Las librerías han puesto en marcha esta campaña, de verdad bien pensada. Es cierto que la necesidad aguza el ingenio y después de aquella ‘Noche blanca’, esta idea es buenísima. Los libros son auténticos objetos de amor, maneras de trasladar afectos. Y el cartel es precioso

Yo, que nunca he celebrado San Valentín,  que me parece un espanto, esta vez estoy dispuesta a que me regalen algo. No tengo principios, pero sí  esa adicción de bibliómana, y  de nuevo una lista  larguísima de títulos que me interesan.