La semana que viene se reúne el patronato de la Fundación Provincial de Cultura para elegir nuevo director del área, con un único candidato: Julio Malo de Molina. El arquitecto, que es funcionario de la casa, viene acreditado por su labor como decano del Colegio gaditano, donde desarrolló una programación cultural con criterio y calidad;  tiene prestigio en círculos profesionales, un gran bagaje cultural, muchas relaciones en el mundillo nacional e internacional y siempre ha tenido un especial empeño de aportarlos a esta ciudad, más aún durante el Doce. Tiene también un toque de genialidad, es un acreditado diseñador y habla tres idiomas.

Su elección también dice mucho de la profesionalización de la Diputación. Julio no es precisamente del PP, pero sí es un gran candidato y así parece que lo entienden los nuevos políticos de la casa rosa de la plaza de España (rosa, por cierto, debido al propio Julio Malo, que dirigió la rehabilitación).  Es de celebrar que primen estos criterios y no otros, como antaño. Como es de esperar que no prosperen intrigas funcionariales para cortarle las alas.