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Entradas Etiquetadas ‘Dulces’

La SuperAbuela

Domingo, 31 de Enero de 2010

No iba desde su primera semana de vida. Quizás porque estaban en plena fase de inicio y rodaje, me gustó menos de lo que esperaba entonces. Anoche, sábado, volví. Estaba de bote en bote y me gustó el ambiente, pese a la incomodidad del llenazo. Lo que probé, por fin, sabía igual que aquellas delicias que convirtieron a muchos clientes en legiones de fans en El Mesón de las Américas, el pequeño local matriz de los de Fabián. Simplemente, que se sirven en un local más grande. Grande la empanada criolla, y grande el entrecot, digno de ser llamado argentino. Una de las amigas que venía me dijo que suele ir dos o tres veces por semana, que siempre está así de llenísimo, en mesas , en barra, y que las ensaladas triunfan de forma total. La Abuela Elfrides está en la plaza de San Agustín, por si alguien aún no lo ha descubierto. Es muy fácil de encontrar para los que lleguen a la ciudad sin conocerla.

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Chocolate en vez de perejil

Lunes, 11 de Enero de 2010

He tenido ocasión de estar un par de veces, durante las fiestas navideñas, en la nueva tienda Pancracio. Es el despacho totalmente cegador, minimalista y completamente chupiguay con el que Pedro Álvarez afronta la venta directa de los productos que ya fabricaba y, sobre todo, presentaba. Este diseñador gaditano ha conseguido colocar sus obras, siempre alrededor del chocolate, en las mejores estanterías ‘deli’ del planeta, de París a Nueva York. Le avalan premios provinciales, nacionales e internacionales. Ahora abre despacho en su ciudad natal, la de su padre, al que tantas referencias hace. Lo que define como ’showroom’ para dejar claro que no estamos ante un local cualquiera. Con todo lo positivo y negativo que tiene eso. Está en García Escámez nº5, es decir, en la calle situada, en paralelo, entre Ciudad de Santander y la zona de Varela, en el extremo más cercano a García de Sola y el difunto Pabellón Portillo.

Seguro que no deja indiferente a nadie, la propuesta hipnotizará a muchos e irritará a otros, pero me parece recomendable la visita. Yo no me cuento entre los “chocohólicos”, como los llaman en esa casa, pero he probado algunas cosas y admito que son distintas. Especial mención para el panettone (por extraordinariamente jugoso), para el original turrón de chocolante crujiente con toque de limón (muy sutil, al final) y para el célebre chocovodka, demasiado para machotes, según my gusto pero brillante como alianza de sabores. Resulta impecable la presentación de los productos (era la especialidad profesional de Álvarez al principio de todo), la disposición, la inmaculada luminosidad de la pequeña tienda, la transparencia del taller contiguo y la disponibilidad del servicio marcan diferencias que conviene conocer y luego valorar.

Estamos ante un ejemplo de rollo ‘gourmand’, no intentan competir en precios ni en surtido ni en nada que no sea originalidad, creatividad, calidad, distinción, detalle, envoltorio… No sé, ya me diréis. A mí me ha quedado la sensación de que es un sitio al que volver cada vez que sea época de regalos, cada vez que quieras tener un detalle con alguien (goloso). Tienen unos pack de chocolatinas muy logrados, con su lacito, apilados. Una mariconada, vamos. También venden menaje etnochic, algún que otro objeto retro muy apetecible, un magnífico libro sobre La Historia del Chocolate, que Pancracio editó el pasado año y que los expertos han celebrado mucho en España y en Europa…

Los que quieran saber más tienen una ezpléndida página wesbs.

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La nueva vida DePablo

Miércoles, 23 de Diciembre de 2009

Le prometí a Begoña que iría y mis clientes son sagrados (cuatro, pero sagrados). Me pasé por DePablo’s (avenida de Andalucía, frente a San Felipe Neri) para comprobar en qué había cambiado ahora que ya está en otras manos. Grosso se lo ha traspasado a la hermana de esta lectora nuestra. La verdad es que no tengo muchos elementos de comparación porque apenas había entrado tres veces antes, y dos fueron para desayunar, pero puedo comentar lo que me parece:

La ruptura con la etapa anterior es invisible. Nombre, carta, decoración… todo es igual. Incluso la presencia de crepes, tan chocante por inusual, sigue ahí.

