Un Podemos de derechas

La conmoción que ha causado la crisis económica, los escándalos de corrupción, el desmoronamiento del orden establecido no solo afecta a las capas sociales que se articulan en torno a Podemos. Es verdad que la formación de Pablo Iglesias es lo suficientemente informe -valga la redundancia- como para albergar gente de todas clases, edades y condiciones, unidas por el descontento y por la rabia. Hay otros grupos que forman parte del más puro ‘stablishment’, o del capitalismo clásico, que nunca entrarían en una operación de este tipo pero que también sienten inquietud por el presente y ganas de contribuir a ese cambio que viene. De este calado es la convulsión que vivimos, que impregna y contagia hasta a los que teóricamente más están por conservar. Se aprecia en ámbitos empresariales andaluces un deseo insólito, con una ilusión incluso un poco adolescente, por crear grupos de estudios, clubes de análisis, de impulso de soluciones, digamos que ‘thinks thanks’ que contribuyan a encontrar salidas y a construir ese nuevo modelo al que parece que estamos abocados, pero que nadie sabe en qué consiste.

Aunque alguien ha hablado de un «Podemos de derechas» un poco en broma, dadas las evidentes diferencias, sí se está produciendo un movimiento interesante de observar.

La idea es emular al muy prestigioso y catalán Cercle d’Economía, que ahora preside Antón Costas, el catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona que es uno de los más lúcidos analistas de la actualidad. Un lugar de encuentro, de debate y de estudios que contribuya a encontrar la famosa luz al final del túnel o que al menos ayude a saber dónde estamos y cuáles son las apuestas que han de hacerse. Esta pasada semana estuvo por Sevilla la presidenta del Círculo de Economía madrileño, Mónica de Oriol, aunque no es lo mismo, y tuvo mucha taquilla. El movimiento de inquietud en este sector sería ideal para que lo aprovechara una Confederación de Empresarios de Andalucía rediviva, pero va a ser complicado. Su nuevo presidente, Javier González de Lara, ha llamado a la participación de todos los sectores en el debate abierto para reformar la entidad y dotarla de un código ético. El descrédito en el que ha caído la patronal por los abusos del pasado es profundo, pero el nuevo equipo tiene una oportunidad de oro si sabe canalizar esta pulsión entre una clase empresarial que hasta ahora, y pese a lo que pareciera, no estaba por la labor de respaldar a la organización.

En cualquier caso, hay que observar con interés estas movidas, en las que andan varios grupos ahora mismo. No parece que sea un intento lampedusiano de que todo cambie para que todo siga igual, ni se plantea como un frente anti-Podemos, chiste aparte, sino una manera de compartir la incertidumbre y emplearse a fondo, reclutando talentos y sinergias, para hallar la oportunidad que, dicen, se esconde en las crisis. En el fondo hablan de una sociedad civil andaluza más pujante de lo que parece. Es curioso además que sea el sector empresarial, tan poco ‘tejido’ por usar el tópico, el que quiera dar un paso al frente y aliarse para propiciar un futuro mejor. Sin empresas, es evidente, no hay empleo.

Teresa\ Podemos

Aqui os dejo la entrevista publicada hoy. será interesante confrontarla con lo que pase …

http://www.ideal.es/andalucia/201409/28/tendria-romper-pacto-gobierno-20140927230146.html

