Balance
Cualquier dato sobre la huelga se ve empañado por la acción de los piquetes. Me resulta asombroso que se dé por bueno, que se admita, que se condescienda a la violencia, o la amenaza, contra nadie que quiera defender su tienda, su empleo, el pan de su casa. No es de recibo. ¿Dónde queda el supuesto respeto al derecho al trabajo? En algún momento he leido este día en boca de un ugetista que “no existe el derecho a no hacer huelga”. Pues es verdad, al fin.
De este modo, el balance de seguimiento se ve engordado por los que fueron forzados a ir a la huelga. De no haber piquetes, o la amenaza de ellos, el seguimiento “limpio” hubiera sido mucho menor.
Los sindicatos son instituciones fundamentales de la democracia, pero también están sujetos a la crisis de credibilidad general, y no se encuentran por encima de la crítica. Por eso, deben tomar nota de la falta de aprecio, de respeto incluso, de que gozan entre la mayoría de los ciudadanos en vez de rechazar cualquier censura con la etiqueta de “fascista”. No creo que lo hagan, por desgracia.




4 comentarios
No resiste ningún análisis y tiene sólo un nombre: COACCIÓN.
Ha sido la huelga de la verguenza. Los piqutes solo han servido para demostrar que son unos perros de sus jefes y es que el descredito al que han llegado es irreversible. Ya estan clara muchas cosas de su juego con el Gobierno para no perder la mamela, que viven muy bien: visa oro, coche oficial, prevendas donde acuden y de trabajar nada. Liberados sinverguenzas, el juego ya ha terminado. A TRABAJAR. Y del Gobierno no digamos el dinerillo que les ha entrado por las puertas de “sus seguidores”. Aquí los mas fastidiados han sido los empresarios y pequeño comercio. A esos la puñala. Fíjaos hasta los chinos cerraron por la mañana, que no cierran ni domingos ni fiestas de guardar. Increible esta España nuestra
A Jaime ¿En qué empresa trabajas que los liberados sindicales tienen visa oro y cohe oficial?. Es para enviar el curriculum.
Quizás la huelga ha servido para poner en evidencia la necesidad de una reforma profunda de las estructuras sindicales, sus estrategias y su metología. De seguir así, acabarán perdiendo el apoyo y la comprensión de los ciudadanos.