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Déjate de “grupo gastronómico” ni “grupo gastronómico”

Viernes, 30 de Julio de 2010

Estoy convencido de que huir es una de las mayores motivaciones para los seres humanos de todos los tiempos junto con el dinero y el sexo. La mayoría de las aficiones más extendidas, del fútbol a la colombofilia, del Carnaval a la Semana Santa, de la gastronomía a los rallyes de aficionados, tienen como motor primero eso de quitarse de enmedio, de escaquearse unas horitas de casa y romper con la normalidad para tener un huequito para uno mismo. Sí, sí que los niños son mu lindos y la parienta (el maromo) encantadora (encantador) pero “déjame un ratito tranquilo/a, coño”.

Esta técnica tan universal y antigua ha llegado a la gastronomía. Ahora, cinco colegas se reúnen para tomarse algo (unas tapas, un plato y tropocientas copas) y dicen que “han formado un grupo gastronómico”. No lo critico, yo practico el mismo truco en este blog, con la particularidad de que en mi grupo sólo quepo yo porque estoy mu gordo (como como como como, estoy como estoy). Eso sí, admito que soy un impostor y que no tengo pajolera idea de nada. Mentiroso pero sincero.

Por ser justos, esto del escapismo disfrazado de pasión intelectual irrefrenable por el folklore local, el deporte o la enología ha sido siempre más propio de los hombres. “Ahí te quedas, chati, espero que se duerman pronto” y luego suena “plonck” (ruido de cerrar la puerta).

Así que tiene algo de justicia poética el envío que me hacen cuatro amigas. Tienen el morro de mandar una foto, aunque se han cuidado de ser reconocibles. Todas con hijos (más de uno en todos los casos) una con nombre de modelo brasileira, otra de heroína del cine de aventuras, la tercera de rancia estirpe corista y la cuarta con dos apellidos italogaditanos.

Que han formado un Grupo Gastronómico Femenino, dicen. Pensaban ponerle al colectivo “Esta noche cocina tu p… madre” pero se han cortado. Lo han inaugurado con una cena en El Viajero. Dicen que el vino estaba bien, la comida bien, que se jartaron de reir y que una resaca mu mala. Esa viene a ser toda su crónica gastronómica. Algo esquemática quizás, pero delatora: íbais a pasarlo bien, so tunantas, y no a escribir una tesis sobre el teriyaki o el rebozado en tempura.

No lo disfracemos. Hagámoslo más y no le pongamos nombres raros. Hay que hacerlo, nos lo merecemos, es conveniente, seremos mejores trabajadores, padres, madres, profesores, hijos y novios si estamos desahogaditos, si tenemos un ratito de expansión cada varios días. Yo quiero a compatriotas que vengan a luchar a la trinchera laboral ya orinados, desahogados, descansados y vividos.

Lo único que tenemos que hacer es no disfrazarlo con nombres guays:

Ejemplos prácticos:

“Me voy a pegar un homenaje con los/las colegas”, nunca “voy a una reunión de mi grupo gastronómico”.

“Te he dejado un bocata de chorizo en la cocina”, jamás “te he preparado mi célebre receta titulada delicia de ibérico al pimentón entre paredes de cereal horneado”.

“Qué pechá de ver tías/tíos buenas/os anoche en Muñoz Arenilla”, never “estuvimos haciendo un estudio morfológico sobre la juventud gaditana en sus habituales zonas de ocio”.

“Me voy a ver el partido a casa del Cabeza”, en ningún caso “voy a realizar con Francisco Javier un análisis sociológico sobre la euforia tribal alrededor de los grandes eventos deportivos”.

“Quiero pegarme cuatro pelotassos”, en vez del inzoportable “creo que me apetece un refrigerio”.

Incluso: “Me cago en mi empresa y en las castas de todos los que están allí” antes que “quizás debo desconectar un rato de mis habituales obligaciones”.

Digo yo.

General

  1. Maria
    Viernes, 30 de Julio de 2010 a las 18:25 | #1

    Gracias, gracias, mil gracias, por este articulo.
    Quiero hablaros de mi experiencia en el mundo gastronomico, despues de viajar (uno de los placeres mejores, este se te ha olvidado), bueno pues lo que te decia, despues de probar platos en bastantes restaurantes, de estrellas (cada vez me creo menos, la forma de darlas) y otros, he llegado a una conclusión, el mejor plato es el menos elaborado, el que tiene una materia prima excepcional, el que no esta bañado por salsas (para no tapar el sabor, que por regla general es para engañar), estoy cansada de la misma decoración en los platos, de las reducciones, de las espumas, etc…