Extenda es otro país

En estos tiempos en que resulta difícil creer en nada que suene a institución pública, y no digamos a agencia de la llamada “administración paralela”; en estos tiempos en que nada sale bien, ni un maldito indicador alienta la esperanza, Extenda rompe moldes,  a contracorriente de cuanto está inscrito en el pensamiento común. Se trata, como sabrán, del organismo de la Junta de Andalucía que se encarga de impulsar las exportaciones de las empresas de la comunidad, lo que llaman “la internacionalización”.
En un panorama dominado por el número rojo, Extenda viene rompiendo la tendencia desde hace ya una década, aunque sólo la crisis ha puesto de relieve su excepcionalidad y la importancia de sus resultados para tirar del carro este de la recuperación, que más parece la piedra de Sísifo, siempre cuesta abajo cuando parece que llega a la cumbre.
Ni siquiera pudo con su crecimiento aquella absurda campaña que lanzó el PP contra las que llamó “embajadas” de la Junta, en una intencionada confusión con las oficinas de representación “diplomática” que creó la Generalitat,  y que eran las oficinas comerciales en una decena de países para actuar de facilitadoras de los empresarios que querían implantarse en cada mercado. Su utilidad ha sido manifiesta y no paran de abrirse nuevas, a demanda de las firmas que quieren acudir a cada zona.
Pero lo mejor de todo es que Extenda encarna otra mentalidad, otra manera de crecer, de hacer economía, sustentada por empresas andaluzas que no lloran ni ponen la mano para que la Administración pública le subvencione sus inversiones, una práctica que ha sido común en 30 años de autonomía y que se ha revelado inútil, cuando no defraudadora. Las empresas exportadoras demandan consejo o estrategia, apoyo in situ, pero ellas protagonizan sus riesgos y afrontan la aventura con la valentía de su propio ADN. Y así les va.
Por eso parece que Extenda es otro país, “el país de nuestros deseos”, diría, como la canción de  resistencia de Kurt Weill que canta como nadie Eleftheria Arvanitaki. Un país soñado, que en realidad no existe, pero que debería hacerlo.

Los enchufes y la omertá

Cinco años y medio de cárcel cuesta enchufar a dos compañeros de partido. Es la condena inapelable que el Tribunal Supremo ha impuesto a Pedro Pacheco, el singular alcalde andalucista de Jerez durante 24 años, que se saltó a la torera las normas administrativas para dar un sueldo a dos colegas más de los que ya tenía incluidos en el pacto de Gobierno con el PSOE. Como sabrán, los dos ‘colocados’, cuyas penas también superan los dos años de prisión, cobraron durante dos años poco más de doscientos mil euros, a cambio de nada. No consta que ofrecieran ninguna asesoría jurídica, que era el motivo del contrato, ni siquiera que aparecieran un solo día por las oficinas de las empresas municipales en las que tenían sus empleos.
Lo llamativo de esto es que se ha conocido porque Pacheco se peleó, y con furia, con su socia municipal, la alcaldesa socialista Pilar Sánchez, y ésta fue con los papeles a la Fiscalía.
Recuerdo la época. La Diputación provincial gaditana, entonces en manos socialistas, como desde el comienzo de la democracia, hizo un movimiento ‘táctico’ y rompió su acuerdo con el PA, que a su vez se ennoviaba en la oscuridad con el PP, para pactar con el PSA de Pacheco, que a su vez rompía con el PP el pacto de dividirse la legislatura en el Ayuntamiento jerezano. Sería una especie de ‘comedia de puertas’ si no resultara patético y, a estas alturas, vomitivo.
Aún antes Sánchez fue burlada por Pacheco, que le prometió su apoyo a la vez que pactaba con la candidata del PP, García Pelayo, que fue finalmente quien medio gobernó Jerez (porque Pacheco era el alcalde paralelo) hasta que el andalucista le dejó en la estacada. La ciudad entre tanto -¿quién se ocupaba de ella? – se sumaba en la crisis más grave de las muy graves crisis de los ayuntamientos españoles. Una quiebra que merece ser estudiada en los manuales de derecho político y administrativo como ejemplo de todas las malas prácticas juntas.
Muchos alcaldes y presidentes de diputaciones, para empezar, deberían poner sus barbas a remojar y revisar si hicieron bien todos los trámites, porque el enchufe de asesores es la práctica más generalizada en la política local, nacional, andaluza. Sólo los remueve un cambio de signo, y es para sustituirlos por otros, y por más y más cargos de confianza, a pesar de que en campaña siempre se promete limitar su número y su sueldo.
La sentencia ha sorprendido a muchos, que la comparan con otras penas, Malaya sin ir más lejos.
Si no hubiera sido porque se rompió el pacto nadie hubiera denunciado nada. Eso se llama omertá.
En Andalucía, en concreto, se ha acrisolado el enchufe hasta el extremo de que en una de las protestas de funcionarios “pata negra” contra la reordenación administrativa que emprendió el primer Gobierno de Griñán, un cargo político espetó a uno de los manifestantes: “¿Tú qué haces aquí? ¡Si a ti te enchufé yo!”

