Talla 36

Vuelvo de Madrid sin parada en Santa María Novella ni otras frivolidades de Almirante y alrededores.  Me encuentro en mi reunión muchos proyectos y mucha austeridad. Siguen viniendo curvas. El horizonte de la recuperación se mantiene incierto y  así no hay quien recupere el consumo.

Y eso que hay inventiva. Por ejemplo, una conocida franquicia ha debido bajar las tallas para fomentar las ventas. Estoy segura. El otro día entré en una 36, como hace una década. Del subidón me llevé un traje, una camisa y una camiseta. Sabía que era un truco, pero no me importó. Piqué a conciencia. Digan lo que digan, hagan lo que hagan, yo he entrado en una 36 

:-) :-) :-)

Son listos, l@s de la moda

Cuentos y cuentas

Cuando mañana martes Pepe Caballero Bonald suba al paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para recoger el Premio Cervantes, la cultura andaluza lo hará con él. Aunque el autor jerezano nunca ha querido poner puertas al campo de las Letras, sobre todo cuando éstas son reduccionistas, y hasta peyorativas (por ejemplo, la novela ‘de mujeres’), su obra describe, comprende y establece una imagen de Andalucía con un mix de ingredientes:  mítica pero cosmopolita, honda y humana, crítica y rebelde, marinera, vinatera, gozadora.

Coincide este  Cervantes con el lanzamiento del Pacto Andaluz por la Cultura, que quiere reactivar un sector en el que se unen cuentos y cuentas. Es decir, valores, educación y formación con empresa, empleo y negocio. Hay un 3% del empleo de la comunidad, 115.280 puestos exactamente, en un sector con 40.000 empresas, dice la contabilidad regional. Más que la agroindustria, añaden, que es un sector puntero.

Una de las grandes novedades del pacto es la inclusión del periodismo entre sus ejes de actuación. No sólo porque el periodismo es cultura, y hay pruebas, no sólo porque es un sector crítico y necesitado de apoyo, como todos los que claman contra el IVA cultural, es que resulta un contenedor y una vía de acceso a los bienes culturales de primera magnitud, la principal, si me apuran.  Además, es crucial considerar que la alianza con los medios de comunicación resulta esencial para fraguar esa imagen potente de la cultura andaluza que se quiere conseguir como objetivo fundamental en este pacto, no sólo porque lo merece, sino porque esa ‘marca’, como ahora se gusta decir, ha de reportar beneficios contables.

El pacto, en este sentido, debe abrir sus miras y buscar aliados más allá de Despeñaperros, donde aún queda por difundir y defender una idea de Andalucía alejada de los tópicos, esa que periódicamente  humillan portavoces diversos con una alegría que resulta insultante y al menor pretexto.

Pero también

feriaNo creáis que es que quiero ponerme de perfil, es que todo es más complejo de lo que parece. Anoche hice una incursión “antropológica” o “etnográfica” en el real, entre las diez y las once, en plan forastera. No fue un largo recorrido, porque esto es grandísimo, pero sí lo suficiente como para apreciar como en un claroscuro, entre tanta luz y faralaes, unos personajes clave en esta historia: los guardianes de las casetas. Resulta, claro, que no entras si no eres del ‘clan’. He ahí una característica fundamental de esta feria y de esta ciudad. Luego podrás vulnerar el código y colarte, o buscarte un contacto, o ir a algunas que parece que son libres, solo que no se sabe cuáles son. Por tanto ahí hay otro matiz que no se puede dejar de ignorar. No eres uno de ellos. No entras.

Pensé en las noches de ‘Amoscuchá’, en la botella de manzanilla metida en el bolsillo del abrigo y los vasos de plástico para convidar al que tienes alrededor, con el que cantas y charlas aunque no le conozcas. En el espacio abierto de las calles dispuesto para que cada cual se apropie del que quiera y reúna en torno a sí al que le dé la gana.

Y me fui para casa, claro.

Que hoy es viernes y en cuanto pueda… ya estoy yo en Cadi.

Premiazo a Campo Baeza

CAMPO BAEZALa Academia Americana de Artes y Letras, con sede en Nueva York, ha concedido al arquitecto gaditano Alberto Campo Baeza  su prestigioso Arnold W. Brunner Memorial Prize, uno de los galardones más importantes de su especialidad, que tienen en su poder figuras como Frank Ghery, Toyo Ito o Rafael Moneo.

Según hizo público ayer la institución, Campo Baeza se ha hecho merecedor del galardón, que recuerda al arquitecto estadounidense Arnold W. Brunner, una de las figuras claves de esta disciplina en América, por su contribución significativa a la arquitectura como arte. El premio está dotado con 5.000 dólares. El arquitecto español había sido candidato en dos ocasiones anteriores.

