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Cocina y placer en la playa con paredes (Arsenio Manila es un tipo flexible)

Miércoles, 5 de mayo de 2010

Cumple tres años como gran local, uno como restaurante y empieza nueva etapa. El pasado jueves 29 de abril invitaron a unos cuantos tipos adorables (yo me divertía desentonando) para detallarla y esa propuesta parece muy guapa, estilizada, morena, con bikini de diseño, cabeza amueblada y pareo elegante.

Arsenio Manila (del grupo de Raúl Cueto) es el establecimiento bandera de un conjunto de sitios marcados por la flexibilidad, de oferta, de horario (gracias), de ambientes. Casi todos ellos son como el increíble hombre de goma pero en versión hostelera. Ya desde su entrada descendente, que aún así atrapa la luz del Paseo Marítimo, se muestra afortunadamente distinto.

Los que lo llevan no dejan de reinventarse, de viajar y proponer. Lo que se les ha ocurrido ahora tiene pinta de ser buena idea. Arsenio Manila inicia temporada con una carta de cenas renovada, que conserva lo mejor de la anterior (tranquilos, que no han quitado la Ensalada Nahu) y con apuestas atrevidas, atractivas. Han fichado para la cocina a José Luis Quintero, joven gaditano, apenas 30 años, que echó las muelas en El Faro, como casi todo el mundo, y luego llamó la atención con aquello tan agradable y tristemente desaparecido que se llamó El Parador de Buenos Aires. Además, como jefe de sala está Toni Fernández otro JASP (ex Berasategui), que mezcla rigor y cercanía para dar amenas clases de enología sin pretenderlo. Se le escapan. Como anticipó Hanky Moody (que como Parker Lewis, nunca yerra) conviene hacerle caso de forma crónica.

Para la renovación de la carta y el relanzamiento de tan atractivo sitio, cuentan con el asesoramiento de Carl Borg, una de las sensaciones del último Madrid Fusión. Ya le dedicaremos un post en exclusiva a este suecojiennense porque, en el mejor sentido, es todo un personaje que se va a venir a Cádiz en verano.

A este potencial humano, se le suma la idea estética del sitio. Con ese punto insular, de chill out cabal y corazón encalado, con ese encanto mediterráneo de chiringuito de lujo que, sin restar formalidad ni calidad, relaja nada más entrar. Hasta ocho propuestas musicales (alrededor del jazz, sobre todo) están incluidas en la nueva carta. Ese detalle, el de poder elegir la banda sonora de la velada, da idea de la pretensión de los que están detrás de Arsenio. Se trata de que los cinco sentidos, incluso el parietal, parte de los genitales y la sección más bohemia del alma, entren en trance de bienestar. Hay un rollo pijipi (mitad pijo, mitad hippy) logrado, que se potencia con la flexibilidad.

Carta de tapas, carta de medios platos, para llevar, el bar junto al restaurante, para seguir la noche. La cocina abierta hasta la una de la madrugada. Da la sensación de que es un templo para improvisadores (gracias, de nuevo), para los que quieren comer poco cuando toca mucho, o al revés, para los que nunca llevan reloj, jaman cuando les place, beben cuando les viene en gana pero quieren que todo sea algo especial. Es un concepto que aporta variantes en una ciudad asfixiada por el mimetismo y los horarios estrictos.

Respecto a la oferta gastronómica renovada, me pareció a la altura del gran encanto general. Es como el espíritu del Nahu embotellado (emparedado, en este caso). En aquel chiringuito en el que tanto he disfrutado se dieron cuenta de que la gente agradecía una cocina de alto nivel a un precio soportable pero en un entorno excepcional. Raúl Cueto lo confesó en la presentación. Esa es la idea.

Todos los platos ofrecidos me gustaron entre bastante y muchísimo. Especialmente, la combinación de gazpacho con fresas (muy presentes en la carta en los lugares más insospechados, incluso a la plancha), un huevo escalfado (están de moda) a 63 grados (llevé termómetro) con ortiguillas y caldo o el arroz negro con fresquérrimo choco, al que un toque de limón rallado daba un punto originalísimo. El cochinillo, el bacalao, el foie con queso de cabra, todo elaborado con una intención de suavidad (quizás acorde con la música y el carácter del sitio) más que de impacto. Creatividad, riesgo y estética de presentación acompañaban cada embestida. El postre, simulando un jardín según la idea del malagueño gurú de los fogones, Dani García, fue realmente agradable. Los vinos parecieron un acierto. Pirineos, blanco de Somontano, y La Montesa, de Alfaro, un Rioja no filtrado de azombroza textura suave que quita la razón a los que huyen de esta denominación por su posible dureza.

