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Entre la Venta de Vargas, Corrientes, Vacaciones en el Mar y el Bar de la Guerra de las Galaxias (Mamajuana)

Martes, 5 de Enero de 2010
Tiene un atractivo intangible, ya en peligro de extinción. Puede que no sea uno de los diez mejores sitios de Cádiz para tapear, aunque yo he probado cosas muy ricas, sobre todo carnes y unas tostas grandes. Puede que no tenga una cocina creativa y esas cosas, pero es un placer repostar allí. Puede que no posea una bodega exquisita, aunque el viento y el vino saben mejor sentado en las faldas del Campo del Sur. Puede que no sea un bar lujoso y seguro que no lo pretende, pero si Cádiz aún conserva algo de lugar de paso, como escala de ida y vuelta entre Montevideo, Bagdad, Venecia, Dublín y Tetuán, este local puede aspirar a ser la figurada y diminuta venta que tiene todo cruce de caminos.
Cuenta con una carta de tapas decente, práctica, pero eso me da igual. Tiene una minibarra en penumbra (aunque sea mediodía de agosto) que ofrece cañas y copas suficientes para seguir el camino después de una larga pausa. También me da igual. Tiene una minibiblioteca encantadora. Se les agradece, pero también me da igual. Tiene cada oferta traducida a varios idiomas porque asume con dignidad, como ha hecho Casa Hidalgo, su papel turístico. Pero eso no me importa aunque lo considero inteligente. 
Lo que me parece imprescindible es lo que tiene de cantina vieja, de taberna eterna, de escenario para los encuentros inesperados (aún recuerdo el brillantísimo discurso sobre Bush de aquel señor tan bebido), de alcoba colectiva para los que prefieren lamerse las heridas con una dosis sensata de alcohol, esos que han ganado una vida después de perder la puta prosperidad y la mierda de lo conveniente. Siempre hay forasteros, cruceristas o teutones rubicundos, pero los tienen muy bien educados, hablan en susurro y no molestan. Si alguna vez grita alguien, es gaditano o parroquiano. Hay muy buena mano para elegir la música, ecléctica, ajena a lo convencional, que conviene cada minuto a cada estado de ánimo de cada alma perdida, o viajera, que acoge. Lo que quiero decir es que está en la esquina de la calle San Juan, la de la Cueva del Pájaro Azul, la única que la ciudad ha olvidado del todo a la hora de recuperar su indigno parque de viviendas. Los acentos se mezclan con una batidora universal en ambos lados de la barra. Te atienden siempre con distante familiaridad, con fría calidez. Como Dios manda, si mandara o mandase.

Se llama Mamajuana y está en la Plaza de la Catedral, justo en la esquinita de San Juan, como digo. Justo bajo la Torre de Poniente. Están en internet y en Facebook. Allí he encontrado estos datos, por si alguien todavía no la conoce. Que no se la pierda. Parece que siempre está a punto de pasar algo.

Plaza de la Catedral, 12
Cádiz.

Teléfono: 856170643
mamajuanatapas@gmail.com

HORARIO:
MARTES A JUEVES
11h a 16 y 20.30 a 23.30h

VIERNES Y SABADOS
11h a 24 h

DOMINGOS
11 a 17 h

 

 

 

Copas, General, Tapas, Vino , ,

  1. Miércoles, 6 de Enero de 2010 a las 03:59 | #1

    Querido Górdix: me encanta que hayas hablado de mi barrio de nacimiento. En mis tiempos solo conocí La Cueva del Pájaro Azul (el negocio era de mi tío, y allí celebrábamos además bodas, comuniones y el primer cigarro, cosas de antes!), pero también el bar de la Bodega San Juan (también de mi tío), en donde se bebía y se compraba vino a granel. Y también he disfrutado algún que otro moscatel en Mamajuana.

    y por otro lado, hablar bien del Nuevo Almacén (calle Barrie), que después de haber cambiado nuevamente de dirección, está recuperando -casi en su totalidad- la excelente calidad de su primera época, hace unos diez años; el servicio de camareros bien, y las croquetas caseras (yo siempre con las croquetas) excelentes. Los llamados “chicuquitos” o pequeños montaditos estaban estupendos. Lo recomiendo, pues tiene además buenas chacinas. Y está volviendo a llenarse de gente, como antes….

  2. abel
    Jueves, 7 de Enero de 2010 a las 10:07 | #2

    Aunque el comentario de Obélix parece el de un nuevo converso iluminado, es decir, pelín exagerado, comparto en parte la opinión: bien de tapas, servicio agradable y buen sitio. Lo que echo de menos es su antiguo nombre, pues creo que pocos nombres tan bonitos para una taberna como el primitivo: “La última carta”. En la vieja taberna había un barril de Collantes magnífico, que, según me contaron -y no sé si es verdad-, la propia bodega chiclanera recuperó dada la calidad del recipiente y el vino que guardaba.
    Y tratando de tabernas antiguas y barriles, ¡qué pena la de sitios perdidos con vino de barril!: El Pedrín, Las Banderas, Garrido…, apenas quedan, de los auténticos, de los de botas viejas y no barrilitos nuevos, La carbonera, La manzanilla y El veedor.

  3. Begoña
    Jueves, 7 de Enero de 2010 a las 14:07 | #3

    El Nuevo Almacén es Casa Lazo no? o ha vuelto a cambiar de dueño?

  4. Jueves, 7 de Enero de 2010 a las 17:23 | #4

    Yo, la ultima vez que entré, era Casa Lazo, pero no sé si Charo se refiere a un nuevo cambio de dirección.

  5. Jueves, 7 de Enero de 2010 a las 17:33 | #5

    Abel: ¿nuevo converso iluminado?. No sé quién es más exagerado de los dos.

  6. Jueves, 7 de Enero de 2010 a las 20:54 | #6

    Sí, es el llamado Casa Lazo, que en principio era El Nuevo Almacén, aunque éste utilizaba la marca Sanchez Romero, en principio la más prestigiosa.
    Pero ya digo que Casa Lazo está bastante bien en servicio y tapas.

  7. abel
    Jueves, 7 de Enero de 2010 a las 23:57 | #7

    Yo, que siempre soy más.

  8. Lorelay
    Viernes, 8 de Enero de 2010 a las 17:21 | #8

    Querido señor obelix…¿donde está el restaurante Velez???

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