Muñoz Molina revisa los diarios personales de escritores y figuras históricas muy diferentes, del cirujano de Napoleón hasta Charlotte Brönte o Walt Whitman al hilo, parece, de una exposición en Nueva York.
Su reflexion final
( “la acera llena de sol y nieve, la calma del domingo en Madison Avenue, el taxista haitiano que conduce escuchando un noticiario en francés, son parte de un relato posible que quizás valdría la pena escribir, la crónica nunca banal de un solo día”)
…deja una pregunta en el aire, o dos: ¿nunca es banal un día? ¿ni su crónica?

A ver, respuestas para nota ;-)