Retorno del talento

Hago un rápido muestreo entre un grupo de siete amigas muy cercanas. Solo una de todas ellas tiene a su hija trabajando en la misma ciudad donde vive. No exagero. Las otras reparten a sus criaturas entre Madrid, Lérida, Barcelona, Utrech, Londres, Edimburgo, Dormunt y hasta Río de Janeiro. Alguno trabaja en lo suyo, es decir en carreras cursadas en universidades españolas, con masters y demás, otros lavan vasos en la hostelería local o venden artilugios en comercios e intentan meter baza en sus áreas de formación, poco a poco. Algunos se han emparejado con transterrados como ellos, una japonesa en Brasil, un italiano en la Gran Bretaña. Mis amigas lo cuentan con una sonrisa, porque muchas tienen otros vástagos en el paro o con la incertidumbre de qué pasará cuando acaben los estudios y ellas, mujeres cultas, viajadas y resistentes, saben que es lo que toca, el mal menor, el mundo grande y ajeno. Pero no se puede contar para nada con ellas cuando los chicos vienen a casa, unas fechas que preparan con el afán de una gran y larga Nochebuena y, en cuanto pueden, están en un avión para «darles una vueltecita». Son las reinas del ‘low cost’.
Pienso en ese dolor íntimo, esa ansiedad imperceptible, esa duda persistente acerca de si nunca van a volver para quedarse, cuando oigo a la presidenta de la Junta enfatizar sobre que va a poner en marcha un programa de «retorno del talento».
Enfrento todas estas sensaciones próximas y carnales al horrísono lenguaje oficial: un borrador de un anteproyecto de un proyecto de medidas de… que sin duda la oposición rechazará por… y acusará de… ; que probablemente acabará la legislatura sin que esté en vigor, incluso que volverá a prometerse unas cuantas veces más.
Aún no sabemos en qué van a consistir esas medidas. Habrá que esperar para juzgarlas. Lo que parece bien escogido es el nombre, «retorno del talento», porque es mucho el que tienen quienes se van. Lo demás, veremos

En busca de “el relato”

