La novena Legislatura del Parlamento andaluz, que se abrió esta mañana, encierra más preguntas que respuestas y deparará más sorpresas de las que habitualmente nos da la institución, que hasta ahora han sido pocas. Aparte del histrionismo de Sánchez Gordillo, la alianza PSOE-IU suscita interés internacional, en un entorno dominado por la derecha. El experimento político puede ser que pase a los anales de la historia de la filosofia politica, o de la historia de la socialdemocracia, en busca de un camino de futuro tras tantas ‘terceras vías’ y otros experimentos fracasados, pero, sometida a la presión combinada del PP en Madrid y en los ayuntamientos y de la crisis implacable, va a necesitar de mucha suerte para poder presentar resultados.
El ambiente era de euforia en el PSOE, satisfacción cauta en IU y el PP, vencedor de los comicios, parecía aplastado por la contundencia de los hechos. Manuel Gracia, el nuevo presidente de la Cámara, se tendrá que fajar en muchos frentes. Para mí que su nombramiento sorpresa tiene, dentro de la estrategia de Griñán, un significado también interno, dirigido a tender un cable hacia sectores disidentes, esos que le tenían preparado el ‘smoking de pino’ la noche del 25M.