Mamá presidenta

Susana Díaz no ha podido evitar, aunque hubiera querido, que su embarazo haya sido centro de atención mediática. La presidenta ha defendido con uñas y dientes su ámbito personal, pero a la vez se ha sabido en el ojo del huracán y ha intentado que sus pasos en este sentido fueran ejemplares: médico y hospital públicos, incluso ha elegido un centro sanitario comarcal, no el gran Virgen del Rocío, ha hecho colas cuando le ha tocado y no ha pedido privilegios. Eso no ha impedido rumores en sentido contrario en las redes sociales, muchos anónimos. En cambio, un exdiputado y portavoz del PP-A, Rafael Ruiz Cantos, sí se atrevió a lanzar un tuit asegurando que se estaba acondicionando una habitación para ella sola en la tercera planta de Valme y fue respondido en la misma red por el jefe de esta planta, Antonio Millán Jiménez, titular de Pediatría de Valme, que negó que fuera cierto. Ni Ruiz Canto ni el PP-A se disculparon.

El máximo interés de la presidenta ha sido llevar el embarazo «como una mujer más». Es decir seguir con su trabajo y aguantar todo lo posible hasta dar a luz. Le ha tocado llevar a cabo dos campañas electorales, de las autonómicas y de las municipales, con alrededor de treinta mil kilómetros en total y decenas de mítines por todas las provincias, e incluso en otras comunidades, como Valencia, Baleares o Asturias. Aparte, la gestión de su investidura, rechazada por tres veces en el Parlamento andaluz, la acción cotidiana de la responsabilidad de Gobierno y su ya casi mítica «agenda paralela», con citas constantes con los ‘poderes fácticos’ del país.

Pero pese a ser ‘primípara añosa’ como reza el implacable lenguaje médico, Díaz ha demostrado una enorme fortaleza hasta el final, aunque en las últimas dos semanas redujo la agenda y la limitó a un radio de acción que le permitiera llegar al hospital en caso de que se iniciara el parto. El jueves 23, día que salía de cuentas, acudió al Parlamento para la primera sesión de control al Gobierno de la Legislatura, aunque se pensó que no lo haría, y algún portavoz de oposición pareció confiarse con intervenciones endebles. La presidenta respondió con contundencia de datos y de reflejos a las preguntas de IU (sobre colaboración público-privada), de Podemos (sobre la base de Morón), del PP-A (sobre desempleo) y de su propio partido (financiación autonómica). Se la vio un poco cansada al comenzar, pero enseguida se sintió en su tono habitual. Desde las tribunas se observaba su tripa , «aún muy alta», se decía, y se miraba a ambos lados, para ver si había un medico en la sala, en caso de necesidad. De momento, contaba con dos en el ‘banco azul’, los titulares de Hacienda, María Jesús Montero; y de Salud, Aquilino Alonso. Ellos sí que se habrían llevado un buen susto de haber tenido que actuar.

Mi padre

Pensé escribir sobre esto la columna de este martes, pero me he convertido en una periodista muy profesional y ya no me cuadra.
Lo dejo aquí, de todos modos, como el hálito de la llama, que estoy lírica.
Es un inédito de JRJ que leí hace años en un cultural y que he logrado encontrar en Internet. Ahora que paso con frecuencia por ese lugar no dejaba de recordarlo. Tiene una extraña ambigüedad, hondo misterio, una estremecedora hermosura… Dice así:

Mi padre …

Mi padre, al pasar yo en el coche de la madrugada por el cementerio blanco [?] y luminoso bajo el lucero de la madrugada, se incorpora otra vez en su nicho.
Nosotros nos callamos, descubiertos. Y en el frío de la hora, una plenitud de amor silencioso lo para todo -sólo se oye fluir el mundo inmenso- en el coche que se va y él no viene que se queda.
Pasa el camino, viene la luz, cantan los pájaros, hablan, preguntan los niños. Mi padre vuelve a echarse en su nicho, con sus ojos azules, y se vuelve a morir contento.

