Puede que sea una cuestión semántica y hablar de confrontación no sea lo mismo que hacerlo de enfrentamiento, pero el asunto es que la Legislatura que empieza va a ser bronca, sobre todo entre Sevilla y Madrid. Andalucía se ha quedado como el gran reducto de la oposición al Gobierno del Estado, en el bastión desde el que el PSOE resiste y se tiene que plantear incluso su futuro, su rissorgimento. En Madrid se las tienen tiesas con Sevilla, pero en Sevilla no están por doblegarse. Así, cada reunión sectorial es un ‘match’ y no sólo el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que preside el ministro y diputado hispalense Montoro.

Hoy, PP y PSOE se veían las caras, confrontaban sus modelos, intentaban del KO del rival, en dos rings más, la conferencia de consejeros de Educación, área donde la bronca ya se extiende a todos los niveles, y en la comisión sobre reforma laboral que preside Fátima Báñez, la ministra también andaluza. Allí iba el consejero Antonio Avila dispuesto a intentar defender las políticas activas de empleo.

Mas vale, pues, que nos vayamos haciendo el cuerpo. Para mí que va a ser más duro que las dos legislaturas de Aznar, en las que Chaves enmendó la plana al Gobierno popular con múltiples medidas (pensiones, recetas, tabaco), porque ahora la pelea es pura y dura por el dinero, que no hay.  A Griñán se le ve hiperactivo, con presencia mediática en todos los  foros y todos los días, explicando y compareciendo, marcando agenda e incluso dando arriesgados pasos para tomar partido por sus candidatos en los procesos congresuales del PSOE andaluz en diversas provincias.

Expertos periodistas parlamentarios me decían esta mañana que advierten, en cambio, falta de tono en el PP, que ha de hacer su particular transición con la marcha de Arenas a Madrid, un cambio de está en el aire y que pesa en el ambiente. Los ganadores de las elecciones tienen también un difícil papel, obligados a defender los recortes del Gobierno central y a criticar los del ejecutivo autonómico. Carlos Rojas, el nuevo portavoz, causa muy buena impresión entre los plumillas. Hoy vi a Ana Mestre, que me da a mi que tendrá mucho protagonismo en este tiempo nuevo, porque su vis política es muy potente y es de plena confianza del partido.

Pero más allá del juego de equilibrios y argumentarios, a uno y otro lado, lo que hay es una enorme preocupación por la situación económica y la evolución, o involución, que va tomando una crisis  que cada día que pasa resulta más dura y desesperanzadora.