La ‘nueva política’ está aquí

Las estructuras de los grandes partidos no han querido darse por enteradas del surgimiento de una ‘nueva política’ que le hace una ‘opa hostil’ a la antigua. Ahora ya no pueden dejar de ver cómo amplias capas de ciudadanos se han desentendido de ellos. Lo quisieron interpretar como desafección, pero no es eso. La prueba está en que estos grupos sí se interesan por la cosa pública, pero lo hacen de otra forma. Para ellos las siglas clásicas, sus líderes, sus maneras, su retórica les resultan marcianas, lejanas, impenetrables, cuando no hostiles. Pero eso no significa que no sean conscientes de la situación, que se interesen y apasionen o que quieran participar. Hay más activismo que nunca y hasta un interés y una consciencia que no se veía desde la transición.

Los datos del 25M andaluz lo corroboran. A la pérdida de votos de los dos grandes partidos se une el ascenso de UPyD, que crece 4,5% respecto a las europeas de 2009 y se convierte en la cuarta fuerza, con 190.460 votos, el 7,13%, y sobre todo la eclosión de ‘Podemos’, que le pisa los talones, con 189.882 votos y el 7,11% de los sufragios emitidos. A distancia ya se sitúan Ciudadanos, con 46.299 votos, el 1,73%, y el PA, que sube levemente y queda con 45.186 votos, 1,69%. El siguiente en la lista es Vox, con 32.240 votos, el 1,20%.

Resulta curioso constatar cómo no pudieron configurar una plataforma ninguna de las ‘viejas glorias’ de la intelectualidad o la izquierda que quisieron hacerlo, quizá por el afán de control de la partitocracia. Pero sin duda la ‘nueva política’, esa manera diferente de hacer, de relacionarse, de funcionar, es una demanda social subterránea que cada vez suena más fuerte.

Su pulsión está dentro de la crisis de los grandes partidos. Hasta las luces cortas de las estrategias alumbran ya la necesidad de hacer las cosas de otra manera. No solo se trata de populistas, neofascistas, euroescépticos. Algo no encaja ya entre la ‘vieja política’ y la nueva sociedad, globalizada, altamente tecnologizada, que ha modificado la forma de relacionarse y que requiere soluciones arriesgadas e imaginativas a problemas ingentes. Por ejemplo, citaba hace unos días el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona, Joan Subirats, es preciso un pacto global para una nueva fiscalidad, sin la cual la viabilidad de los Estados se verá alterada.

La política no podía seguir igual, en un contexto de cambio de época, en una era que cuestiona el pacto del 45 por el que se crea el Estado de Bienestar; en la que hay un nuevo concepto de poder, de soberanía. Las élites políticas, a las que Pablo Iglesias, el líder de ‘Podemos’, llama ‘casta’, una palabra que repiten ya hasta en sus comunicados los sindicatos policiales, han perdido el control.

Subirats caracteriza esta ‘nueva política’: «No se trata de que unos cuiden de todo, decidan por todos, sino de que entre todos logremos encontrar los medios para afrontar problemas y oportunidades». Además, está Internet como nuevo «espacio de desintermediación», que afecta a lo público como lo hace a todas las actividades humanas, y bien se ha comprobado en esta campaña. La participación pasa necesariamente por ella y ofrece a la vez canales nuevos que los partidos han de explorar para relacionarse con su electorado.

El debate da para mucho y no ha hecho más que empezar. Incluso la salida de Rubalcaba es un triunfo de esta corriente que ya no se compadece con las viejas glorias. La falta de sintonía entre el veterano partido y sus bases desorienta a los líderes, que incluso cuando son conscientes de ese vacío no saben cómo saltarlo.

De lo que se trata en el fondo es de mejorar la democracia. ¿Podrá el actual statu quo integrar estas movidas? Los partidos tradicionales han de saber subirse a la ola, porque la política es ahora más necesaria que nunca y es preciso conjurar desde la democracia el peligro de esas tentaciones de «bárbara búsqueda de redención y pureza», en frase de Luis Gonzalo Díez, que dan bastante miedo.

