuestra sería mínima. Creo que va más bien con el estado social, la educación, la cultura, la propia idiosincracia del gaditano, etc, pero eses es tambien otro debate. salud

  11. Pilar
    Sábado, 21 de Noviembre de 2009 a las 23:22 | #11

    buenas chicos, muy interesante, os doy mi opinión pienso que el servicio es lo mas complicado de un restaurante al final es el que tiene el trato directo con el cliente, es muy inportante el aseo, la educacion, y el que sepa la carta en condiciones, que no diga: un momento que no se de lo que me pregunta. Por otro lado es muy importante que dejemos de pensar que el camarero debe de ser servil el cliente se equivoca, el camarero debe de ser respetuoso y por supuesto no siempre el cliente tiene razón, he visto cosas muy fuertes, si te viene un camarero y te dice mire: tenemos fuera de carta este plato y el precio esta en tanto… (es dificil acertar, ¿que haces?) y el comensal le ha dicho al chico, dejandolo cortado: ¿alguien te ha preguntado el precio?
    Esto no se hace. Pienso que los camareros deben educar a los clientes, enseñar a los comensales pero sin que éstos sean prepotentes. Pero por favor, que no sean serviles, el cliente se confunde ¿Como se llega a ese equilibrio? dificil

  12. Pilar
    Sábado, 21 de Noviembre de 2009 a las 23:24 | #12

    Por cierto el que sabe de vinos de platos, etc, siempre se deja aconsejar suele ser el mas humilde.

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