Andan los socialistas gaditanos inmersos en un complejo proceso de selección del personal. En dos semanas tienen que estar nombrados los seis delegados de la Junta, ya que se prevé que este próximo martes salga designado del Consejo de Gobierno su ‘capo’, Fernando López Gil. Se están mirando con lupa los curriculums, me cuentan, porque al presidente Griñán le toca la moral eso de tener un ‘gobierno de tecnócratas’. Esta exigencia de perfil profesional alto, por cierto, deja en la cuneta a muchos aspirantes.

Sin embargo, el debate interno está servido: hay quien piensa que seis personas para atender a toda la provincia es demasiado poco, y se compara con la Diputación provincial, donde hay 16 diputados de gobierno, a más de 3.000 euros por cabeza, y se esgrime el riesgo de que el excesivo trabajo mantenga a los delegados recluidos en los despachos.

Atención, pregunta (malévola): ¿Quién trabaja menos, un diputado provincial o un delegado de la Junta (de los de ahora)?

Además, en estos días, muy pronto, los “griñanistas” gaditanos elegirán su candidato a secretario provincial. ¿Irene? ¿Chiqui? Hay divisiones internas, también aquí. En Sevilla no lo tienen claro. La victoria por dos votos en el ‘congresillo’ fue menor de la esperada.