Antonio Cabrera ha ganado el pulso al Ayuntamiento de Cádiz y ha de ser repuesto como funcionario del área de Fiestas, con el rango que le corresponde. Desde su vuelta, tras cesar como jefe de gabinete del alcalde de Los Barrios, el que fuera mano derecha de Román en la Diputación estaba relegado en la biblioteca municipal y recurrió a los tribunales, que le han dado la razón finalmente.

La sentencia, que es sobre todo una victoria moral del funcionario, puede tener trascendencia si otros en su misma situación se plantean seguir su camino. No sólo ahora y aquí, en el Ayuntamiento de Cádiz, que hay quien lo está pensando, sino en otros lugares.

Puede ser una garantía para los vapuleados funcionarios que han de sufrir, cada cuatro años, a sus nuevos políticos, habitualmente desconocedores de sus áreas pero llenos de prejuicios contra los técnicos, más aún cuando hay cambios de signo político.