Los infelices

Somos gente pacífica (pese al estereotipo de los cortes del puente). Nos conducen al matadero, como corderos degollados. Miramos, pobres infelices, cómo se nos llevan el futuro, poco a poco, y no hacemos nada. Una fábrica, otra fábrica, y otra más, un contrato de unos barcos, una zona franca…¿Qué será lo próximo? ¿hay alguien ahí? ¿Alguien que alce la voz, el grito, por esta tierra esquilmada? ¿Seguiremos conformándonos, sodomizados por los intereses partidistas?
Decir que la Zona Franca de Sevilla beneficiará a la de Cádiz es un insulto a la inteligencia. El señor Zoido, alcalde sevillano, presidente del PP andaluz, mejor haría en callar antes de dar semejante argumento. El ha conseguido lo suyo, pero que no intente hacerlo pasar encima por una dádiva para los gaditanos. Encima de cornudos, ¿apaleados?
Si Zoido tenía enfrente todos los localismos andaluces, el rechazo a lo sevillano que él encarna con tanta convicción, ahora tiene otra piedra en su balanza. Cádiz había abandonado el discurso del agravio que a Málaga le ha dado tan buenos resultados. La cercanía de Sevilla llevaba camino de domesticarnos. Ahora ya no cuela.
Sevilla arrebatará a Cádiz las posibilidades de atracción de empresas por el gancho de la zona libre de impuestos. Más miseria para la Bahía. Si la Zona Franca gaditana era de las pocas cosas que funcionaban, esta competencia a ciento y poco de kilómetros, mejor comunicada y con todo el apoyo gubernamental será una losa para el futuro de la nuestra, ahora que está en trance de superar los escándalos de la gestión de Rodríguez de Castro y de Osuna.
El enfado de Teófila Martínez con los suyos del PP andaluz y del Gobierno de la nación no hace más que evidenciar lo pernicioso de esta decisión para los intereses de Cádiz. La queja le honra, en un país dominado por el vasallaje interno, a la vez que revela el escaso poder con que cuenta ya tanto ella como el partido en Cádiz, que, distanciado de Zoido, dirigido por Antonio Sanz, apenas es tomado en consideración en los centros de poder.
¿Qué toca ahora? ¿Quien mueve ficha? estamos perdiendo la partida de futuro, no sé si os dáis cuenta. A punto del jaque mate. ¿Seguiremos sonriendo mientras el reloj corre hacia atrás y vemos como cada dia cierra un comercio, se apunta alguien más al paro, se van los que pueden?

Ferrojulio

Me empieza a entrar yuyu, porque llega el Ecuador de mis vacaciones y los días han pasado como un soplo, sin notarse. aún sueño que trabajo, no termino de desintoxicarme. “Tiempo, tiempo, ¿Porqué no hay más tiempo?”
Ni siquiera he encontrado El Libro que me atrape. El Harey Quebert me ha terminado por cabrear, tanta vuelta de tuerca al argumento hace que a final se desmonte toda la maquinista. Padura está bien, pero no abduce, un antiguo ‘lanchester’ ahora ni lo recuerdo, me pesa el Vargas Llosa de “El Paraíso…” que me recomendaron mucho. Concedo que con tantas distracciones en la mano hay que ser muy muy bueno para rivalizar con este doce dar niente. pero se ruega sugerencias: a ser posible un libro de humor, o al menos, de intriga.

Apuestas

Aquí lo dejo: Manuel Jiménez Barrios, Chiqui, estará en el nuevo Gobierno andaluz.
Se acabó lo de los “griñanistas gratis” gaditanos que, me dijeron, fue una especie de “pacto de no agresión” con Chaves-Pizarro en su momento, no sé si será verdad.
La provincia tiene mucho que recuperar en presencia y poder. Lo más que llega a tener ahora mismo en el staff autonómico es a un director general, creo.
Aunq me parece que volver a al territorialidad se entendería como raro, como una vuelta atrás.
Jiménez Barrios, presidente del partido en la provincia, tiene mucho protagonismo en el Parlamento y una larga experiencia en gestión política. La que aún debe ganar Fernando López Gil, pero que no tardará en ascender. En el último congreso del PSOE-A tuvo a su cargo una de las ponencias más relevantes.