Los creadores del lenguaje oficial han dado en una nueva palabra que de pronto se incrusta en todos los discursos, de los políticos, de los periodistas y de ese género híbrido de los tertulianos. Ahora se habla por todas partes de «relato». «Hace falta un relato», «hay que crear un relato», se oye. Si no dices «relato» es que no estás en el ajo. Hablemos, pues, de relato, no vayan ustedes a creerse que una no sabe de qué va el pasilleo de San Telmo y del Hospital de las Cinco Llagas, sedes a la sazón de la Presidencia de la Junta y del Parlamento de Andalucía, después de tanto taconear. Sólo faltaría.
En fin, la semántica profunda del nuevo ‘palabro’, que no sé si se dan cuenta que también se podría trasponer por ‘cuento’, viene a decir que hay que construir una historia que ponga orden en los hechos confusos en los que vivimos inmersos, pero, sobre todo, que justifique la decisión de anticipar las elecciones. Así, sin anestesia.
Pues antes, durante y después de la sesión del debate sobre el estado de la comunidad de ayer, el gran tema seguía siendo este. ¿Adelantará Susana las elecciones? Todo el mundo tiene una opinión, un pronóstico. Nadie sabe nada, salvo la propia presidenta que de tenerlo decidido está en su derecho de no compartirlo con nadie, ni dar pistas al adversario. Pero eso no obsta para que se especule y se interpreten hasta las más mínimas señales.
Así, llamó la atención el interés de Izquierda Unida, desde la consejera Elena Cortés, poco dada a entrar en el regate corto con los medios, hasta del coordinador general Antonio Maíllo, por intentar comprometer a Díaz en que confirme que agotará la legislatura. Los intentos de «los primos», como llaman los socialistas a los coligados de IU, cantaban la inquietud, no sé si un poco incauta. ¿Quién puede esperar que ningún jefe de Gobierno desvele sus cartas? Es su ventaja. También su riesgo y el elemento de responsabilidad parece que pesa mucho en la decisión que adopte Susana Díaz, dicen fuentes dignas de todo crédito, que no son muchas.
Pues bien, el «relato» convincente para convocar elecciones anticipadas es complicado, pero no imposible. Me atrevo a vislumbrar un esbozo en la escritura de estos días: descartadas las diferencias con IU en la elaboración de los presupuestos, porque los socios se han rendido y apenas esbozan peticiones mínimas y ya incluidas en el pacto, se maneja un escalón insalvable, una cifra superior a los 600 millones menos que, dice la Junta, va a enviar a Andalucía el Gobierno central para este próximo ejercicio. Apuntó de hecho la discriminación en el envío a Andalucía de los fondos de convergencia, 400 millones frente a los 1.700 de Cataluña y Comunidad Valenciana. Esto haría imposible elaborar la cuenta pública para 2015 y justificaría la disolución de la Cámara. Resolvería la pugna con IU, por si hay que volver a entenderse, y pondría el foco en el PP y en Madrid, que impedirían mantener los servicios públicos esenciales que la Junta se ha comprometido a dar a los andaluces y que difícilmente puede hacer con un 0,7% de objetivo de déficit, no digamos si además hay que incrementar el gasto para pagar el complemento de las pagas extra a los funcionarios.
Igual este borrador se queda en el cajón de los originales descartados, «la morgue» le llamaba un antiguo periodista amigo, y eso que ayer se vieron en el discurso de la presidenta muchos datos que apuntan en ese sentido.
Pero si Susana Díaz construye un relato, por seguir con las imágenes literarias, los líderes de PP e IU parecen personajes en busca de autor. Juanma Moreno y Antonio Maíllo no tienen escaño y seguían la sesión desde la tribuna, un poco solos entre los cargos socialistas que no llegaban a completar el aforo. Moreno, de hecho, estuvo sentado con Cornejo, el secretario de organización del PSOE, hasta que llegó su portavoz adjunto, Elías Bendodo, ya avanzada la sesión. Ya que no pudo dar la réplica mantuvo un extraño suspense sobre a quién encargaría hacerlo, si Carlos Rojas o Loles López, que se resolvió a favor de esta última y que trasladó una sensación de pulso interno. La valoración de JuanmaMoreno, a la media hora de acabar la intervención de la presidenta, sentó bien entre los suyos que indicaron que «ha estado mejor». Sin comentarios.
No obstante la presunta distancia dialéctica, en San Telmo preocupaba el posible discurso del PP andaluz en la sesión de ayer.
En el capítulo de maldades no hay que dejar de resaltar la ya quasi perversa relación amor-odio entre PSOE e IU. La coalición de izquierda no se repone de la marcha de Valderas de su liderazgo, y eso que el vicepresidente mantiene su discreto segundo plano. Sus representantes se quejaron del «yoísmo» de Susana Díaz, que quisieran cambiar en un «nosotros» que les incluya, dijo Maíllo, cuando no protestan expresamente de las dudas que desde las filas del PSOE se siembran sobre la solidez de la coalición. «Estoy harto, hartito, de escuchar sandeces», vino a decir José Antonio Castro en uno de los pocos momentos de espontaneidad del debate.
Los de enfrente, o sea los compañeros de la bancada de gobierno, calculan entre tanto a cuánto se va a poner el gramo de apoyo futuro de IU y hasta dónde dejarles caer bajo el efecto de ‘Podemos’. La presidenta ha dicho bien claro que quiere gobernar en solitario. A partir de cuándo, y de qué ‘trakings’, esa es la cuestión.