Todo eso fue una presentación, un pequeño menú orientativo, que no representa ni el 20% de la carta de cenas, más lujosa, ni de la de tapas y medios platos, más sencilla y asequible. Si acaso, es una pista, sirve para sacar una conclusión general. Gran sitio, sobre todo por microclima, para cenas románticas y de amigos, de las que son un principio y no el final. Con libertad horaria, bar cool adjunto y océano enfrente. No entro en asuntos personales. Ni soy amigo de los dueños y profesionales ni me preocuparía que se ofendieran por una crítica, sólo creo que vi una oferta espléndida para la ciudad, la Bahía y la provincia. Si no redonda, casi. Ovalada, por lo menos. Una cocina que no está lejos de las mejores de esta tierra en un entorno que es de los mejores de esta tierra. La nota media, si se trata de jugar a exámenes, saldría alta.

Pero se trata de que la pongas tu y los que vayan contigo. Que yo no pagué (eso siempre ayuda a que todo te guste más) y, además, no tengo ni puta idea. Sólo soy un estupendo impostor.

FOTOS: Arriba, de izquierda a derecha: Toni Fernández (jefe de sala), Raúl Cueto (propietario), José Luis Quintero (cocinero) y Carl Borg (cocinero-asesor). Abajo, el gazpacho con fresas.

Ambas imágenes son cortesía del más grande, the very best, Pepe Monforte y su megaweb gastronómica ‘Cosas de Comé’ que si no la visitas frecuently es que eres carajote/a.

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  1. Jueves, 6 de mayo de 2010 a las 17:01 | #1

    A mi este sitio cada día me gusta más, el jefe de sala me parece un buen profesional y siempre siempre comemos muy bien. Llevo un par de semana queriendo ir, el domingo llamamos para reservar mesa y lastima, estaba completo. Pero de esta no pasa que vayamos a probar la nueva carta. Felicidades a todo el equipo

  2. miguel
    Jueves, 6 de mayo de 2010 a las 18:24 | #2

    Bueno, primero que nada, comentar que no he ido nunca al Arsenio Manila, y el único motivo que me ha hecho no entrar nunca, es lo que comentas del rollo pijipi. Lo siento, no me gusta, no soporto ese rollo. Para mi comer es una suma de muchas cosas, sobre todo que el ambiente para mi sea agradable, y para mi no lo és. or cierto no entiendo como habiendote prohibido la entrada por tu camiseta y vaqueros, vuelves a pasar ni siquiera por la puerta.
    He estado 3 veces desayunando en el local que montado en la avenida de portugal esquina a garcia de sola, y nada fuera de lo normal, bien, tirando, a caro, para un cafe y una tostada.

  3. Obélix (pero llámame Górdix)
    Jueves, 6 de mayo de 2010 a las 21:35 | #3

    Miguel, aunque es un poco personal, te lo explico, que a mí me encanta dar explicaciones. Verás, es cierto que me molestó que aquel día, el portero que parecía Chuck Norris rapado y depilado, me dejara en la puerta por llevar un polo (con cuello de pico, solapa y botones, de los denominados, de paseo) porque llevaba un pequeño escudo del Cádiz, donde suele ir el logo de la marca (yo venía del estadio, aún no habían agotado mi paciencia y fidelidad). Ciertamente, les eché la cruz. A mi edad, esos numeritos no se perdonan, aunque no había nadie en la puerta y no fue un escarnio público, que digamos. No es como que te dejen fuera con 22.

    Pero resulta que mi mujer, menos rencorosa o más olvidadiza que yo, me montó allí una fiesta por mi 40 cumpleaños. En la parte de los reservados aquellos con los camastros, antes de que fuera restaurante. Para no empatar, con todos los amigos y familiares dentro, crucé la puerta y me hice el nuevo. La verdad es que nos trataron tan bien, sobre todo la chica que hacía como de encargada de la fiesta, increíblemente amable, colaboradora y eficiente. Lo pasé de maravilla y decidí que, una cosa por la otra, empate, que empezábamos de nuevo. Quizás no soy lo bastante rencoroso.