Mandíbula de acero

Todas las interpretaciones que leo acerca de la marcha de Griñán parecen dominadas por una comùn extrañeza latente: ¿Cómo es que alguien que tiene El Poder, o al menos Tanto Poder, lo deja? Parece que no cabe en la cabeza humana en esta civilización donde las cosas se leen en términos de ambición, de logro, de ganancias y todo el mundo se agarra al sillón. Que alguien que está en la cumbre se vaya despierta sospechas.Hay algo que se escapa a la comprensión, luego extraño, luego …vergonzante? La cultura del cotilleo en que vivimos ha hecho un mantra del “piensa mal y acertarás”.
A mi me parece, no obstante, que el poder debe ser un lugar horrible. Te abrirán las puertas, te darán prioridad, halagarán tu vanidad un coro de saca sillas, pero eso no compensa del precio que hay que pagar. De un lado, a nivel de responsabilidad, que debe ser de no dormir saber que tus decisiones (de las que nunca una persona inteligente puede estar completamente segura) afectan a mucha gente, ahora y en el futuro.De otro, y sobre todo, a nivel personal.
¿Deben los politicos tener ‘mandíbula de acero’, como se ha dicho? Eso excluye de la vida pública a todo el que no sea un ‘killer’. No es esa la representación que yo quiero tener ¿O a alguien le gusta la idea?
Para mí que ahí está la clave profunda del abandono del presidente andaluz. Tantos años en la politica no le habían preparado para soportar que se le sometiera a un acoso brutal que ha puesto en entredicho su honradez y su trayectoria, y más que por sí mismo, sobre todo por el dolor que esto inflige a sus seres queridos. Si no fuera muy cursi -chirriante incluso con los modos imperantes- se diría que se va por los suyos. Este pin-pan-pum con 67 años y un sueldo bastante poco atractivo, y en absoluto competitivo a precios de mercado y en comparación con el presupuesto que maneja, creo que explica alguna clave de la sorprendente decisión.
En el fondo, por supuesto, está el caso ERE. El estaba allí en una parte del caso, aunque se lo encontró hecho, ya que cuando se inicia el sistema de transferencias aún no era consejero. pero el escándalo alcanza unas dimensiones que ya no distinguen de matices.
Su salida, además de aliviar la presión política sobre él, gobierno y PSOE, deja con el pie cambiado a la línea de oposicion del PP andaluz, que tenía en el fraude su principal argumento.
Aunque cualquier cosa es posible en la mente de la jueza, parece que la declaración del interventor de ayer no ha sido tan letal como algunos esperaban. Griñán sabía que no lo sería: Manuel García no podía acusar sin hundirse más a sí mismo en razón de su responsabilidad.
Esto hace más cuestionable el calendario impuesto, esas prisas por irse dando opción a la interpretación de que lo tumba un caso de corrupción tremendo.

Un segundo nivel de razones son internas del PSOE: Griñán sabía que en otoño se le preparaba una trampa, con las primarias abiertas y un censo de simpatizantes que estaban elaborando sus rivales. Pero aún antes de eso, contemplaba el desastre en su partido y la falta de soluciones de recambio, por lo que ha querido dar un golpe en la mesa y decir a toda una generación, en la que se incluye, que hay que dar un paso atrás. Esto evidencia fracaso e impotencia, pero al menos deja una posibilidad de remedio para el comprometido futuro de las siglas del puño y la rosa. así que como los directivos de las empresas han de hacer, dicen los manuales de Recursos Humanos, se ha dedicado este año y pico a “detectar el talento” y “formar el relevo”.
Por demás, la retahíla oficial, eso de la crisis, la dificultad de los nuevos presupuestos, parece muy secundario, como también la inestabilidad del pacto con IU, que no parece peligrar en el corto plazo.
En fin, es un mérito y un lujo poder decidir cuál es el momento del “Hasta aquí hemos llegado”. O sea “ahí os quedáis”.

