Fichaje de invierno (Antonio Fernández Rivera)

Lunes, 22 de Febrero de 2010
Mi tronqui Monfor me habló hace un mes de un fichaje que le hacía ilusión. Se trata de un chaval joven, pero con una formación asombrosa y del que hablan maravillas. Es gaditano, inició su aprendizaje formal en la Escuela de Hostelería de la Alameda, y se llama Antonio Fernández Rivera. Después de comenzar su trayectoria académica frente al Baluarte de la Kandelaria, recaló nada menos que en el Kursaal de San Sebastián, de la mano de Martín Berasategui, que no debe ser poca cosa. Luego ha pasado por otros restaurantes de gran prestigio de Euskadi y Madrid.

Es el hijo de Antoñele, un cocinero muy conocido y respetado en la Bahía, que ahora trabaja en el bar Zona Franca.

El vástago, que es este joven que os digo, tan bien enseñao, Antonio Fernández Rivera, ha fichado ahora por el grupo del Arsenio Manila y, por tanto, podría trabajar también en Manila 1969, La Taberna del Aviador y, en verano, Nahu Beach.

Pos nada, yo para que lo sepáis, para apoyar a uno de los nuestros (son muchos) que ha aprendido (tela) aquí, allá y acullá.

 

 

Obélix (pero llámame Górdix) General

Missing

Lunes, 22 de Febrero de 2010

En inglés, los verbos “perder” y “echar de menos” se escriben igual. Puede que tenga algo de sabiduría la coincidencia.

Echo de menos a gente que hacía comentarios al principio, que me alegraba y me informaba. Es curioso añorar a personas a las que, en la mayoría de los casos, jamás he visto la cara, ni sé como se llaman, ni siquiera si el género que utilizan es real. Pero me gustaba lo que decían…

Puede que se hayan cansado. Tendrán motivos. Autocrítica.

Puede que ya no meta tantos posts como antes. Pero tengo un trabajo indecente, de horarios y calendario sólo comparables a los de camareros, cocineros, policías y personal sanitario. No doy más. Autocrítica.

Puede, ojalá que no, que por alguna circunstancia les falte ahora ánimo, humor, o que les haya pasado algo en su vida personal o laboral que les impida comunicarse como antes. Las posibilidades anteriores son auténticas estupideces comparadas con esta última. Es la única que me gustaría descartar absolutamente.

En cualquier caso, un saludo agradecido -por los buenos ratos que echamos- a ellos. Y la misma gratitud a los que entran y no hacen comentarios.

Obélix (pero llámame Górdix) General

Pequeño sondeo (nosolopapeo o masquengullir)

Sábado, 20 de Febrero de 2010

Aunque parezca contradictorio, lo de comer y beber, así sin más, me aburre. Quiero decir, que me parece un complemento fantástico siempre que haya una imprescindible base de conversación, compañía, amistad, pestiñeo, paseo, descubrimiento de un monumento, visita a otra ciudad, ir al cine, leer prensa o novela o ensayo… Comer o beber, así, a pelo, solatera, pues tu sabes, para sobrevivir, pero sin entusiasmo.

En siendo asín y como me he propuesto revitalizar dos de mis pasiones (leer y ver cine) una vez que mi katxorro menor ha cumplido dos años, he pensado (sí, sí, cabrones, he pensado):

.- Que quizás podría comentar las películas que veo y recomendar un acompañamiento etílico-manduquil para su contemplación.

.- O que hablemos de lo que hemos leído recientemente (siempre que se detalle levemente el gin tónic que hacía de acompañante, para mantener la esencia del blog).

¿Es buena idea, o es una memez vanidosa de un cultureta impostor que vio demasiado cine clásico porque tardó en empezar a tener vida sexual? ¿Os apetece? Porque para comentar yo sólo lo que ya he visto…

(Celda 211, Invictus y Up in the air serían las primeras para intercambiar pareceres)

(En literatura, quizás Cheasil Beach y El Factor Humano)

Ya sé, ya sé, voy con un poco de retraso, es que lo de los pañales y las noches en vela ralentizó el ritmo. Pero ya estoy recuperándome a toda leche (desnatada).

