Hace 24 años del macabro hallazgo de una niña enterrada en el trasdós de una cúpula de la iglesia de San Lorenzo. Entonces, que yo recuerde y por lo que he confrontado con diversas fuentes, no trascendió. Lo sabía la gente del Museo, pero lo habían olvidado o había cambiado el personal, o simplemente no sabían qué hacer con ello. Una niña momificada por causas naturales y datada en finales del XIX o principios del XX no es precisamente arqueología.

http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20110302/sociedad/misterio-pequena-momia-20110302.html

La semana pasada, unos becarios se encontraron una caja blanca en el fondo de un almacén y al abrirla se llevaron el susto de sus vidas. La niña momificada estaba desnuda, porque así la habían devuelto de la Facultad de Medicina. El revuelo fue considerable, llegó hasta nosotros y, con dificultades, hemos podido reconstruir la historia. Dificultades porque en Cultura parecen tener problemas para procesar las peticiones de información, cursarlas y responderlas y tienen instalado un régimen de terror entre los técnicos que les ha vuelto mudos. Muy democrático y eficiente, como se ve. A ver si hoy conseguimos que les autoricen a hablar a alguno de ellos.
Ahora ¿qué hacer con la pequeña momia? Parece que no piensan exponerla de momento. Quizá deberían pensar en enterrarla, no sin antes ver si, a la luz de las nuevas tecnologías, se puedan practicar nuevos análisis que contribuyan a aclarar el misterio: quién era, qué le pasó, porqué terminó su vida a tan corta edad y fue sepultada de manera escondida y prohibida, aquella pequeña, deforme y epiléptica pero a quien su madre vestía con esmero: traje de encaje cosido a máquina, medias de lana, zapatitos blancos y, lo más terrible, un gesto de terrible dolor en su carita momificada.