Renata Schmidt parece salida de un cabaret berlinés de los años 30. Pero su historia es durísima. Nunca sabremos si acompañó o no la decisión de su marido, víctima de esclerosis, de terminar con su vida. Muchos más casos de los que pensamos se dan cerca, en silencio y en secreto. Mientras se queda parada la ley de muerte digna.

No tan secreta parece ser su ideología. En Conil, donde vivían desde hace años, los jóvenes que jugaban al ajedrez con Pedro, el marido,  dicen que no se cortaba nada en sus exabruptos filonazis. Entre ellos, el actual alcalde de Conil, Antonio  Roldán.

A pesar de eso, y de la legendaria presencia de oficiales de las SS y de la Wermash en Conil y Zahara, nadie esperaba encontrarse una foto de Renata entregándole unas flores a Hitler, en el salón del chalet de Fuente del Gallo. 
La entrevista de hoy de Jesús Aragón y las fotos de Antonio Vázquez son periodismo del bueno.