Lo próximo que quiero ver es Un hombre soltero y Precious.

Vuestro silencio será entendido como un respetuoso “mejor que no, que ya tenemos otros blogs de cine y literatura que son de puta madre, éste es para otra cosa”.

Obélix (pero llámame Górdix) General

Un vino extremeño, el mejor en Japón

Sábado, 20 de Febrero de 2010

Para los que creen que el mundo se divide en Rioja y Ribera del Duero, una curiosa noticia. Mi amiga Marta de Corral me da la pista y la página web de la agencia estatal de exportaciones recoge la información.

Un vino de Extremadura ha sido elegido por los japoneses como el mejor del año entre los importados de todo el mundo, por su calidad-precio, su sabor y por lo que sea. Podemos tomarlo a guasa, pero los nipones tienen uno de los mercados más compradores, entendidos y exigentes (ya sabemos como son, millones de consumidores hiperinformados que se leen hasta el manual de instrucciones del hula-hoop).

El vino elegido es Equus, de Viña Santa Marina, ha sido seleccionado por la revista especializada Dancyu, la de más tirada entre los mollatólogos del Sol Naciente. Está elaborado a base de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah y con seis meses en barrica de roble francés y americano, ha recibido 98 puntos, la calificación más alta otorgada por ésta publicación. Viña Santa Marina es una bodega de Extremadura que en tan sólo diez años ha logrado exportar a más de una veintena de países, repartidos por todo el mundo, pero entre los que Japón es el de mayor importancia por volumen de ventas.

¿A que entran ganas de probarlo? Yo me apunto.

Obélix (pero llámame Górdix) Vino

El poder evocador del Cola-Cao (Amarcord)

Sábado, 20 de Febrero de 2010

Me pidió un cola-cao calentito. Se lo preparo con todo mi cariño y va y dice la niña que no lo quiere. Así que me lo tomé.

Oye, qué cosa. Hacía como 15, 20, 25 años que no probaba. Yo me pasé al café de prepúber cuando la corrección política no estaba de moda.

Pero me pareció que sabía igual a ese sabor que tenía escondido en la cabeza, tan simple, tan de chocolate suave, prefabricado, pero tan inconfundible, invariable por más años que pasen. Me hizo niño otra vez.

¿Qué sabores te recuerdan a tu chinorrez o infancia?

Obélix (pero llámame Górdix) General

Rigor y clasicismo desde el nombre

Sábado, 20 de Febrero de 2010

He estado en el nuevo sitio de Plocia, en el Garum. Eché un rato estupendo con un colegón. Lo que más me llama la atención es la sobriedad, el clasicismo. Todo premeditado, desde la carta a los platos y la decoración. Minimalismo o distanciamiento del adorno, según se prefiera. Hasta el nombre recuerda a la tradición con ese homenaje a la salsa de pescado que se hacía en Gades y que alcanzó celebridad en todo el Imperio Romano. Efectivamente, el local era de la profesional aquella de El Corte Inglés de la que tengo tan gratísimo recuerdo. Se llama Carmen Braza, esposa del veterano de El Faro Paco Marente. Su hermano Santiago ha pasado por algunas de las cocinas más populares de la capital y ahora comparte este reto fraternal (yo no conozco a ninguno, me he enterado de los nombres en el Blog del Monforte).

La carta tiene cinco o seis propuestas en cada apartado, por tapas y raciones en su inmensa mayoría, y casi todas son de toda la vida. Los entrantes más familiares para un tapeador de la zona (de papas aliñás a pulpo, croquetas, ensaladilla). Los pescados más conocidos con las recetas más populares, las carnes de siempre (carrillada, presa…) y postrecitos de La Belle. La presentación, también sobria. El plato, apenas decorado. Tapas en tamaño de siempre (más pequeño del que ahora está de moda). La presencia de las papas fritas en muchos platos también me pareció una declaración de intenciones. Parece que quieren decir: “¿Ves las papas? pues eso, que esto es una tapa como las de siempre”. Probé el pulpo (muy suave) con espuma de patatas. Las croquetas (con papas) que habrían hecho las delicias de mi hija, Croquetóloga por la Universidad de New Hampshire. Una presa (con papas) que me gustó en su simpleza. Y una carrillada al toro (con papas) que me gustó regular. No le cogí el punto a la mezcla de sabores aunque mi acompañante fue lo que más celebró, con diferencia. Cuestión de gustos.

