He dedicado mi ocio de estos últimos días -que ha sido mucho- a leer en e-book novela negra. Es cierto que el género sirve como ninguno para explicar nuestro tiempo, que desde la ficción se puede contar la realidad mejor que con datos verificados, que la literatura muestra la vida, enseña, plantea preguntas y hasta da certidumbres.

Pero es que además tanto Markaris como Mankell, que han sido mis compañías de estas últimas tardes, se esfuerzan en ahondar en su tiempo más allá de plantear una trama policial. Así en ‘El chino’Mankell plantea la posibilidad de que la integridad plante cara a la corrupción institucional en un país que deja atrás un pasado que, con todos sus errores y horrores, tenía también valores esenciales que preservar.  Y habla de la colonozación de Africa por China, y de una mujer de edad madura, jueza, en busca de su estabilidad.

De Márkaris me queda aún mucho por leer, sólo he terminado ‘Defensa cerrada’ y ‘Noticias de la noche’. Es curioso cómo trata el trasfondo de la crisis griega, que aún no había estallado en los medios internacionales cuando el primero de estos libros se publicó originalmente, creo. De él he sacado una frase que me parece como epitafio o frontispicio de nuestro tiempo: “Puesto que hoy día es imposible vivir sin trucos, las estafas han quedado abolidas”.

Aparte,  lo mejor que tiene la novela negra, en el fondo, es que a final se resuelve el enigma, se recompone el orden, se sabe la verdad, los culpables son descubiertos y los buenos ganan.

Nada que ver, en fin, con la vida.