El escaso control, o el descontrol sin más, parece que reina en las subvenciones para los cursos de formación para el empleo. Muchos recordaréis un caso muy gordo que se descubrió en Cádiz hace una década, en el que salían involucrados tanto los sindicatos como la confederación de empresarios. Se incoaron diligencias penales, pero nunca más se supo. Alguien me ha transmitido la sospecha de que se ha dejado traspapelar para que prescriba, porque podía terminar en consecuencias definitivas al más alto nivel. Me parece recordar que se pagaron cursos que luego no se dieron y que los alumnos dieron su carnet y nunca fueron a clase…

Ahora se lleva por delante al “hombre fuerte” del PSOE andaluz, el delfín de Griñán, Rafael Velasco.