Por presumir (y no)

Como lo que no se nombra no existe ( o se puede intentar, como hace Rajoy con Bárcenas) sólo os contaré dos cosas magníficas que me han pasado en la feria. La primera y principal es que uno de mis gurús, de las personas que más admiro y que más influyeron en mi formación, ME LEE y dice que TODOS LOS DIAS. Ah, aún no me lo puedo creer, me he levantado pensándolo y seguro que recurriré a ello para tirar de mi alma todo lo que me queda por delante.

Y dos, a muucha distancia: recibí un encendido y convincente piropo a mí misma y mi cuerpo serrano por el ‘number one’ de la sevillanía. Lo cual, aun sabiendo que forma parte del ritual de esta ciudad, no dejó de sorprenderme y, lo reconozco, halagarme. Una tiene una edad en la que esas cosas se valoran  mucho.

Sobre todo en un momento en el que he descendido el último escalón que me quedaba para la pre-ancianidad, para lo peor de lo peor: me he comprado unos ‘pinkis’, que son unas cosas que llevaba mi abuela, como unas medias-patucos, para evitar que los zapatos de invierno me hagan polvo los pies. Ah, qué dura decadencia.

Cádiz/Sevilla

Hemos repetido tanto que el mundo se divide en dos, Cádiz y Sevilla, en feliz frase de Fernando Villalón, que no nos damos cuenta de hasta qué punto es cierto, al menos en esta parte del mapa. Mi experiencia primera de la feria sevillana no hace sino ahondar en esta idea pero con la perspectiva de que eso no significa que “nosotros” seamos los buenos, como implícitamente pensamos al otro lado de El Cuervo o, más bien, bajando la cuesta del chorizo.  El ensimismamiento no es lo mejor, así que agradezco estas estampas sevillanas por la luz que arrojan sobre un tema que siempre me ha apasionado, al que alguna vez me pondré de verdad a trabajar, como es la identidad gaditana.

La sociabilidad de esta ciudad en la que ahora vivo es bastante más simple que la nuestra, como lo es su humor y su talante. Cada uno de estos conceptos, relacionados entre sí, necesitaría un ensayo,  pero no os cansaré. Digamos que ‘simple’ es bueno. Aunque hay, como en Cádiz y en todas partes, quien se caricaturiza a sí mismo, la Sevilla de la feria es menos cerrada de lo que se nos hace ver, más ordenada y más, digamos, cohesionada, pese a sus evidentes diferencias sociales.

Es importante el liderazgo de la ciudad y de su imagen, tanto sobre ella misma y sus habitantes como sobre su hinterland y más allá. Así la feria, como la semana santa, como tantas otras señas de identidad, se defienden a muerte y se vuelven cósmicas, absolutas.  Sevilla se contempla y se gusta, se blinda, se defiende.

No diré cómo son las cosas al otro lado de la frontera de Villalón, que ya lo sabéis: los hiperlocalismos, la displicencia, y ese a veces oscuro amor por lo que se detesta oficialmente…

El humor gaditano, tan valorado, de hondo que es roza a veces el sarcasmo, lo que lleva implícito un germen autodestructivo, además de paralizante y derrotista, o al menos diletante. Como todo es tan perverso, y nosotros lo sabemos, para qué vamos a hacer nada. Lo malo es que el humor, que es una herramienta perfecta e indispensable para afrontar la vida, y que sin duda nos ha salvado tanto, agrie y no construya,  no dé aire, impulse sueños ni edifique proyectos de futuro.

La sociabilidad sevillana que se ve en estos días en su máximo esplendor, pero que es  llamativa a diario para quien viene de Cádiz-Cádiz, se expresa en el vestir. El extremo cuidado que mayores y pequeños ponen en su atuendo, a pesar del calor que castiga casi medio año con una crudeza insoportable, da cuenta de una serie de valores que es un error despreciar: el concepto de uno mismo como ser social, el respeto por el otro, además del gusto por  la estética, que es una de las ideas que debe presidir una vida, en el sentido clásico. En Cádiz hemos ido destrozando poco a poco  este concepto y con ello no sólo los signos visibles, sino quizá también los valores que lo sustentan y, en fin, la cohesión social, la imagen colectiva. Se ha impuesto la anti-estética del Carnaval, que es un magnífico paradigma sin duda, que todos llevamos en el ADN, pero que no es un absoluto ni una imposición. No era así hace unos años y va a más.

Parece que nos hemos dejado llevar por la pendiente, como pasa en la vida personal: si un@ anda depre, desencantado, si la vida no puede ofrecer más, para qué arreglarse, para qué salir, para qué incluso mantener la espalda recta y la mirada al frente. El espacio limpio, las costumbres sanas…

No es de extrañar, me digo, porque del aire, de la provisionalidad, de la paguita, se puede tener una vida, pero como decía Cela, no una gran vida. No es tanto cuestión de dinero, que lo es, como de espíritu de combate, de expectativas, de ganas de ganarse un futuro mejor.

