Un habitual de este blog me  ha dicho que lo abandona porque yo “no controlo a los trolls”. Me siento apenada. Entiendo que nadie tiene por qué exponerse a las críticas de nadie, pero también que quien critica y utiliza toda su libertad de expresión para ello debe aceptar que le rebatan siempre, claro, desde los límites del respeto, en sentido de ida y de vuelta. 

En fin, no más que dudas acerca de este “diálogo” virtual que mantenemos aquí, su sentido y su interés.