La batalla de agosto

El PSOE andaluz se prepara para un largo agosto de cifras y letras. Cifras, las de los Presupuestos Generales del Estado y letras, los argumentarios para intentar salvar sus propias cuentas, las de la Junta, que deberán elaborarse a partir de los números que consigne Madrid. Estas deben ser puestas sobre la mesa del Consejo de Gobierno a finales de octubre. El hecho de que el ministro Montoro haya anticipado la presentación de sus números y que se haya habilitado agosto en el Congreso para debatirlos puede simplificar el trabajo de los técnicos de Hacienda de Torretriana. Pero los movimientos que se ven tanto desde la calle San Vicente, la sede regional socialista, como desde la propia presidencia de la Junta, hacen pensar en una gran envolvente (y no financiera) para justificar unas cuentas complejas, trufadas por los compromisos adquiridos con Ciudadanos para la investidura, entre ellos la bajada de impuestos, y difícilmente expansivas, puesto que solo el capítulo de devolución del complemento de la paga extra a los funcionarios se lleva 300 millones, que son el cálculo de incremento de recaudación. Hay otras muchas promesas por cumplir, que son dinero, y vuelve a arrancar motores la tercera campaña electoral del año, para las generales.

Con todo, hay razones para la tensión en la Junta y el PSOE: si esta semana el Consejo de Política Fiscal y Financiera aprueba un objetivo diferenciado de déficit, es muy posible que éste beneficie a las comunidades que no van a cumplir, y no a Andalucía, que ha hecho la tarea y que viene pidiendo más flexibilidad para sí misma. El objetivo actual obliga a un recorte adicional de 500 millones, que no es poca cosa.

La presidenta llamó al PP-A en el último pleno a ir juntos a reclamar mejor financiación para Andalucía. No estaría mal un gesto en este sentido del ‘nuevo partido’ de Juanma Moreno. Si se fija bien, Rajoy el jueves en Sevilla pasó con guante blanco sobre la comunidad, hasta la elogió, y evitó el cuerpo a cuerpo con Susana Díaz. Es un dato, y no menor.

Coste de oportunidad

La renovación del PP andaluz que ha comenzado Juanma Moreno, su presidente, es lo más parecido a un intento de asumir los dictados de la ‘nueva política’, lo más que se puede esperar de la idea de modernidad de los conservadores y un salto de riesgo que, aunque desde fuera se pueda ver como necesario, inevitable y hasta oportunista, desde dentro va a ser percibido como todo un asalto al palacio de invierno. El cese en Sevilla del poderoso Eloy Carmona, fontanero cuyo relevo era pedido en diversos sectores, muestra que su mano de hierro va en serio.

Pero resulta que en pleno día de eclosión renovadora irrumpen los resultados de la encuesta del Egopa, demoledores para el PP-A. Es verdad que el estudio no tiene tensión electoral sobre autonómicas, pero está claro que por mucho que se quiera jugar con los números y buscar indicios esperanzadores (como la mejora de la ‘simpatía’ hacia el partido, uno de los objetivos del presidente andaluz) los totales resultan duros y difíciles de asumir si quieren aspirar a gobernar. Los registros de intención de voto caen a plomo, al mínimo histórico. Podrían reforzar a Moreno en la necesidad de renovación, pero igualmente los críticos encuentran armas en contra de su líder en estos datos, que evalúan ya la ‘etapa Juanma’.

En cualquier caso, el impacto del Egopa en plena ‘operación renove’ es un error de cálculo de Juanma Moreno que no se puede dejar de anotar y que no es el único: el jueves pasado le coincidió una pregunta que quería ser dolorosa sobre el paro, el gran problema de los andaluces, con el día que se conocía una nueva EPA, que contenía muy buenos datos para Andalucía que Susana Díaz se apuntó. Era además su estreno en una sesión de control en el Parlamento autonómico frente a la presidenta. ¿No le contó nada Fátima Báñez?

Pero para traca ha sido la presentación, el día 20, de una proposición no de ley para anular «inmediatamente» la subasta de medicamentos andaluza, porque «atenta contra el principio de igualdad», como dijo su portavoz Catalina García. Tres días después se conocía que el Ministerio de Sanidad presenta una reforma legal precisamente para extender a todo el país la fórmula de ahorro en la compra farmacéutica de la sanidad pública andaluza, un capítulo en el que también se pone a prueba la coherencia del Gobierno central que no para de recurrir una medida que ahora quiere él mismo implantar. Es rara la incomunicación con Alfonso Alonso y el equipo de un ministerio del que Moreno fue secretario de Estado.

La tarea que tiene por delante el presidente del PP-A no es poca. Quitar de en medio viejas glorias, acabar con cuotas y con clientelas, controlar a los parlamentarios y exponer su trabajo en la red, buscar amigos en el campo… y afinar en los mensajes y en el cruce de agendas, fomentar los contactos con Madrid y, por descontado, dar un mensaje coherente. La política requiere algo más, un sutil sentido de la oportunidad.