Lo demás, me encantó. Incluso repetimos con entusiasmo dos tapas de las solicitadas.

No se puede fumar, lo entiendo con la prohibición en ciernes, y no ponen café. “Es un bar de tapas” me dijeron cuando lo pedí. Esto ya no lo entiendo tan bien, pero bueno.

La decoración acompaña la filosofía. Madera clara en paredes desnudas, ni un solo cuadro, ni un elemento decorativo, pequeños exornos de iluminación azul, local alargado, barra estrecha, cinco mesas al fondo, con un gran reloj metálico que recuerda al mejor arte industrial. Todo acompaña la comentada sobriedad.

Bebimos Azpilicueta (ahora onminpresente) por copas. Habría agradecido más información sobre el surtido de vinos para tomar así, o incluso por botellas. Pero, por ser honestos, ni pedí la carta ni sé si existe ni había pizarrita. O sea, que tampoco me interesé por el asunto.

El servicio está completamente formado por mujeres. Varias de ellas me suenan de otros locales y, dentro de mi mala cabeza, las recuerdo como excelentes profesionales que siempre me ayudaron a estar bien en los sitios en los que trabajaban. Aquí también fueron agradables, discretas, colaboradoras, rápidas y sin ofrecer confianzas de más en la hora larga que estuvimos allí.

Por poner una pega, creo que es la misma que la virtud. La apuesta radical por lo tradicional, por alejarse de la creatividad y la novedad que muchos critican les reportará clientes, de esos que aborrecen las novelerías, pero puede que aburra a otros a los que les divierte jugar a buscar algo nuevo. Además, la competencia cercana (La Cigarrera, Atxuri, La Cepa Gallega, incluso El Aljibe) también apuesta por lo tradicional, por la buena materia prima servida con el añadido justo, sin adornos. Por lo tanto, hay poca diversidad en la zona. Parece que todos van a jugar a lo mismo. Eso sí, entre arreglo de calles y la exquisita reforma de locales, se está convirtiendo en una milla de oro del tapeo gaditano.

Entre Sopranis y Plocia empiezan a ser ya más de media docena de sitios muy recomendables sin recorrer más de 200 metros. Interesante asunto, sobre todo si se extendiera cuesta arriba hacia la Merced y contribuyera a recuperar, embellecer y enriquecer mi adorado barrio de Santa María, la asignatura pendiente de todos los gaditanos del centro junto con la calle San Juan y partes de La Viña.

Para los de por aquí: Plocia nº6, justo enfrente de Atxuri y La Cepa Gallega, en la acera de la Fábrica de Tabacos. Para los de allí: puede estar bien aparcar en Renfe o en Canalejas (sobre todo cuando terminen la obra de una puta vez). Está a tres minutos a pie de la estación de trenes o de las paradas de autobús que circundan la Plaza de Sevilla.

P.D: Para demostrar que estuve allí y zanjar las peticiones para conocer mi identidad real, publico una foto mía en el local. Así me tenéis ya localizado el careto para poder agredirme (o convidarme).

Obélix (pero llámame Górdix) Sitios nuevos, Tapas ,

Dulce y pecoso (Paco&Lola, albariño para fiestas descapotables)

Domingo, 14 de Febrero de 2010

Un amigo viejo y feo que últimamente me da bastantes alegrías, y algún susto, consiguió que me llegara esta botella tan neogitana y tan flamencool. Fue en enero pero me aburría incluirla en los inacabables fastos navideños. Era como devaluarla. Como siempre merecen los grandes placeres, esperé un poco para darle importancia. Mereció la pena. Probé Paco&Lola en una terraza de Santa María (an Ca Caleti, Chez Caleti o Calet’s House). Para evitar exageraciones, digamos que a varios nos proporcionó un placer tal que se nos apareció Chano Lobato, máximo apóstol de la alegría. Creímos ver su rostro en ese sol de invierno que tanto se hace de rogar y que se coló por la cara en aquel aperitivo. Obviamente, brindamos a la salud de su eternidad.