Roja y decente

Habíamos quedado en que el mitin era un producto sobrevalorado, una antigua y absurda parafernalia destinada solo al minuto del telediario, un desgaste de medios y de dinero impresentable en tiempos de austeridad y de control en las (cuestionadas) finanzas de los partidos. Los mítines de las campañas electorales, se entiende, que a su vez se avenían a una fórmula más eficaz y barata de puerta a puerta y contacto directo con los paisanos, en caravanas kilométricas. Parecía así en el pensamiento común y hete aquí que la presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE andaluz dinamita la idea y se monta uno fuera de programa, a mayor honor y gloria de su primer año triunfal. No es novedad, por cierto. Hubo otro similar por el 28F, de manera que ya sugiere tendencia.
Más allá de lo sonrojante que fue el elogio constante de sus ‘cuestores’ en las provincias, los secretarios generales socialistas que desfilaron antes de su discurso lanzándole flores, Susana Díaz usó con habilidad la plataforma para afianzar su imagen, dentro y fuera de Andalucía y para lucir sus habilidades comunicativas, esta vez con el tono de viejo rockero ‘guerrista’. Sin papeles, aunque dicen que se lo estudia todo, Díaz soltó una frase de esas que hacen lema y que repitió con énfasis: “Soy roja y decente”.
Habría que analizar despacio el por qué de este mitin y de este slogan. Las cosas suelen disfrazarse de lo que son para no ser reconocidas, decía un filósofo amigo. De modo que aquí tenemos a una dirigente política dispuesta a proyectar su imagen hasta el infinito y más allá. Haya o no elecciones autonómicas anticipadas, la cita con las municipales es segura y las encuestas son pájaros de mal agüero. La ‘marca Susana’ es casi lo único que tiene un PSOE desinflado en un momento convulso.
La frase contiene solo dos palabras: “roja”, es decir reivindicar la izquierda ante la negación de la vieja dialéctica que realiza Podemos, situarse al frente del espectro político fragmentado, envolverse en el perfume histórico de la palabra, incluso de la no inocente connotación futbolera. Y “decente”. En vísperas de que se pronuncie el Tribunal Supremo sobre la presunta ‘trama clientelar’ de los ERE en la que implica a dos expresidentes y siete exconsejeros, con la investigación sobre los cursos de formación presta a darle lo que quede de legislatura y aún más, con la sospecha extendida entre la opinión pública, Susana Díaz se desmarca de todo ello y proclama su inocencia, que tanto la reafirma como desacredita indirectamente a los anteriores compañeros de gestión y que, de camino, ofrece una vía de salida, un clavo ardiendo a los militantes y simpatizantes, “abochornados”, reconoce, que siguen decreciendo según dice la demoscopia.
La alta retórica, es una frase de Steiner a propósito de De Gaulle que repito mucho, más de una vez “ha mantenido a raya el desastre”. Pero también, añade, “ha ocultado la realidad”. Aquí desvela tanto como quiere esconder.
(artículo que inicia una columna semanal en Sur)

Dilemas de la izquierda

No frecuento desde hace muchísimo la literatura partidaria, pero leer el informe político de José Manuel Mariscal al comité central del PCA me ha hecho como un ‘lifting’ en la memoria. Sólo se ha incorporado alguna terminología moderna y el lenguaje no sexista, algo notable en un partido que llamaba a Pasionaria ‘secretario general’ porque les parecía que feminizar el cargo era degradarlo. No pierde el perfume arcano de los viejos panfletos. El asunto es interesante, en este momento de terremoto electoral, de suerte de baile de debutantes en busca de alianzas de boda. ¿Podrá esta retórica, símbolo no de la vieja, sino de la ancestral política, acomodarse a la llamada ‘nueva política’? ¿Conseguirá seducir a Podemos, la estrella emergente del firmamento de la izquierda? ¿Los viejos camaradas superarán sus reticencias hacia sus hasta hace poco compañeros de filas? Monedero, se recuerda, era asesor de Llamazares. Y sobre todo, ¿les querrá Pablo Iglesias, ‘superstar’ del momento?