Aquella vez que triunfé

Estudios muy sesudos al más alto nivel internacional han encontrado al fin dónde reside de verdad el éxito. No se trata de una cuestión menor, porque a fin de cuentas triunfar es el punto de llegada, la aspiración general, el objeto de deseo de la humanidad
y se vincula con la felicidad de manera directa, aunque no sea exactamente lo mismo. Lo comentaba el otro día, en una charla informal, Antonio Ramírez Arellano, ex rector de Sevilla y debutante consejero de Economía
y Conocimiento, tras comparecer en la comisión correspondiente. Lo digo por el hábito de citar las fuentes y porque Arellano parece un pozo de saberes, algo noticioso en el confuso y renovado panorama político andaluz.
Pues bien, la conclusión es sorprendente. La auténtica percepción del éxito se tiene a los quince años, aproximadamente, y reside en dominar disciplinas, o asignaturas, que son difíciles para uno mismo y para los
demás, para el conjunto de compañeros. Nada de lo que venga después, si lo hace, tendrá la misma calidad e intensidad que ese triunfo temprano. Por ejemplo, en aquellas Matemáticas Modernas que eran un galimatías para toda esa remota aula de un instituto recién
convertido en mixto, que olía “a tigre”, como decía el profesor de filosofía cada vez que abría la puerta. Quién lo diría.
Resulta, pues, que esto va de otra cosa. Lo más de la satisfacción personal no consiste en ganar una pasta, en conquistar un amor, en brillar en una fiesta, en ser el gallito del corral. Se trata de lograr, con esfuerzo
y voluntad, superar un obstáculo que aparece insalvable en la formación personal de los primeros años de maduración.
El estudio en cuestión del que habla Ramirez Arellano, catedrático de Fisica de la Materia Condensada, es también un refuerzo más a la idea de la importancia de las enseñanzas medias en la configuración de las trayectorias
personales, no solo académicas, y sobre todo una confirmación de la fuerza de valores como el esfuerzo, los codos, la voluntad, en tiempos en que parece mal visto tener que pagar un precio de dolor y sufrimiento por cualquier conquista.
Piensen, pues, en su primera adolescencia, en la sensación limpia de vencer la dificultad, en hacerlo además mejor que el resto. Se dice que uno es de donde hace la Secundaria y quizá tenga que ver con ese momento
mágico, “el lugar donde se descubre el mundo se convierte para siempre en el centro del mundo”, que dice Caballero Bonald.
Vuelvan a buscar ese delicioso momento triunfal en sus memorias, aquel segundo en el que se abría la luz en un muro de dificultades, ahora que el calor invita a dejar caer las barreras de protección, las líneas de
defensa de que nos hemos dotado para intentar mantener la cabeza fuera del agua.
Es una excursión al ‘interior intimo mio’ más profundo, cuando todo estaba por ocurrir. Luego déjenlo. Mejor no pensar en qué nos hemos convertido, qué fue de aquellas ilusiones. Ni de aquella talla 36.

Sevilla en el diván

Cuando el lunes pasado por la mañana entró en el mail el comunicado de ‘Víctimas de Javier Criado’ -uno entre los centenares que entran cada día, huelga decir- los periodistas sevillanos entraron en shock. Llevaba añadido dos documentos. La denuncia al Colegio de Médicos, con sus sellos correspondientes, y la carta al arzobispo, vía vicario general. Las declaraciones eran contundentes, hasta morbosas: que supuestamente un médico abuse sexualmente de sus pacientes resulta tremendo, porque a la medicina lo primero que se le pide es confiabilidad. A esto se añadía que las víctimas eran, y son, personas destacadas de la sociedad y de la política, de Sevilla en su mayoría y de otras provincias. Un tercer factor añadido para la excepcionalidad del caso es que el psiquiatra presunto acosador es hermano mayor de una de las grandes y poderosas cofradías sevillanas, Pasión, radicada en la iglesia del Salvador. La vertiente religiosa, en una ciudad tan capillita con esta, da un calado mayor a esta historia oscura de perversiones. Sevilla está ahora en el diván, como el título del libro que Criado escribió.
>> Pero lo más llamativo de la historia es que era un secreto a voces. Casi nadie se sorprendió en Sevilla de que el prestigioso psiquiatra, perejil de todas las salsas, destacado articulista y renombrado ciudadano, fuera descubierto. De hecho, ya lo habìa sido, tanto por una denuncia que no prosperó en los tribunales como por llamadas a la radio o por el ‘boca a boca’ de la ciudad.
>> ¿Por qué se mantenía intocable? para mí que en buena parte porque pertenece a lo que se viene a llamar el “poder fáctico” y le rodeaba una suerte de “omertá” de la jet, esa especie de pacto de silencio, de mirar para otro lado, hasta de incredulidad hacia que “uno de los nuestros” pueda ser un depravado. Presunto, por supuesto. Pero también me temo que es clave la tipología de las víctimas. Mujeres y además pacientes psiquiátricas. Nada digno de crédito, para el patriarcado. Ellas han tenido que unirse para hacerse fuertes unas a otras. Nadie les quitará el dolor y el desprecio, pero quizá ahora puedan empezar a mirar hacia delante sin ira. Y más de uno pueda aprender la lección.