El primer round de los nuevos aspirantes

Los tres jóvenes líderes de los grandes partidos andaluces se han planteado estas elecciones europeas como un primer round del combate final de las autonómicas, que habrá de librarse quizá en unos meses, o en un par de años como máximo. Aunque las diferencias son evidentes, circunscripción única, siglas distintas, sin duda las urnas dan una buena radiografía del estado de los púgiles, sobre todo porque ellos se han colocado a sí mismos como ejes de la campaña. Para darse a conocer o para revalidarse, pero así ha sucedido y la “lectura andaluza ” del escrutinio va a tener consecuencias nada inocuas. Susana Díaz gana, manda un mensaje de poderío a sus socios de IU y a su partido en Madrid. pero llegan malos tiempos para el bipartidismo y la “nueva política” ha e su aparición.
Susana Díaz ha jugado fuerte, se ha expuesto mucho y ha empleado abundantes recursos. El ‘streaming’ (la retransmisión en directo vía Internet) del mitin final en Sevilla, con Elena Valenciano, tuvo una realización profesional, cinematográfica, impresionante, con ‘cabeza caliente’, barridos del repleto Muelle Delicias, etc, un detalle significativo de la ambición de su campaña.
Moreno Bonilla, por su parte, no ha realizado menos actos ni kilómetros, pero sí ha restringido el uso de medios, como una manera de decir, tanto hacia dentro como hacia fuera, que esta no es su reválida. Ni encargo de encuestas tipo ‘trackings’, ni ‘streamings’, ni imágenes de satélite, salvo cuando venía el presidente Rajoy con sus propios despliegues. Así se pudo ver el desangelado acto de Sevilla, muy distinto del repleto mitin de Málaga, que da que pensar acerca de la situación del partido en la capital hispalense y hasta de su unidad en torno al nuevo presidente.
El líder del PP-A quería dejar claro que a él no se le puede exigir los resultados de Arenas, sino que su listón está en los de las anteriores europeas y sólo con ellos puede ser comparado, no con el dato histórico de las últimas autonómicas. Maniobra hábil, porque en marzo de 2012 el PP logró el 40,6% y 1.567.207 votos, frente al 39,52% del PSOE, 1.523.467sufragios, pero que no oculta la tácita imposibilidad del PP de repetir hoy aquellos resultados. Moreno no tiene prisa y sostiene que su proyecto es a dos legislaturas. O sea, que da por descontada la derrota en las próximas elecciones andaluzas.
Sin embargo, el resultado de las europeas de 2009 sí podía inquietar a Susana Díaz, ya que entonces del PSOE de Griñán ganó por más de ocho puntos al PP en Andalucía y obtuvo el 21% de los votos del PSOE en toda España. Su resultado, diez puntos de diferencia, la revalidan sin dudas.
Susana Díaz se conformaba con un voto más, uno solo, sobre Moreno Bonilla, para poder decir que ha recuperado el primer puesto que el PP le arrebató en las tres últimas consultas. Sin embargo, mantener estos 8,5 puntos de diferencia europeas sobre europeas le resultaba necesario, para no dejar al rival el argumento de que le había recortado puntos. Lo ha logrado, aunque haya perdido votos, pero eso tambien y más, le ha pasado al PP andaluz.
otro porcentaje que debía tener en mente la presidenta y secretaria general socialista es el voto PSOE andaluz respecto al total nacional. Los datos de 2009 fueron del 21%.Ahora superan el 26,3%. De los 3,5 millones de votos nacionales, casi un millón es andaluz.
Susana Diáz puede estar satisfecha…si no se para a pensar cuanto apoyo ha perdido en porcentaje y en votos, pues el 35,17% no solo es el mas bajo de la serie de europeas, desde 1997, , sino 13 puntos inferior al de 2009, y con una participación un punto mayor.
IU se ha visto perjudicada por la irrupción de Podemos que es, a mi juicio, la gran noticia de este día. Quinta fuerza en Andalucía, cuarta nacional, Su aparición es síntoma de algo que late con potencia: la ‘nueva politica’ ha venido para quedarse. Que tomen nota los aparatos.

