Comienzan a caer cabezas en la Diputación. Loaiza no pierde tiempo. Aunque no concreta, y se permite el lujo de ser vago (impreciso) en las respuestas, da la impresión de que va a lo suyo y no necesita que fluya la información.

Recuerdo cuando la primera corporación democrática, que el presidente encontró sorpresas del tipo de tener en nómina una plantilla de jockeys profesionales. Hay servicios que, desde luego, no corresponde prestar a una Diputación Provincial en ningún caso, pero menos ahora que hacen falta tantos recursos para atender a las poblaciones más pequeñas y deprimidas. 

Los nervios en la antigua Aduana son notables. Como la risa floja (más o menos disimulada) cuando le toca al de arriba.

Queda por ver qué pasa con algunas personas que trabajaban para el PSOE pero con sueldo de Diputación.

En todo caso, me dicen que el trato del presidente y de los nuevos diputados hacia los técnicos ha sido exquisito.