De la democracia y sus grietas

Ante las mismas piedras romanas que vieron estrenar a los clásicos cuando no eran más que jóvenes promesas, en el Teatro de Mérida, un renacido Sócrates ha elevado la voz estos días para alertar de los peligros de la democracia. Los de antes, los de ahora, los de aquí y, de camino, los de allí, los que sufren sus descendientes, los griegos del siglo XXI. Quizá la revisión que Mario Gas ha hecho del gran filósofo, que fundó el Pensamiento sin dejar nada escrito, tiene muchas concesiones, guiños incluso facilones, a la actualidad, pero eso no invalida la potente lectura que propone, como tampoco su oportunidad en estos tiempos nada líricos. No tengo la osadía de entrar en la estructura del espectáculo, que sigue la ’Apología’ de Platón, en la economía de medios o la escritura dramática, que eso lo dejo para los especialistas, pero sí me parece interesante destacar el trasfondo de la obra, que reta los lugares comunes y que invita a pensar. Porque el teatro puede seguir agitando las conciencias, desde su marginación cultural. Es su papel.
El eje sobre el que gira este ‘Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano’ es arriesgado: cómo un ciudadano ejemplar pudo ser condenado como un enemigo del pueblo. En estos tiempos que arrasan sin matices el honor y la fama de los responsables públicos, en que se exige una especie de ‘limpieza sangre’ a cualquier gestor, es interesante ver si puede ser comprendida la historia del filósofo que incordiaba al poder de Atenas y que es llevado a juicio sumarísimo y condenado a muerte de su misma mano, ingiriendo cicuta. Mandado a morir “por la propia democracia en que creía”.
Sócrates se había propuesto “descubrir la traición”, denunciar a “los que hablan de la libertad para asesinarla”. Meses después de que Critón extendiera el velo sobre el rostro del cadáver y pagara un gallo a a Asclepio, como le encarga su maestro, uno de sus acusadores, Anito, era desterrado, el otro, Meneto, ejecutado, como recuerda un narrador oculto tras una máscara. Uno de estos dice para sí, en el proceso: “Soy un ser despreciable. Calma, corazón mío, que nadie vea el ser inmundo en que te has convertido”.
El vozarrón de José María Pou, en el papel del filósofo, se alza frente a sus acusadores y les dice que “es de la honestidad de donde vienen todos los demás bienes, públicos y particulares” y clama, al borde de ingerir el veneno, por su decisión inquebrantable de “hablar de la traición dispuesto a plantarle cara a la mentira”.
Siglos después, volver a la fe en la honestidad, en la verdad, en la democracia se antoja hasta ingenuo. Como un espejo, la figura del filósofo nos devuelve la imagen de lo que nos hemos convertido. “Siempre habrá alguien dispuesto a caminar a mi lado”, dice el ateniense. Eso sí, aún sigue desafiando a lo establecido.