Tampoco quiero generalizar, eh?, que sé que hay mucha gente ahí currando como bestias y haciendo un gran trabajo, con las ideas claras y las ganas de salir, pero, como en el poema de César Vallejo, necesitarían todas unirse en un solo clamor, “tanto amor”,  para “poder contra la muerte”.

No creaís que tengo la fe del converso, porque apenas he ido dos horitas al real, y porque si puedo no voy a volver, pero concededme el derecho a la reflexión, a la crítica, y al dolor íntimo por un sentimiento de pertenencia a una tierra que, sin duda, merecería mejor suerte.

Propongo nuevas líneas de investigación:

1.- Cádiz y el poder: cómo ha influido en el clima de la ciudad la ‘prescripción’ que realizan sus gobernantes. 

2.-Cádiz y la cortesía: o la pervivencia del respeto a la ‘otredad’.

3.-Cádiz y su imagen de sí misma.

4.-Liderazgos gaditanos.

Ufff.

 

Arsa

la fotoMi gaditano pie aún no ha hollado el real de la feria de Sevilla, pero nunca-nunca en mi larga vida. Hoy iré, a un compromiso, y ya veremos.

De momento os cuento que los lugareños de aquí tienen costumbres muy curiosas. Se visten como de boda. Anoche, noche del ‘pescaíto’ la llaman porque toman pescao frito, como si eso fuera algo muy propio y autóctono, los nativos aparecían vestidos con una elegancia llamativa, grandes tacones, medias, brillos, algunos mantones de manila antiguos al brazo, peluquería, manicura ellas, traje y corbata con alfiler y zapatos brillantes, ellos. No había bermudas, ni chanclas, ni mascotas, ni camisetas o camisas por fuera. Era como una gran procesión, como si toda Sevilla fuera a la boda de su hijo. Avanzaban Asunción abajo, a buen paso, orgullosos y ufanos, en parejas, charlando con ese animado acento que parece salido de un manual de buenas prácticas sevillíes.

Por lo que me dicen, hay normas muy rígidas en el vestir: se va de flamenca (nunca ‘de gitana’) de día, pero no de noche, salvo que se prolongue la juerga desde la mañana. Y con tacones. Nada de espartos o bambitas. Si no vas de flamenca eres una marciana, me dicen. Pero aún es peor camuflar la pérdida con algún adminículo, sea flor o sea mantoncillo. Vaya, yo que pensaba…

Un estudio antropométrico merece el atuendo masculino, con chaquetas de volúmenes imposibles, siempre ajustaditas a la cintura, con pañuelo brotando del bolsillo superior. Otrosí, la variedad de colores, en tonos más allá de los clásicos pero igualmente ‘ad hoc’.  

Aunque la feria empezaba anoche, el fin de semana ya estuvo funcionando y hasta el fin de semana anterior. Para que luego digan. Zoidoalcalde ha declarado el día de mañana festivo, lo que hará que todo se pare (ya está medio parado) desde este mediodía y probablemente hasta el viernes. O sea, hasta el lunes que viene, que ya no es de resaca, pero supongo que como si lo fuera.

Los forasteros tendremos una nueva ocasión para comprobar qué cosa es esta ciudad, en lo bueno y lo malo. Seguiremos informando.

Lecturas de Fernando en Cádiz

carmenjaraAún hoy, pasadas 48 horas, me dura la impresión de la Ruta Quiñones. Voy a intentar analizar lo que me ha parecido ver en ese acto, porque no creo que sea baladí, ni mucho menos.

Uno. Los participantes: cuánta gente y qué gente ¿dónde se mete ese personal el resto del año, que no salen en las fotos (oficiales) en general? ¿dónde ese clima de sintonía y camaradería, de burlona confraternidad gadita y cultureta?

Esa masa crítica está,  existe, y es un consuelo. Ella misma debe tener conciencia de sí y trabajar por ampliarse y contagiar, o al menos por evitar que el cutrerío la termine de acorralar y la extinga.

Dos. La fundación: Debería ser una tarea prioritaria (reivindicación queda muy antiguo), una de esas causas que socializan y compactan, levantar la bandera para que  la Fundación Quiñones se radique en Cádiz. La Ruta demuestra que, sin apoyo oficial alguno, el escritor tiene un poder de convocatoria incomparable. Si su legado se establece en su tierra, de donde nunca debió salir, será un foco de actividad importante, ahora que tanta falta hace. El PP (Ayuntamiento, Diputación) tiene la llave. El reto es suyo. La oportunidad de demostrar que ha captado el mensaje. Entre tanto, no estaría mal que supieran que hay que hacerlo, que los ciudadanos lo piden.

