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Sin ánimo de discutir, ME ENCANTÓ BARRASIETE

Viernes, 4 de Septiembre de 2009

YA HE IDO. Las cosas, mejor no planificarlas. Y mucho mejor hacerlas que pensarlas. Era día laborable, a la hora del almuerzo, y entré. Tanto escuchar, hablar y leer, que iba uno como medio asustado, a ver, a ver.

Pues un placer, oiga. Gordo, gordo. Respeto, comprendo en parte (incluso les amo en algunos casos como el de Lorelay) a varios de los que han lanzado críticas, pero mi experiencia fue de lo más positiva, quizás porque era un miércoles de septiembre, ya con la ciudad de regreso a sus dimensiones demográficas habituales.

Nada más entrar, el maitre, como el jefe de sala, un señor alto y canoso, que creo que me suena de El Chato, nos dijo con naturalidad: “Sois dos?? pues allí, allí o por allí”. Con sosiego, como un asesoramiento, no en plan buscarnos sitio. Ese primer detalle, me gustó, no me incomodó. Había gente, pero sin llenos ni agobios.

La carta me pareció muy larga (¿demasiado?) pero me gustó la presencia de esas recetas tradicionales (en pescados, sobre todo) que con tanto tino reclaman Rafa Corzo y Balaguer para no convertirnos en imitadores de sandeces ajenas y de moda. Esas bandejas con el pescado para elegir, como en el buque nodriza de El Faro, y la cocina acristalada para ver como lo tumban al fuego. Buena cosa, buena cosa.

Me gustó la decoración, no me pareció agobiante ni pretenciosa, es un autohomenaje a Gonzalo Córdoba y me parece lógico por parte de sus hijos. Me agradó el aprovechamiento del espacio, las barritas en las paredes… nada me sentó indigesto por pijo, exclusivo o excluyente, y eso que yo iba de aquella manera, en camiseta (con leyenda provocativa) y en vaqueros. Nos atendieron rápido y con amabilidad, dos chicas siempre dirigidas por ese encargado que parece estar en todas desde su atalaya de 1,90.

El jefe nos ofreció arroz negro “porque acababa de salir” aunque no lo hubiéramos pedido. Apareció con el plato. Exquisito, sin ali-oli. Luego pedimos unas tapas, servidas en una vajilla peculiar, de diseño. Los cubiertos, en sobre, me parecieron un detalle higiénico, sin más.

Yo tiré por el mar a la plancha. Exquisito el chipirón, majestuosa la ijada de atún, por fresca, por pasada en su punto exacto, por jugosa… Una patata rellena que le gustó a mi chica, vino de Ribera por copas (sin mucha opción de elegir… un cartelito surtido, por favor). Una tosta, rica pero similar a las de otros locales del mismo grupo o del mismo Paseo Marítimo. También me encantó una pavía de merluza particular. A la vista, las pequeñas piezas parecían rebozadas en tempura, pero luego la textura y el sabor eran como el de siempre pero muy suave, muy refinado, muy pulido.

A la hora de pagar, 55 leuros (dos personas). Es cierto que la relación cantidad/precio es distinta a la de El Faro y la de otros locales cercanos, pero me gustó tanto lo que probé que no tengo queja. El arroz (exquisito) era carillo. La ijada costó diez euros un platito con dos filetes del tamaño de dos rodajas de embutido industrial. Pero me pareció tan sublime el atún que es injusto decir que fuese caro. Aún así, entiendo que ese sea uno de los peros principales. Simplemente se trata de saber que no es barato, pero siempre que ofrezcan lo que me tocó a mí, jamás me parecerá un derroche o un abuso.

No quise postre, no tomé café, pero me llevé la impresión de que es un gran sitio en un gran lugar, al que ir con gente de fuera para que disfrute del océano mientras lo cata, para ir con amigos… quizás muchos de los que fueron al principio pagaron los desajustes de la masificación del verano, del noveleo local, de los errores de todo inicio. No sé. A mí me pareció que todo está superado y me muero por volver.

Os aseguro que mi última intención es estar en posesión de la verdad ni contradecir a los que piensan otra cosa por hacerme el interesante, sólo por el deporte de polemizar. Seguramente, todos los comentarios tienen algo de cierto, pero creo que es un local absolutamente digno de ser recomendado para que cada cual saque su conclusión, al menos una vez.

General

  1. Lorelay
    Sábado, 5 de Septiembre de 2009 a las 10:06 | #1

    Hola Pepe, me alegro de q te gustara el barra7, respeto q antepongas la calidad a cantidad, pero te pregunto ¿TE quedaste harto? por q yo cuando fui, al salir me metí en el mexicano q está al lado del Arena. Bss

  2. Fenicio tripero
    Sábado, 5 de Septiembre de 2009 a las 10:47 | #2

    SI COMO TU DICES YA HA PASADO LA MASIFICACION DEL VERANO Y LOS NOVELEROS, YA ES HORA QUE ESTE MENDA SE DE UNA VUERTECITA POR BARRA SIETE, A VER QUE ME PARECE Y OS CUENTO MIS IMPRESIONES.

  3. Sábado, 5 de Septiembre de 2009 a las 13:36 | #3

    Hola, Lore. Sí que me gustó, sí. La verdad es que yo, como me gusta beber bastante vino en una o dos comidas a la semana (las demás, con agua), con dos o tres tapas voy despachado. Es cierto que no me fui harto, pero tampoco hambriento. De hecho, ni pedí postre. No sé, me pareció un tapeo por encima de la media en calidad (y en precio, lo admito). Esa virtud me compensó. Cuando vaya más veces, seguro que apreciaré más virtudes y más defectos de la apuesta faresca.

  4. Sábado, 5 de Septiembre de 2009 a las 13:39 | #4

    Don Fenicio, sí que me pareció muy tranquilo. Con gente, pero ordenado y con algún hueco que se agradecía. Eso sí, fui el primer miércoles de septiembre. Entiendo que viernes, sábados y domingos todavía habrá bulla. Incluso todo el otoño y el invierno.

  5. Lorelay
    Lunes, 7 de Septiembre de 2009 a las 10:51 | #5

    Oye pepe!!!! Como sé q te gusta el vino te recomiendo q vayas a Divino Bar en la Plaza de candelaria. Ve entre semana xq el sitio es pequeño pero tiene una gran carta de vinos. El dueño es un antiguo camarero del Show de tapas y lo mejor es q tb es un pequeño ultramarinos ya q te puedes llevar la botella de vino, jamon de 5J (tanto al corte como en pieza). Llegate y ya me cuentas ok? Besos y cuidate

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