Estoy en baja forma: no he podido aún acceder a los catálogos del Día de la Madre de las grandes superficies. Aunque como las cosas cambian tanto, recibo uno de e-comercio. ¿Cómo nos ven los vendedores modernos, los digitales? Pues como los otros. Proponen regalar a las madres un bolso, un surtido de tés o juegos de sábanas. Pues vaya. Más de lo mismo, los chavales.