Parece una maldición. El tranvía por la calle Real de San Fernando ha sido una de las apuestas de más riesgo llevadas a cabo en la Bahía en muchos años. La batalla política entre el PP, contrario a que se hiciera a cabo, y el PA y el PSOE, a favor, hizo que su alumbramiento fuera controvertido. Luego lo ha sido para los vecinos, por el fastidio consiguiente y el daño económico. Pero a medida que iba culminando la gente se alegraba y elogiaba el proyecto. Vinieron los recortes presupuestarios, y el tranvía se salvó. Ahora que ya vislumbrábamos la posibilidad de unas comunicaciones buenas, rápidas, ecológicas, entre Chiclana, San Fernando, Cádiz, va un juez, del TSJA, y pone nuevas piedras en el camino. ¡Para un proyecto que parecía seguro que estaría terminado para el Doce!

Aún recuerdo más, hace una treintena de años que se viene hablando de esta opción en el tan mentado Plan Intermodal de Transportes.

Si se para, si se retrasa, será para hacer un conjuro contra el mal de ojo.

Además, habrá que ver porqué la Consejería de Obras Públicas se saltó el trámite de la exposición pública o no notificó bien las expropiaciones. Si todo queda en que unos cuantos le van a sacar más dinero al asunto, todavía vale, pero sería una tragedia que se paralizara.

La sombra de Las Aletas es alargada