La controversia interna en el PCA entre quienes quieren entregarse con armas y pertrechos a Podemos y quienes desean mantener las posiciones no es solo una cuestión interna de la sigla que co-gobierna Andalucía. Aunque lancen un órdago al PSOE, y Mariscal lo hacía públicamente al responder a Cornejo con sus mismas palabras, «el PSOE también tiene que decidir si quiere estar dentro o fuera del Gobierno tras las próximas elecciones», IU sabe que es posible que no esté en condiciones de mantener la apuesta para entonces.
El PCA intenta atraer a ese magma de plataformas que orbita en torno al 15M y convertirse en su núcleo, para desplazar así a Podemos. Un primer paso es la operación ‘Ganemos’. En sus filas se confía en que los enfrentamientos internos entre ‘troskos’, àcratas etc. debiliten al sector, sobre todo ante los electores. Pero muchos piensan que no se puede dejar de contar con el PSOE, que pese a la fragmentación en las encuestas, mantiene la primera posición. El PSOE, no hace falta decirlo, observa sin pestañear.

Historia andaluza de la infamia

En el canal parlamentario de la Cámara andaluza, el pasado jueves, parecía producirse ese colapso final del escribidor de ‘La tía Julia y el escribidor’ de Vargas Llosa, que confundía los argumentos de sus seriales en pleno delirio. En el canal 4 – comisión de Educación- Luciano Alonso daba cuenta del expolio de los cursos de formación: 17,4 millones en 541 expedientes, por ahora, cuando queda la mitad de las ayudas entregadas por revisar. En otro de los circuitos del eficaz servicio de ‘Parlamento en directo’, que veíamos en la sala de prensa de la Cámara, el titular de Economía, Sánchez Maldonado, rendía cuentas de otras dos investigaciones, la que se está practicando a UGT, que va ya por 4,9 millones que el sindicato debe devolver, cuando aún quedan 16 expedientes en capilla, y aún un capítulo más de este museo de los escándalos: las ayudas sociolaborales de los ERE, investigadas por Alaya, el dinero entregado a empresas con cargo a la investigada partida 31L, donde se claman  71 millones más, una cantidad también por aumentar cuando se dé por culminada la investigación administrativa, que la judicial es de otra envergadura. Cuando por la noche cerré el ordenador sentí un asco que me superaba.

Ni las cifras, ni el relato de los consejeros, que ponían sus caras circunspectas o cariacontecidas al relato del expolio, ni el debate político más o menos oportunista pueden ocultar el fondo de la cuestión: la administración de la Junta de Andalucía ha sido un desastre y su falta de control ha propiciado un fraude que indigna. Da igual que suceda en otras comunidades o en otros países o en otros partidos. Hablamos de aquí y ahora, del sitio en que vivimos e incluso nuestro lugar en el mundo.

Queda mucha alfombra aún por levantar. No se puede despachar la explicación de este desastre con un «yo no estaba allí», como hizo la presidenta de la Junta. Pero tampoco se puede culpar sólo a los políticos. Todo esto habla de una sociedad civil llena de mangantes, que ahora se escudan en culpar a los que mandaban.

Zona de confort

hafzSeductor proyecto el que me llega de Acción Cultural Española, como surgido de la noche de los tiempos, de ese lugar íntimo de confort, sepultado por el fárrago de los días. se trata de una intervención artística en Irán, en el mausoleo del poeta Hafez, en Shiraz, un lugar donde los habitantes de la zona acuden a recitar sus poemas, como en peregrinación.
No sé cómo resultará el proyecto de Tere Recarens y Patricia Almarcegui, que preparan, dice ACE, grabar el sonido de sus versos en español/farsi y para ello organizan un taller universitario para traducir tanto a Hafez como a San Juan de la Cruz, a uno y otro idioma.
Me gusta porque sigo creyendo en el poder del arte para conocer la realidad, porque conforta saber que aún hay sitio para estas pequeñas experiencias, y porque quizá abra un hueco en el terrible país de los ayatolas para las mujeres y para la palabra.