Apenas una hora ha durado el discurso de investidura de Griñán en el Parlamento andaluz, este mediodía. Lo seguí por la tele: tono firme, algo acatarrado, fue de lo general a lo particular, habló sobre todo de economía y lucha contra el paro, de acuerdos globales con la oposición, de poner la igualdad como principal objetivo, de ética, de transparencia y lucha contra la corrupción.Todo muy general, se supone que para entrar en concreciones mañana, en la segunda  y última jornada de debate. Pero también lleno de significados: se trata en el fondo de demostrar que hay otra forma de encarar la crisis, desde la izquierda, y de hacer oposición desde Andalucía al poderosísimo Partido Popular y al Gobierno de Rajoy.

De la realización televisiva destaco dos planos. Viera sentado junto a Zarrías en la tribuna de invitados y el ‘informe carita’ de Luis Pizarro, que, con escaño en tercera fila, no parecía muy animado.