Tres. El Quiñones: Nada de esto sería posible sin el genio de Fernando, que 15 años después sigue siendo un activista, un agitador de conciencias, un amigo de parrandas, un recuerdo íntimo y fresco de buenos ratos. Quizás la cultura oficial no fue justa con él en vida, o al menos yo siempre pensé que merecía más reconocimiento, pero la historia no ha acabado. Leerlo, disfrutar de su prosa, de su poesía, de su saber de flamenco, de su compromiso, es posible hoy, como prueba definitiva de lo que dice Steiner acerca de que el arte es lo único que desafía a la muerte. Esta presencia viva nos habla de muchas cosas. De la importancia de afrontar la vida con humor, sobre todo, pero también de la imperiosa necesidad de tener una voz independiente, con un discurso propio, valiente y acreditada, que diga en alto lo que piensa por el bien de la ciudad. Renovar el discurso, la conversación pública en Cádiz me parece urgente y necesario. El, que iba y venía por el mundo, sin nunca perder de vista lo que pasaba en su tierra, viene a señalar el camino. Los demás supimos con él que es posible, y que el efecto se nota.

Lo siento si me pongo mitinera (me pasó en mi intervención en el salón de actos de la biblioteca, pero tenía que elegir una faceta de Fernando y , por descarte, me lancé), pero es que… se le echa tanto de menos.

Por lo demás, repito mi agradecimiento a Blanca Flores y mi felicitación por el éxito. Me emocionó oir a Mariela y no digamos a Carmen de la Jara con su hermosa voz y sus hondas alegrías. Hasta me fui. Fue muy fuerte, sí, e inesperado. (Aunque reconozco que me sirvió de gran ‘calentamiento’ la copita de Alfonso con Yolanda y Alberto, he de decirlo, que el oloroso del mediodía te pone el cuerpo como una rosa).

 

Oxígeno en San Telmo

El decreto ley de la función social de la vivienda ha dado un inesperado oxígeno al Gobierno andaluz, que hiperventilaba con el rebrote del caso del fraude en los ERE. Los ecos de la medida aprobada el martes no se han apagado aún hoy y de ellos surge, polémicas y críticas incluidas, la imagen de un Ejecutivo que adopta medidas arriesgadas, que son objeto de atencion internacional, por las que se interesan otras comunidades autónomas para copiarlas, y que ataca de manera directa a la que ahora mismo es la primera cuestión en la calle, el derecho a la vivienda, causa de lo que Felipe González considera el prólogo de la anarquía, los ‘escraches’. Si al socialdemócrata Griñán le costó ceder a este giro a la izquierda, en adelante tendrá menos resistencia, porque en su entorno la idea es de triunfo general. Por marcar la agenda, por el eco de la medida y por salir del bucle tormentoso de los ERE. Aunque desde el primer momento enarboló la bandera de la medida, incluida la polémica ‘expropiación de uso’, ahora el presidente de la Junta y del PSOE deberá cuidarse de sus ‘federales’, porque el hecho de que su partido la incluya en su programa, como anunció Rubalcaba, podrá ser una victoria moral, en clave interna, pero no le va a hacer un gran favor, dada la insensibilidad del Gobierno de Zapatero ante los desahucios, que incluso convirtió en ‘express’. El decreto de fomento del uso social de la vivienda ha cogido con el pie cambiado al PP, que lo critica a la vez que dice que es una copia de las medidas adoptadas por el Gobierno, una contradicción inexplicable. Tiene difícil el partido de Zoido oponerse a lo que es una demanda social de este calado, más si comparte muchos de sus extremos, pero no puede regalarle esa baza a sus rivales. Con todo, en San Telmo, la sede del Gobierno andaluz, se sabe que el látigo de los ERE no dejará de chasquear y que quizá hasta las elecciones locales estarán en tensión. Aunque esta semana, de feria en Sevilla, aún podrán seguir disfrutando de este respiro.

Ruta Quiñones

En un ratito me voy, dejo el run-run de sevillanas, las lonas de las casetas, los puestos de turrón, las patrullas de policía por cada esquina, y cojo mi jaca que galopa y corta el viento caminito de  mi casa. Con el atractivo añadido de que mañana participo en un acto de la Ruta Quiñones. Supongo que conoceréis el recorrido: desde las diez de la mañana, en Santa María, hasta bien entrada la tarde. Yo estaré a las doce y media en la biblioteca y con mucha ilusión. Se lo agradezco a Blanca Flores, con mi elogio de cada año por la feliz, y justa, iniciativa.