No he ido a ver nueva la exposición cofrade. No me tienta, ni siquiera por la vis berlanguiana de su parafernalia, y eso que el sentimiento capillita en Cádiz es digno de estudio sociológico. Para mí que ni siquiera esto se toma aquí lo bastante en serio, o al menos no al modo sevillí. Aparte, no me gusta meterme en el charco de las creencias, el máximo respeto para todas ellas, cualesquiera que sean.
Pero… no resisto contar lo que he sabido: resulta que un grupo de jóvenes cofrades han convertido en icono gay a un San Juan de nuestra Semana Mayor, le han colocado un pendiente y hasta le han hecho las planchas para algún desfile u exposición.
Mi fuente, señores, es digna de todo crédito.
Cádiz!!