Día de regreso a la escuela
Hoy es el día de la vuelta al cole y me he acordado de que tengo que volver a la Escuela. A la de Hostelería de la Alameda Apodaca, quiero decir. Estuve por allí en los primeros días de diciembre, antes de que empezara la invasión de las “comidas de empresa” y de los “almuerzos de amigos”. Como en las dos o tres veces que estuve, me sentí muy a gusto con el trato que dispensan los alumnos, con ese afán de colaboración que luego se echa tanto de menos cuando la fase académica deja paso a la puta vida real.
En esa última visita, como siempre, tiré por el menú degustación. Me queda buen recuerdo de un turbante de lenguado como lo mejor que caté y, lo que menos me gustó, fue una carne que ni fú ni fá ni ná de ná. Pero al margen de eso, es una delicia la combinación del lugar, la variedad del papeo, el cariño con el que está hecho todo, el apego a la materia prima, las vetas de creatividad, lo calibrado del precio… La única pega es que siempre está lleno. Que, como corrió el rumor hace años que era un chollo por la combinación trato-calidad-desembolso, pues siempre está empetado, que nunca se puede reservar. Eso es, al menos, lo que siempre pensamos los gaditanos, que ya ni lo intentamos.
OJITO, PO RESULTA QUE NO. La gente que trabaja allí me dijo, a coro, en ese último paso que no, que eso del abarrotamiento crónico es un tópico que les está perjudicando, que excepto en momentos clave (las dos semanas previas a Navidad, la semana de Carnaval, la de Semana Santa…) es muy posible encontrar mesa, sobre todo para 2, 3 ó 4 comensales, en cualquier jornada del año, incluso sin reserva, presentándose allí con un simple “buenas tardes, venimos a almorzar”. Me lo creo tanto que pienso probar un par de veces antes de la primavera. Si no es tan así, os lo digo ipzo fakto.
Por cierto, aproveché ese último almuerzo con colegas (sin comillas, en sentido literal), para probar el Taberner, el vino que el bodeguero valenciano hace en Arcos bajo el sello de Huerta de Albalá y que tantos halagos ha cosechado desde 2005. Me gustó mucho más de lo que esperaba. No sé si porque está muy bueno o porque yo estaba predispuesto a mucho menos.
Aquí tienes la web de la Escuela de Hostelería de Cádiz que, no sé quién ha diseñado, pero me parece una buena tarjeta de presentación, por atractiva y práctica.