Admito que fue mucho más que el vino. Era la compañía, la temperatura (del caldo y el cielo), el día exacto, el meloso silencio de Sara… la cosa mereció la pena. Paco&Lola es un albariño disfrazado de bailaor. Entra por los ojos y, claro, todos tendemos a desconfiar. Ya sea una persona, un establecimiento, un producto. Cuando la apariencia es fascinante, novedosa, cuando nos parece guapísimo, se activa un bicho malo que todos tenemos en la cabeza: “Algo esconderá”. Pero en algunos casos, la belleza nada oculta. Entonces, el precioso envoltorio se convierte en añadido, en virtud y no en coartada ni escondrijo. Es lo que le sucede a este vino. Su botella y su caja combinan con tal tino tradición y vanguardia, riesgo, estética y humor que cualquiera empieza a disfrutarla antes de abrirla. Obviamente, la joven empresa gallega que lo parió tiene grandes galardones en materia de ‘packaging’. Viene a ser, en vino, lo que Pancracio a chocolates.

Pero en un caso como en el otro, el producto es la única verdad que refuerza o ridiculiza cualquier consideración añadida y ajena. No sólo es apariencia. Es un blanco, cento per cento de uva albariño, criada en el Valle del Salnés. La cata oficial de su web dice que “es muy brillante, de color amarillo pajizo, con destellos verdosos. Destaca por su gran diversidad aromática con notas muy finas de fruta (cítricos y manzana verde) y con matices herbáceos (albahaca) sobre un fondo floral. Es muy fresco, con cuerpo y una acidez viva que le da una frescura deliciosa”. Doy fe.

Mi versión es más simple. Me pareció amabilísimo, el que más sabe a fruta (el toque de manzana se nota un taco, afortunadamente) de todos los blancos que he probado últimamente y con un poso dulzón algo excesivo para mi gusto, pero maravilloso para los que compartieron la botella. Resulta imprescindible desgustarlo al aire libre. Nada de pareja, ni restaurantes por la noche, ni cenas románticas. Muerte a San Valentín. Es un caldo para varias botellas, muy frías (por debajo de 10º), para bastante gente, entre varias parejas, con muchas mujeres. Es una gran recomendación para muchas de ellas, que suelen recelar de cualquier tinto por su dureza y se entregan al primer blanco que les prometa besos de azúcar. Puede parecer machista, pero es mi experiencia. Entre ellas, el porcentaje de adeptos al blanco es mayor. Entre ellos, al tinto. No es ni bueno ni malo. Creo que es azín, aunque la química recomiende lo contrario.

En aquel sábado morning nos lo pegamos sin acompañamiento (seamos sinceros entre nosotros) pero me da la sensación de que es estupendo para maridar con pasta en salsa suave (el tomate es el peor enemigo del vino), ensaladas, pescado (plancha o sin acompañamiento de sabor fuerte), arroz, marisco…

Es un elixir para consumir en lugares descapotables, sin techo, ni carpa, ni cristales. En parques, jardines, playas, terrazas, áticos y, si no tienes posibles, en el balcón o, por lo menos, asomado a la ventana abierta. Su sabor se potencia mucho si el sol te da en la cara. Lo ha demostrado en una tesis el Profesor Franz de Copenhague. Si, como yo, estás loco porque se acabe el invierno más malage y sieso que recuerdan los tiempos. Si piensas brindar por el primer homenaje sin hora final que te pegues bajo un lorenzo ruborizante. Si quieres pegarte uno de esos aperitivos-almuerzos-sobremesas de cinco horas, de no quitarte las gafas de sol, este vino es el cómplice perfecto. Incluso tiene pecas. No te digo más.