El servicio, absoluta y afortunadamente femenino, me pareció muy correcto. Amable sin confianzas, preocupados por servir antes a los niños y sin retrasos ni malos gestos.

El sitio es tan estratégico y privilegiado que su función principal, me parece, es dar un servicio correcto y muy variado a un público de paso, poco fiel. Es decir, lo veo como una estación de servicio en versión hostelería. La gente repetirá poco, por ser un sitio de tránsito, pero el volumen de visitante potenciales es enormemente alto (los que viven cerca, los que pasan, los que entran y salen de Cádiz, turistas, padres de alumnos de San Felipe Neri, playeros de ida o vuelta, los que vamos a ver la Cabalgata de Reyes o de Carnaval…). En suma, muchísima gente que irá de tarde en tarde, en vez de un mínimo grupo de fieles que va mucho, como en otros locales.

De ese tipo de locales grandes, con terraza, en cruces de caminos muy frecuentados de grandes avenidas, hay pocos en Cádiz (que es una ciudad mediana que no tiene mucho hueco para eso), pero se agradece que haya algunos bien ubicados, como en las capitales más grandes. Creo que son necesarios.

Con esa premisa, me pareció muy buena opción. La carta de tapas es variada y amplia. Probé unos pimientos rellenos correctos y un arroz negro (mejorable de presentación) también agradable. Aunque parezca una tontería, me encantó cómo trataron a los niños. El plato infantil tenía pocas patatas, se agradece, pero cortadas de forma atractiva, además de un dibujo con la salsa. Lo más importante: pollo, fresco… es decir, se esmeraron en un asunto teóricamente poco lucido y rentable, los niños.

El café es correcto, los panes y, sobre todo, la pastelería tienen un nivel medio altísimo por estar surtidos por La Belle de Cádix. Así las cosas, los desayunos y las meriendas deben tener un sello de garantía.

El tapeo, el almuerzo o la cena, quizás pueden despertar más dudas. Por la experiencia que tuve, es un sitio al que volver para comer algo con cierta prisa, en jornadas de trabajo, o con niños en festivos, de paso, sin que eso sea peyorativo, con corrección y sin pedir lujos excesivos. Creo que ese tipo de lugares eficaces, útiles, equilibrados en calidad-precio, hacen falta, sobre todo en sitios tan frecuentados con el tramo medio de la avenida principal de esta ciudad, que tiene 130.000 habitantes pero recibe la constante visita de otros 400.000 que viven en la Bahía.

La sensación que saqué es que, cuando me convenga entrar, puedo hacerlo con tranquilidad. No es poco, porque es un sitio en el que a varias decenas de miles de criaturas humanas les puede convenir entrar un par de veces al año. Quizás, preferiría una ruptura estética, visual y gastronómica con la etapa anterior, pero eso vale muchos miles de euros, lo admito. Quizás la cocina puede reducir algo su oferta para cuidarla más, pero no me dará ningún recelo volver a entrar la próxima vez que me venga bien.

Y me vendrá.

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Golosos del mundo, venid

Miércoles, 25 de Noviembre de 2009

Las exitosas catas que ha celebrado el restaurante Sopranis durante este año tendrán como culminación, obviamente, un gran postre. El próximo 3 de diciembre se ha convocado la última cita de 2009. Habrá más el año que viene, puesto que han triunfado como Los Chichos.

Esta última fecha estará dedicada al maridaje de dulces y chocolates con vinos dulces y licores para rematar una buena manduca. Estarán pastelerías y maestros como Sobrina de las Trejas (Fermín Mesa presentará una creación llamada Ángel Negro, sólo para los muy chocolateros), Los Tres Martínez, de Barbate, los portuenses de Ibáñez y La Tarifeña. Entre los vinos dulces, el Pedro Ximénez de Viña El Álamo, el Moscatel Viña Tardía o el de César Florido. Tampoco faltará el célebre Chocovodka de Pancracio.

Los golosetes deben dirigirse (cuanto antes, o en contri antes, que las plazas suelen agotarse) al local para inscribirse. Cuesta 20 lerus por perzon y los interesados pueden tomar contacto a través de la dirección sopranis@sopranis.es o a través del teléfono 956884072 de lunes a viernes y de 9 a 14 hours.

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