    Para mí, el hecho de que tenga un ambiente concreto (se puede llamar de chiringuito de lujo, chill out, ad-lib, ibicenco guay, beach club o cualquier etiqueta ridícula que usemos, a modo de injusta caricatura, para hacernos una idea) es una virtud, no un defecto. De todas formas, no pretendo convencerte. Cada cual es muy libre de estar cómodo en un ambiente. A mí, el que vi el otro día me agradó, y mira que no soy surfero ni luzco bien en pareo, pero me reservo cambiar de opinión cuando me parezca. Aún así, está bien que haya alternativas elaboradas en la ciudad. Sean de nuestro agrado o no.

    Gracias por intercambiar opiniones.

  4. Obélix (pero llámame Górdix)
    Jueves, 6 de mayo de 2010 a las 21:50 | #4

    David yo también tengo muchas ganas de ir. La presentación fue un menú desgustación, pero me quedaron muchas ganas de pedir a mi aire. Comparto la impresión que da Toni, pedasso de profesional en una especialidad en la que (algo tendrán que ver las escuelas de hostelería) Cádiz tiene a un grupo de gente joven que, me parece, tiene una formación y una actitud excelente (me acuerdo ahora de Chari, de Lumen, pero hay muchos más).

  5. Hank Moody
    Viernes, 7 de mayo de 2010 a las 18:32 | #5

    Me encanta que te encante… :D

    Actualmente, “el Manila” forma parte de mi quinteto de restaurantes de la capital de “éxito asegurado”.

    El próximo Viernes 28 tengo cena con los “Orcos” de mi trabajo. Aunque doy por hecho que todo estará perfecto, ya os contaré si probé algo nuevo.

    Un saludo, fieras.

  6. Obélix (pero llámame Górdix)
    Viernes, 7 de mayo de 2010 a las 18:35 | #6

    Encantados todos.

    Preséntate a Toni, anda. Le dije que hablabas maravillas de él, pero entre que yo no sé tu nombre real y que no te he visto nunca, me costó bastante describirte. Ve y dile así coqueta, como tú eres: “Soy yo, el que le dijo al Obélix que se fiara de ti hasta la muerte y más allá”.

  7. El cadista impresionista
    Viernes, 7 de mayo de 2010 a las 20:49 | #7

    Yo tengo la suerte por bendita “obligación” de comer una vez a la semana en el Arsenio Manila. Pues siempre te sorpreden. La comida, ambrosía; los caldos, néctar de los dioses; el trato, exquisitio de grullere tirando a excelso; los postres ¡diosmiodemialma! Joé, ¡si hasta el café está rico! Y Toni, vaya crak. Genial para compartir tertulia con los amigos o de cenita romántica con la mushacha. Triunfo asegurado. Vamos, más que comiendo, lo re-comiendo.

  8. Obélix (pero llámame Górdix)
    Viernes, 7 de mayo de 2010 a las 20:50 | #8

    Tú sí que eres un crack, PitchMan.

  9. Sábado, 8 de mayo de 2010 a las 07:21 | #9

    Estuvimos el pasado sábado y nos encantó. Sobre todo una tapa llamada `sardinas como boquerones` (sardinas en vinagre) sobre una tosta con berenjena caramelizada y un curry de verduras que nos supo a menta. Genial.
    El atún en escabeche una maravilla, porque el atún era del de verdad.
    Lo bueno de este bar (en su conjunto) es que vuelve uno/a a sentirse moderno….pero comiendo bien, que lo primero es relativamente fácil.
    Buen reportaje Gordix.

  10. Begoña
    Sábado, 8 de mayo de 2010 a las 15:27 | #10

    Esta semana vamos nosotros. Por cierto, todavía celebran fiestas “privadas” para celebraciones de cumpleaños? Mi marido cumple los 40 este año y aunque lo vamos a celebrar con una fiesta en Francia en condiciones, me gustaría “sorprenderle” con algo aqui.

  11. Obélix (pero llámame Górdix)
    Domingo, 9 de mayo de 2010 a las 09:36 | #11

    Sí, vi algún cartel o publicidad por allí que decía que organizaban fiestas. Ya no están aquellos reservados, pero el sitio sigue estando bien. Imagino que ahora serán en el bar de copas normal. Tienes la web oficial del bar en uno de los primeros párrafos del post, creo que se pinchas sobre el nombre de Raúl Cueto, te aparece.

  12. Begoña
    Domingo, 9 de mayo de 2010 a las 19:03 | #12

    Gracias, lo miraré.

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