la sociedad del cotilleo

La sociedad del espectáculo que teorizara Debord, y que nos dio a una generación de pedantes que apenas le habíamos leído ocasión de desbarrar sobre el asunto, ha devenido en sociedad del cotilleo. Tenemos vocación de ser nosotros mismos el Gran Hermano que todo lo ve, aunque sin ni siquiera intención de control o represión, es puro y simple cotilleo, morbo. Los ciudadanos de la aldea global sacan sus sillas a las puertas digitales para intentar enterarse de lo que le pasa al de al lado, con intencion de sacudirse el aburrimiento de sus propias vidas con los ajetreos de las ajenas. Los adelantos tecnológicos se ponen al servicio de las más bajas pulsiones, que ahora ademas pueden fomentarse en secreto. He sabido, por ejemplo que se lee como nunca novelucha romántica: la gente se las baja al e-reader y las devora, sin pasar por el trance de ser sorprendidos comprando “eso” en una librería. No es de extrañar:¿Cuántos conocemos que paseaban El País bajo el brazo pero nunca se les veía leerlo?.
La información se ha contagiado de esa ansia cotilla y ha de ser espectacular para defenderse también del tedio de sí misma. Ese más difícil todavía lleva a una espiral demente, que acaba con ser suicida.
Por eso,cuando llega material de primera, noticia-noticia, pata negra, hay que indagar más allá para alimentar al monstruo que nosotros mismos hemos creado. Como si no fuera suficiente la simple enumeración de datos contundentes y reales. Se ha perdido el sabor de la verdad, como el del tomate frito o el puré de patatas de toda la vida.
Hoy, en medio del impresionante accidente del tren Alvia en Santiago hay que resistir esa tentación y poner distancia respetuosa, sin dejar de contar la verdad.
La experiencia del dolor es demasiado íntima y merece el maximo respeto. Si alguien necesita vivirla de manera interpuesta, que no se preocupe, le llegará. Nadie se salva de sufrir. hacerlo en diferido, a crédito, no conduce a nada.
Pero tampoco hay que pasarse de exquisito. Lo que estamos contando es terrible y no tiene sentido mirar para otro lado o hurtar datos al conocimiento público.
ese delgado equilibrio no es tan difícil. se trata de hacer periodismo. el de verdad, de toda la vida. el que ayer se pudo ver en algunos medios (estremecedor el Hora 25 de anoche) y el que, de manera sonrojante, sensu contrario, dio TVE.

Mito, poesía

“El sentido de lo verdadero es un don, más que una conquista”, dice Rachel Bespaloff en “De la Iliada’, un libro que releo, de la editorial Minúscula. Se trata de una colección de pequeños textos sobre personajes (Héctor, Aquiles,Helena), relaciones (Homero y Tolstoi, la Iliada y la Biblia) y momentos del libro clásico, como ese extraordinario encuentro entre el anciano Príamo que acude a Aquiles para reclamar el cuerpo de su hijo, que habla acerca de la compasión, de la dignidad de pedir, de los límites del sufrimiento, de la justicia y la vida.
La intelectual judía plantea una disección profunda de toda la serie de arquetipos sobre los que se cimenta nuestra vida, aunque son cada vez más invisibles, y en este dulce discurrir de los días, en los que la actividad se reduce apenas a tostarse boca arriba o boca abajo, resulta un delicioso ejercicio mental, casi sensual, de incursionar un poco más en el territorio de lo íntimo, ese no-lugar donde apenas se vislumbra lo importante.
Los textos están llenos de perlas, de sugerencias, de invitaciones a seguir indagando, aprender, a pensar.
Este “sentido de lo verdadero” no deja de ser una aspiración aún hoy, en estos tiempos convulsos, o más quizás por ello. Vivimos una singular, nueva, superpuesta ruptura del sistema de valores, un escalón más en la muerte de los dioses de que trata Broch en el postfacio de este librito esencial, y como entonces, coexiste lo nuevo y lo viejo, París y Héctor, el seductor, el patriota, dice Broch, contemporáneos y hermanos. Y si se lee en clave de búsqueda de paralelismos, y de soluciones, para el momento actual, el texto adquiere una sorprendente riqueza.
Habla Bespaloff de la identidad entre lo bello y lo verdadero; de como la poesía extrae de la belleza el secreto de la justicia. La intuición dice que en esas grandes ideas se puede hallar la luz esa que anuncia el final del túnel.