    En el tema de los grupos gastronomicos he tenido varias sorpresas desagradables, las personas que por cualquier causa tenemos negocios, nos vemos en la obligacion de, por decirlo de alguna manera suave, “comerles el culo” al Sr. ó Sra. que no tiene ni idea de comida, está en todos los foros, jurados, te exigen que los invites y si no lo haces te ponen a parir con cualquier plato. De verdad es insoportable, no tienen nociones basicas de cocina, ni imaginacion a la hora de mezclar producto, son capaces de “engullir”, cualquier cosa. Ejemplo: como sabeis desde hace muchisimo tiempo la ensalada se pone con el queso de cabra gratinado y un cordon de PX reducido, (”las modas”), Para ellos es lo mejor no ven más alla, estan con la moda de lo que cualquier local les ponen, “son modernos catetos” unas croquetas que aunque esten secas, pero son gratis son fantasticas, eso no es bueno. Perdonadme que os comente este tema pero es que me puede.
    Os pregunto: ¿como valoramos un buen bacalao al pil-pil? ¿como lo describiriamos, donde nos lo ponen bueno? ¿quien sabe hacer un pil-pil en condiciones? ¿donde puedo tomarme una buena carne a la plancha? ¿o unas anchoas? ¿Un buen foiegras de calidad semi crudo?

    Conozco un caso: una persona perteneciente a uno de estos grupos despues de muchos años se fue, por verguenza por que habia perdido su razon de ser, solo se dedicaban a ir por la cara y tomarse gratis la cerveza, las tapitas, raciones… Eso no es querer esta profesion, poner a parir a quien no entra por su aro, gente jubilada que no tiene otra cosa que hacer (con todos mis respetos).

    No tomaros mal esta opinión, no quiero hacer daño a nadie, hablo desde mi experiencia, seguro que existen personas totalmente diferentes y honestas.

    Obelix, me encantaria que sacaras en algun momento, los modos de algunos cocineros estrellas michelin, para con su equipo.

    Saludos a todos, perdonad mi redacción.

  2. Lorelay
    Viernes, 30 de Julio de 2010 a las 18:29 | #2

    Q guay!!! Me parece bien que los casados tengais momentos de distendio (tb se puede decir así) y para dar envidia las solteros/as es lo q hacemos todos los fines de semana!!!!!!Aunq para ser sinceros tb nos hartamos de ello. Bss Gordix puede q la proxima vex q te vea sea en nuestra quedada gastronomica.

  3. Viernes, 30 de Julio de 2010 a las 18:37 | #3

    @ Lorelay
    Ojalá te vea antes. Que me gusta mucho verte.

  4. Viernes, 30 de Julio de 2010 a las 18:40 | #4

    @ María

    Primero, de nada. Segundo, no hay nada que disculpar en tu redacción.

    Luego: ufff!!!

    Estoy de acuerdo con casi todo lo que dices de (una parte de algunos de) esos grupos, aunque mi entrada quería ser más bien una broma cariñosa hacia unas amigas que ni se consideran grupo de veras, ni se dejan convidar ni apenas quedan ni nada de nada.

    Si esa es tu experiencia, la has descrito con gran elegancia, sin mencionar a nadie, pero denunciando un pamplineo que probablemente existe.

    Yo me limito a no identificarme en ningún local y pagar siempre. Excepto dos veces que me han llamado para publicar textos concretos sobre algún sitio, han convocado a varios medios, lo han advertido, han presentado la carta o lo que fuera y en paz. A iniciativa de los negocios, siempre.

    Creo que con esas sensatas premisas, se evitan tentaciones, confusiones y pérdidas de cabeza. Que cuando a uno empiezan a invitarle se acostumbra y cree que es la norma.

    Que cada uno pague lo suyo. Siempre.

  5. Maria
    Viernes, 30 de Julio de 2010 a las 19:13 | #5

    Mi querido Obelix, no es por la invitacion de verdad, es por que piensan que lo que dicen es catedra. Y en esta vida existen muchas verdades (que maravilla, que sea así)
    Me he pasado en seriedad!!!!

  6. Viernes, 30 de Julio de 2010 a las 19:22 | #6

    @ María
    Bueno, pero a las vanidades y las verdades diversas se las soportaría mejor si no fueran usadas como medio para conseguir cosas gratis.

    Ni te has pasado ni te has quedado corta. Has dicho lo que pensabas (lo comparto en buena parte) y punto redondo.

    Saludos.

  7. Di
    Sábado, 31 de Julio de 2010 a las 08:49 | #7

    que suerte tienen algun@s de poder escaquearse un ratito y disfrutar de una buena charla!!!

  8. Sábado, 31 de Julio de 2010 a las 13:17 | #8

    @ Di
    Te lo digo sin segundas y sin ironía, deberíamos tomarlo como una obligación, porque tres horas de buena conversación, amistad y risa te dan fuerzas (al menos a mí) para aguantar toda la otra parte de la vida durante una semana entera. Es una buena inversión.

