Pepe Monforte va a hacer realidad el sueño americano de colocar una bandera sobre un mástil en la puerta de su casa puertorrealeña, para arriarla al anochecer, o podrá recrear el “Momento Kadi-Citi” de cantar a ”mi bandera enredaíta en una caña de pescar”. Aunque más bien puede que la meta en sobrehúsa, o al menos la ponga de mantel (respetuoso, que él lo es mucho) o trasfondo para las maravillosas delicatesses gaditanas que frecuenta. Haga lo que haga con ella, se la merece. Es lo que tienen los premios, que se disfrutan mucho cuando son justos y dan muchas ganas de seguir y de superar las dificultades.  Nadie ha hecho tanto como él por abrir canales de comercialización a los pequeños productores de la industria agroalimentaria gaditana y por dotar de tanto encanto, humor y trascendencia a la hostelería más modesta, esa escondida en tantos lugares pequeños y sencillos de la provincia.

Que convide!!

No sé bien cuántos son los méritos de todos los doce premiados esta mañana en el Día de Andalucía gaditano, pero los que conozco, desde luego, se lo han ganado. Así que el acto fue entrañable a pesar de los discursos y salimos todos bien contentos.

Especialmente bueno fue el detalle de los últimos delegados del Gobierno andaluz, que acudieron a acompañar a Nati, su secretaria, que recibió un premio en su jubilación. Menacho, Gabriel Almagro, Jiménez Barrios y Daniel Vázquez se retrataron con ella. Por cierto, que faltó Piri.