Ahora vuelvo

Como Crespo

Final season

Qué intenso final de temporada. Hollywood ya tarda en  fichar a los guionistas de la política española, ahora que se nos ha muerto el maestro de Homeland.  Aunque la memoria es frágil, parece difícil encontrar otra época en la historia reciente de este país en la que se sucediera tal cúmulo de emociones, y además con este ritmo trepidante, que parece contagiarse del último cine de acción y de la tensa fugacidad de Twitter.
Si el mundo no se acaba cuando Bárcenas termine hoy de declarar ante el juez Ruz, que no se acabará pese a tanto apocalíptico, aún seguirá el temblor por mucho tiempo en los ámbitos del PP en general, y también el andaluz, y en las muchas  instituciones que gobiernan.
Una subtrama  está también a punto de clímax: el miércoles sabremos seguro si  habrá o no primarias en el PSOE andaluz. Aunque haberlas, haylas ya de hecho, ese es el día fijado para acabar el recuento de avales y comprobar si algún candidato reúne  las casi siete mil firmas de afiliados.
Todo parece indicar que Planas va a tener difícil conseguirlos, aunque los batallará hasta el final y lo hará con la elegancia que le caracteriza. El episodio, en todo caso, puede acabar con una crisis de gobierno, quizá no en el corto plazo  para normalizar la “disidencia”del consejero de Agricultura, pero a no tardar. Quizá con los presupuestos aprobados, antes de Navidad, Susana Díaz haga su propio Gabinete, incluso ya con Griñán oyendo cantar los pájaros, tras su puerta cerrada.
La traca final la tiene la protagonista del “trolley”. La jueza Alaya cerrará julio con el interrogatorio al ex interventor. El recurso de la Junta impedirá quizá avances en la imputación de aforados. Queda así un magnífico pie para comenzar la siguiente tanda de episodios. Permanezan atentos a sus pantallas.

La banalidad del mal

Veo ‘Hannah Arendt’, una de esas pelis que hacen leer (a propósito del ciclo que acaba de celebrar Javier Vela en la Fundación Ory).  He leído más sobre la filósofa alemana (Steiner, por ejemplo) que a ella directamente y eso me propongo hacer ahora.

En vísperas de tener que pronunciarme en público sobre el caso Bretón, ante el inminente veredicto del jurado, y aunque resulta incomparable la medida (entre el genocidio, o ‘asesinato administrativo’ , la desaparición programada de seis millones de judíos, por una parte, y la muerte de dos niños a mano de su padre, por otra) hay en el fondo un mismo abismo: hasta qué punto el mal existe (adieu a las teorías del buen salvaje) y puede prender en cualquier ser humano. Cómo  alguien puede borrar su conciencia y cometer tremendas tropelías (ir contra la propia naturaleza, la que se encarna en un hijo) por órdenes superiores, o por convencerse de la irrelevancia de los otros, “seres superfluos”, creo que dice el guión, o por una causa superior, la venganza desquiciada contra la mujer que le abandona.

El misterio de la condición humana, pues, se confronta además en la cinta con la libertad del pensar, la necesidad de una filosofía que se atreva a ir más allá de lo pensado hasta entonces, y los límites que el pensamiento común de una sociedad impone, aunque sea el sagrado nombre de las víctimas.

Más que juernes

Este es más que un juernes, porque enfilo el final de temporada. Con suerte el martes pliego, de modo que me quedan pocos días de labor. Mañana tele, el lunes Madrid, el martes… Esta expectación es de disfrutar tanto como el descanso en sí. Todo se relativiza. Es -al fin- la luz al final del túnel. Empiezo a fabular planes, a pensar en los libros que me he de comprar, el sombrero que necesitaré para pasear por la orilla, la luz en mis rodillas cuando me siente a leer en la bajamar mientras se pone el sol… Así cruzo el barrio ardiente, que parece Comala, a pasito ligero. Deben pensar que me ha afectado la caló.

Porque se confirma lo que los gaditanos llevamos años sospechando: el mapa del tiempo está dominado por la propaganda sevillana. Siempre hace mucho más calor del que dicen.