  9. abel
    Domingo, 1 de Agosto de 2010 a las 09:12 | #9

    Me uno al comentario de María, partiendo de que el de Obélix me parece muy oportuno: qué sano es compartir un rato de charla con una copa y algo de comer, con unos amigos, incluso con familiares. Yo procuro hacerlo cotidianamente.
    De Grupos gastronómicos conozco los dos modelos habituales. El auténtico, el grupo de individuos que les gusta comer, a veces cocinar también cocinar, que pagan religiosamente, aunque, y es normal, negocien previamente un menú y un precio. Los más aficionados a la culinaria, hacen menús por épocas o por materias primas; hay otros cuyo fundamento es la reunión de amigos, que negocian precio y menú, sin preocuparles la materia o el producto de temporada, aunque todos buscan calidad.
    Y están los caraduras, que además van de pedantes. Esos que pueden llegar a un local anunciándose, diciendo que van a publicar una crónica, un comentario especializado, y procuran irse sin pagar. habitualmente, como decía María, comen lo que sea, y lo elogian, si es gratis.
    Y no me resisto, sin dar detalles, a contar una “experiencia”.
    Estaba en un conocido local gaditano donde habitualmente se presume, con razón, de tener buenos vinos. Llegó el delegado de zona de una publicación gastronómica, que se identificó en voz alta, para que todos nos enteráramos de quein era; se le ofreció elegir el vino, pidió una marca y una añada determinada, lo abrieron y nos lo sirvieron -me unieron a la cata sin yo pedirlo; resumiendo, el vino estaba picado, cobrizo, desvaído absolutamente, y el experto peroraba y peroraba sobre las características del caldo: color guinda intenso, aromas a vainilla con recuerdo de los taninos…, mientras que el propietario, y yo seguí su ejemplo, tiró en el fregadero el contenido de su copa.
    Eso sí, debo decir que, con un buen descuento y llevándose la factura, el experto pagó la botella.

  10. Domingo, 1 de Agosto de 2010 a las 11:41 | #10

    @ Abel

    Estoy con usted y con María. Mucho pedante suelto, mucho cara infiltrado, mucha gente que quiere adornar con palabras engoladas lo que es una necesidad humana: compartir conversación y copa (por ese orden).

    Yo creo que una de las pocas vacunas (probablemente no infalible) es dudar mucho. En el mejor local puede echarse un mal rato, la misma receta puede maravillar a uno y espantar a otro, un defecto de un producto o un servicio le parece intolerable a tu primo e insignificante a tu cuñado… Por eso las verdades absolutas, las notas, las estrellas, las vanidades, los deditos levantados, los discursos de enólogos en voz alta, los ‘usted no sabe quién soy yo’ y los ‘ten cuidaíto con lo que te voy a poner’ son tan ridículos, tan mezquinos y rastreros.

    Además, hay que ser muy respetuoso. Un camarero, un empresario, un cocinero, se están jugando un préstamo, la ruina, un sueldo, un proyecto de vida. Mientras que para mí y para los que comentamos aquí, esto es un juego en el que no perdemos nada. Así que ojito. Por eso, aunque Abel no lo comparta, siempre me da grima la etiqueta de blog gastronómico o ese tipo de cosas. Yo soy clienteológico, intento dar el punto de vista del usuario, lo que me ha gustado y lo que no, pero no puedo discutirle un pil-pil a nadie, porque no he hecho ninguno. Podré decir si me gustó y quiero repetir o no. Hasta ahí, pero con mucho respeto. El de enfrente es un profesional, nosotros, aficionados.

    María ha estado sembrada. Ahora sólo tenemos que ser prudentes y no generalizar. Habrá grupos que queden, entiendan, sepan distinguir un buen pescado de uno mediocre, se lo pasan bien, pagan y en paz. Puede que sean hasta la mayoría.

  11. abel
    Domingo, 1 de Agosto de 2010 a las 12:35 | #11

    Participo en muy pocos blogs, dos, quizás tres, y en el único que escribo habitualmente es en este. Me gusta por la frescura, la sinceridad de comentarios personales, optimistas, positivos, generalmente amables, incluso en las críticas, y la absoluta ausencia de crispación, tan habitual en la red al comentar cosas.
    El mérito inicial del bloguero, y después la inmensa mayoría colabora.

  12. Domingo, 1 de Agosto de 2010 a las 12:59 | #12

    Como diría Góngora: “Joé, muchas gracias”.

    Es una suerte que su participación esté aquí. Intentaré mantener esas características que menciona, que crisparse es muy fácil y hay que evitarlo. Desde luego, la inmensa mayoría que colabora es para comérsela. Así, a la sal, con un chorrito de aceite, sin aditamentos. De ahí la quedada.