La mina de los líos

Avisados de que pasó el tiempo del relajo, los responsables de la Junta andaluza extremaron el cuidado en el concurso para reabrir la mina de Aznalcóllar. Elaboraron el pliego de condiciones más alambicado que el mundo ha visto, sobre todo en este país, donde la minería aún se rige por una norma preconstitucional, es decir franquista, que permite adjudicar casi que por dedocracia. La maraña de requisitos, que se une a una legislación compleja, se sometió a todos los filtros del control administrativo. Como no podía ser menos, por otra parte, a la vista del histórico de la institución, en general, y de la minería en particular. La sentencia del TSJA sobre Cobre las Cruces revela que la Junta obró con precipitación en los trámites de apertura. Luego lo ennmendó y a fin de cuentas no tendrá consecuencias prácticas, pero el rigor actual dejó que desear.
Ahora la empresa que ha perdido el concurso, un fondo de inversión canadiense, intenta conseguir por lo penal lo que no logró en la mesa de contratación. La línea de investigación sobre supuesto tráfico de influencias se basa en el testimonio de un empleado de la propia empresa, no de un testigo de la Junta como se filtró, y en el asesoramiento a Magel, la firma ganadora junto con Grupo México, de un ex-delegado de Empleo de la Junta que ficho por la empresa en 2004, cuando ni se había pensado en reabrir la mina.
El proceso se produce en un momento de clara expansión del sector minero andaluz y pone en un brete a la Junta y sus esfuerzos por construir futuro en un ámbito de riqueza con importantes licencias en puertas. Los responsables de Empleo se esfuerzan en contrarrestar la ofensiva con los tajantes informes de la Intervención y los Servicios Jurídicos, hasta con la comparecencia del consejero, Sánchez Maldonado. Grupo México, que tiene un aval de una sustanciosa cantidad depositado, aguanta. Es uno de los grandes líderes del sector y quiere seguir invirtiendo en Andalucía. Urge, pues, despejar las dudas, hay mucho en juego.

Por soñar

Una cadena de hoteles me manda un programa de viaje que me da miedo. Debe ser que las ‘cookies’ funcionan. Dos días en Venecia para asistir a las exposiciones de la Bienal, con guía experto incluido por el Arsenale. Con el añadido de hotel+spa en La Giudecca, cenas y comidas en estupendos restaurantes sobre el canal y hasta barco-taxi privado.
aay y yo con un ventilador pegado a la cara, sentada ante el ordenador

Grecia y nosotros

La crisis griega nos tiene fascinados. No reconozco a este país en que vivimos, tan poco dado a la curiosidad por el otro, que en la noche del domingo se pegó a los medios para conocer los resultados del referéndum con un interés que para sí quisieran otras muy dignas causas. No muchos serán capaces de destripar de qué va la negociación y cuáles son los términos de la disputa, entre otras cosas porque no hay una oferta sobre la mesa, fue retirada cuando se estaba al borde del acuerdo y aun ahora no se sabe en qué punto se van a retomar las intrincadas conversaciones.

Pero no se trata de economía, en realidad, aunque esta sea la raíz y la esencia del problema. Una disciplina tan ardua no llevaría nunca a reventar las plazas. Se trata de ideas, arquetipos, y sobre todo se trata de una lucha ideológica que está planteándose en toda su crudeza con cualquier pretexto, ahora el griego. Si me apuran ni siquiera se trata ya de austeridad frente a estímulos, de neoliberalismo frente a neoizquierda, ni siquiera se trata de discernir si los griegos son pícaros o víctimas, sino que es una pugna trufada de demagogia entre quienes quieren conservar los muebles en el naufragio del viejo orden y quienes están por botar el titanic de la utopía, la madre de todas las utopías, esa que quiere hacer ver que es posible torcer el brazo al dinero y que suelte el mango de la sartén, a costa de lo que sea, incluidos los pensionistas helenos. Un movimiento en el que, peligrosamente, los neonazis y la nueva izquierda se dan la mano y comparten posiciones. Debe ser otro signo del fin de los tiempos, la confusión de las lenguas, o de las ideas, una de las trompetas del apocalipsis.

Pero desde la otra esquina de este mar común, desde la cultura que compartimos, no podemos permanecer al margen del debate. No sólo estamos aprendiendo muchísimo de la historia contemporánea griega y recuperando a golpe de wikipedia olvidadas citas clásicas, héroes y dioses, porque ya de Grecia apenas recordábamos más que el ‘joroña que joroña’ del anuncio del yogurt y las escalas de los cruceros, estamos dándolo todo en el intento de utilizar el ‘default’ griego como un argumento doméstico o un prólogo de nuestra propia historia: Podemos e IU, triunfantes como si ellos fueran Tsipras pero también como si no hubiera corralito ni un impago insostenible. El PP, alimentando el miedo a los radicalismos, sin querer ver las masas humanas y los sentimientos que hay detrás. El PSOE, por cierto, se ha quedado una vez más en tierra de nadie, sin definir una postura a tiempo. Qué cansinos todos.

Pese a todo, será decisivo experimentar en cabeza ajena qué pasa cuando se desafía al poderoso. Si los griegos ganan, la austeridad que el resto de Europa ha soportado resultará aún más humillante. Si no lo hacen será aún peor.