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Sopranis triunfa (pese a Michael Jackson)

Domingo, 21 de marzo de 2010

Tres de los asiduos con más criterio y prestigio de esta casa dicen que se lo pasaron de fábula de Esopo ayer en Sopranis, en la cata con maridaje dedicada a la temática cuaresmalll. Desde luego, esta fórmula funciona en ese lugar. En todas las últimas convocatorias, han tenido que duplicar fecha y aforo. Repiten buena parte de los asistentes. Que gusta, vamos. Yo no pude ir, pero pasé hace un par de semanas por Sopranis y me encantó. Siempre me ha gustado el microclima, el ambiente que han sabido crear en aquel sitio. Tiene un feeling especial, vitalista y sereno.

Pero, además, la oferta del tapeo cada vez me convence más. Han seleccionado lo que mejor funcionaba de la carta en barra (atún teriyaki, crujiente de langostino…), la han reducido y aportan una decena de sugerencias que cambian cada día, tan atractivas como la hamburguesa de presa. Se exponen en una pared negra a modo de pizarra gigante en la que alguien -dueña de una de las caligrafías más hermosas, evocadoras y excelsas de la parte del mundo que escribe en Español, con la que seguramente se habrían podido escribir las cartas inflamadas de El amor en los tiempos del cólera- detalla las distintas tentaciones. Juan José, el joven cocinero, cada vez me parece más descubrimiento. Lo del caldo desconstruido está levantando grandes ovaciones.

También me parece un acierto que las dos camareras lleven desde el principio, que hagan equipo. Son dos chicas escandinavas (rubias y ojos muy azules) que curiosamente hablan un perfecto gaditano, incluso con acento local. De lo más apañadas. Rápidas, colaboradoras, serias, amables…

(*) La única pega de la última visita llegó al final. Cuando ya estábamos en los postres, empezó sonar a toda pastilla ‘Thriller’ de Michael Jackson. Uno de los propietarios (un chico de pelo inexplicable y gafas de pasta, que creo que se llama Ramón) comenzó a bailar a través de toda la sala en plan ‘moonwalker’, ya saben, arrastrando las plantas y haciendo ángulos rectos con las rodillas, mientras los brazos se agitan como si fueran robóticos. A los que estábamos allí nos hizo cierta gracia al principio, pero nos equivocamos al sonreir y aplaudir por piedad. Después de esa canción vino ‘Billie Jean’, en la que el mencionado hacía como que pisaba losas iluminadas. Luego otra canción, y otra, y una más. Entraba un segundo, se cambiaba, y salía con guantes o gorras de ‘purpulina’. Aquello ya no tenía gracia y el chaval no sabía cómo parar. La gente, aprovechando que la puerta estaba abierta -entraba un pelete de mil demonios- aprovechó para huir a la octava coreografía, mientras le arrojaba al danzarín servilletas, cubiertos, restos de comida…

Aunque mis amigos, mi santa y yo nos dejamos allí un buen dinero, no nos convidaron ni a una copita de cava, ni un chupito de whisky por culpa de este incidente final. Cuando llegaba la Policía, ya nos marchábamos. Menos mal que la experiencia fue maravillosa. Hasta que comenzó el espectáculo…

(*) A partir del asterisco, todo es rigurosamente falso e inventado. Lo que podríamos calificar como un embuste.

Restaurantes, Tapas, Vino , ,

  1. Domingo, 21 de marzo de 2010 a las 23:03 | #1

    Sí que estuvo estupenda. Los vinos estupendos (el Taberner de quitarse el sombrero y el oloroso igual), y las tapas (casi platos) magníficos: el caldo en deconstrucción es para hacerle la ola tres o cuatro veces y el potaje de resurrección, para eso mismo. Y el ambiente, pues ya lo he comentado alguna vez por aquí: para volver una y otra vez y no cansarse de ello.
    Lo que me he podido reír con el supuesto baile… casi me lo había creído!!

    Besines.

  2. Uly
    Lunes, 22 de marzo de 2010 a las 00:03 | #2

    Qué puedo decir del Sopranis. Siempre me gusta. No, miento: cada vez más. Agustín, Adela, Ramón, cómo sabéis qué es lo importante de la vida y de los bares.
    Ahora, yo creo que el episodio del baile de Ramón tiene que tener bastante de cierto. Sí, lo veo.

  3. Obélix (pero llámame Górdix)
    Lunes, 22 de marzo de 2010 a las 09:50 | #3

    Qué bien le conoces, Uly!!! Es una pequeña deformación de la realidad, pero algo de cierto hay!!!

    Qué mal rato pasaron Adela y Agustín intentando pararle

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