Obélix (pero llámame Górdix) General, Vino

Por causas ajenas a nuestra voluntad…

Jueves, 11 de Febrero de 2010

Cuántas veces oímos esa frase mientras nos cagábamos en el inventor de la ‘agüilla’ que salía en la tele. Eran otros tiempos, la prehistoria de la TDT, pero hay que recuperar la expresión porque han llegado mensajes en los que se habla de que, durante varios días, ha sido imposible entrar en el blog.

EFECTIVAMENTE, se ha producido una avería. El servidor (que debe ser un tío muy trapo) se vino abajo de forma constante durante cinco o seis días, me dicen los técnicos de mi trabajo. Durante esas jornadas, ni yo podía entrar a escribir ni vosotros a leer o comentar.

Desde la pasada semana, la situación se normalizó. Aún así, en plan Marisa Naranjo, os transmito las disculpas. Todo ha sido por “causas ajenas a nuestra voluntad”. Cómo si tuviéramos voluntad. Nosotros que somos unos viciosos de tentación fácil y arrepentimiento fugaz.

Obélix (pero llámame Górdix) General

Nuevo sitio en Plocia

Jueves, 11 de Febrero de 2010

¿Os acordáis del sitio que estaban reformando en Plocia, 6? ¿Sí? ¿No? ¿Regular? Bueno, pues da igual, porque ya ha abierto. Nuestra amiga Begóñix nos lo ha chivateado pero no sabe el nombre. Yo sí, se llama Garum, porque el otro día pasé y me fijé.

El local es alargado, peculiar, me gustó cuando vi el esqueleto. Me soplan que es de un ex El Faro (con prestigio y galones) y de una mujer que trabajaba en El Corte Inglés. Si es la que yo creo, no puede ser más amable, profesional y encantadora. Pero dadme unos días para que confirme.

Al margen de lo que sea, que ya podéis pasaros por allí cuando queráis, noveleros of the world. Barra nueva para nuestros viejos codos. El primero que vaya, que diga. Ya sabéis, Plocia, en la acera del Palacio de Congresos (Fábrica de Tabaco de toda la vida de Dió), casi enfrente de Atxuri. Si pasáis por allí, os tomáis una tapita en el sitio nuevo y otra en La Cigarrera, que no es nuevo pero es de mi amigo Toñete (Elton Ñete o Antonio Quinn ‘El Legendario’). Ahora vienen días de mucho salir así que…

Obélix (pero llámame Górdix) General, Restaurantes, Sitios nuevos, Tapas , ,

New Nebraska (Que sólo cambie por fuera)

Miércoles, 10 de Febrero de 2010

Al Nebraska le están dando un lavaíto de cara. Al menos, luce nuevos luminosos y cartelones en su fachada. Un caracol, al que tanta gente lo asocia, lo representa con unas letras grandotas negras y blancas. Quizás sea buena idea darle un toquecito de mantenimiento, pero por favor, por la Memoria de Mágico, que no cambien la carta, que toda la manduca siga tal cual, que ni le añadan una coma a ninguna receta. Esa tortilla aladrillada en la que te puedes subir y todo, con o sin pimientos&choricito, esas carnes mechadas con y zin zarza, the pavía’s… en fin, ese surtido de toda la vida, y para llevar, con un sabor que sólo saben darle allí, que afortundamente no cambia. ¿Hay un bar en Cádiz que le guste a más gente de más generaciones durante más tiempo?

Pues eso, un lavaíto de cara y nada más. El ressto, intassto.

Por si viene a Cádiz el soldado japonés ese de 97 años que vive encerrado en la selva y aún cree que no ha terminado la Segunda Guerra Mundial. El Nebraska está en la calle Brasil esquina con Muñoz Arenilla. Como este hombre, el único que no lo conoce en el planeta, viene desde muy lejos, decidle que aparque en los alrededores del Hospital Puerta del Mar y pregunte. “No tiene pérdida” (qué frase más original, ésta última, ennnnnn????)

Obélix (pero llámame Górdix) General, Tapas