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Dime, pequeño saltamontes

Jueves, 12 de Noviembre de 2009

Iba yo de vuelta de la punta de San Felipe, con 24 años, cocido en alcohol como un choricito en una barbacoa, cuando se me apareció un espectro. Era el maestro del pequeño saltamontes y me dijo:

“Oye, tú, borracho ¿sabes dónde puedo comerme un arroz tres delicias como el de mi tierra?”

Yo, beodo y asombrado, sólo acerté a decir: “No sé, mira a ver en San Antonio, que antes había un restaurante chino”.

El tío del bigote blanco y los ojos como cristales esmerilados de ducha antigua me dijo: “Has superado la prueba, chaval, sabes dónde se come el mejor arroz chino en esta tierra. Te nombro Shin Yan Seng Huan”.

Desde entonces, he sido fiel a su palabra y no la abandono. El mejor arroz tres delicias que se come fuera de la tierra de Mao está en San Antonio. Ya sé que estas recetas tan tópicas y conocidas, prostituidas ya por el plástico y los congelados, carecen de prestigio, pero yo me aferro a la verdad revelada. También la hamburguesa fue una joya cuando se inventó y luego ha caído en la infamia. Pero aún es una maravilla en los sitios, en las casas, cuando se hace bien (ya hablaremos de los mejores locales de Nueva York para catarla). El arroz tres delicias, como todo lo que se hace con cariño, sabiduría y buena materia prima, es maravilloso y el del Restaurante San Antonio es glorioso.

Os contaré un secreto que me confió Confucio una noche de copas en El Manteca. Nadie lo hace como Paco, el cocinero de ojos rasgados de San Antonio. Este restaurante, el primer chino que abrió en Cádiz, allá por los 70, antes de que todos desconfiáramos de este tipo de locales, aún conserva una carta secreta y todavía lo preparan para llevar. Yo, los días que tengo algún proyecto de actividad sexual que recomienda una barriga plana (el que la tenga) o sin más curvatura que la ya habitual (caso de casi todos), me encargo una ración y me la llevo en una bandejita. Está hecha tan equilibradamente, tan sutilmente aliñada con aceites que desconocemos, que me pongo púo. Está tan bien hecho que nunca se pasa en los 15 minutos de transporte. Me sabe y me sienta estupendamente bien. Digo lo mismo del rollito de primavera. Que hay muchos de todo tipo, como arroces tres delicias, pero ninguno igual que éstos de los que os hablo.

En verdad, os digo.

El que quiera seguir pensando que es comida de papafritas…

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