La utilidad de lo inútil

Ha hecho fortuna un librito que descubrí en un escaparate, ‘La utilidad de lo inútil’, de Nuccio Ordine (Acantilado). Su contenido no defrauda la habilidad de su título. Defiende como útil «aquello que nos hace mejores» y alerta de que en estos momentos de crisis la lógica del beneficio arrasa con todo lo que es ‘humano’, o no directamente productivo. Dice muchas cosas Ordine en las 130 páginas de su ensayo, pero hallo una referencia curiosa, de esas que dispara pensamientos. Cita a Rousseau, que ya había notado que «los antiguos políticos hablaban incesantemente de costumbres y de virtud; los nuestros sólo hablan de comercio y de dinero». Y pienso en el nivel de la campaña electoral que tenemos encima. Es tan fácil como obvio denostar el nivel del discurso público. Hace ya una generación al menos que se «producen» parlamentos para el titular o el minuto del telediario. Lo demás es relleno. Cuesta encontrar un mensaje que sorprenda, inquiete o interrogue. Antes de hablar ya se sabe lo que va a decir cada uno de nuestros próceres. A veces, quienes le escriben los discursos incurren en bromas macabras. Eso sí es distraído: el otro día, el presidente de la Diputación de Jaén se vio obligado a citar a un filósofo indio de nombre impronunciable.
Sin embargo, me pregunto si a estas alturas estamos los votantes, también llamados ciudadanos, preparados para algo más. Si estamos dispuestos a hacer el esfuerzo de entender y escuchar, sobre todo a quien no forma parte de nuestra cuerda, o si hemos desconectado del todo y ya no nos interesa lo que nos quieren contar. No se trata solo del fracaso de la política. Quizá sea más sencillo, más cómodo, desacreditarlo todo y zanjar así el asunto, sin interrogarse por los matices ni bucear en los asuntos. «Todo está podrido» es un punto final. Pero el relato sigue y si no nos interesamos por él, si renunciamos al control, dejaremos cancha libre a los abusos. El pensamiento, el análisis, la crítica, algo perfectamente «inútil», se revela como más que necesario, imprescindible.

El disputado escaño del señor Moreno

Tarda Juan Manuel Moreno Bonilla en ocupar el puesto de senador por designación autonómica andaluza y eso da pábulo a rumores de resistencias internas. Habría que pensar si es lógico este baile en los escaños de la Cámara Alta que se traen los partidos políticos. En concreto el PSOE ha cambiado hasta cuatro veces en los últimos meses, con la marcha de Griñán, la ida y vuelta de Mario Jiménez, la salida de Paco Alvarez de la Chica. Incluso podríamos maliciar qué sentido tiene, no ya la Cámara Alta, que está claro que no goza de ninguna simpatía ni aprecio por su utilidad, sino incluso esa idea de ‘Cámara territorial’ en el futuro diseño de la Constitución, a la que se fía buena parte de la solución de la crisis catalana, si con tanta facilidad van y vienen los próceres.
En todo caso, a Moreno le interesa la cobertura institucional que le da el cargo de senador a efectos de protocolo. Ahora mismo, en puridad, no es nadie y los pusilánimes expertos en sentar a la gente tienen argumentos para relegarlo, tantos como la Junta para quejarse de que Moreno intervenga en actos institucionales del Gobierno de la nación sólo con el título de candidato y presidente del PP-A. No resulta nada vistoso.
Moreno no tiene otra y si tarda en dar el paso es porque espera que haya una crisis de Gobierno que le resuelva la papeleta de desalojar a alguno de los dos senadores autonómicos, Antonio Sanz y Javier Arenas. El hecho de que el primero haya sido el ‘señalado’ para dejarle el sitio hace pensar que Arenas no se va a ir al Ejecutivo. La supuesta resistencia de Sanz, desmentida por éste, no será un obstáculo. Moreno ha podido comprobar que su partido es absolutamente presidencialista y tiene dos ases en la manga: el 98,54 de respaldo en su elección y el aval de Rajoy, que manda a sus ministros en cuanto el andaluz lo requiere. De ahí que cualquier supuesta apelación a incumplimientos de aquel ‘pacto entre presidentes’ provinciales a la salida de Arenas quede en susurro sin mayor trascendencia. El que manda, manda.

Recordadme así

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El poder del Sur

(Mi artículo de hoy)
No debería permitirse hacer campaña electoral en primavera. En estos momentos todo cuela y para mí que los expertos en Psicología aplicada a la manipulación de masas lo saben y nos hacen renovadas promesas de futuro-crecimiento, reforma fiscal, regeneración ética-, aunque sepan que no son más que humo, porque estamos dispuestos a hacerles menos frente, incluso a creérnoslas. Nos pillan con la guardia baja, pendientes de la renovada luz del sol, del primer baño en la playa, de los anocheceres frescos, de las reuniones familiares, de recuperar las constantes vitales tras el amargo invierno. En los pinares está ya cantando el cuco y como todo el mundo sabe (en mi ‘petit pays’) quien escucha el cuco ese año no se muere. Sí, reiros de mi superstición atávica, pero yo sé bien que es cierto. Nosotros, como nuestros antepasados que comprobaron este fenómeno, salimos a la vida ahora tras haber superado la adversidad del tiempo helado, de la tierra dura y el pan amargo y somos capaces de creer que con los primeros brotes y con los pájaros que vuelven renace la esperanza.
Solo así se explican esas carreteras atestadas en este puente de mayo, ese repunte de la confianza o del consumo. Somos gente fuerte y guardamos una sabiduría de siglos que la modernidad no ha podido borrar. Nuestra identidad hedonista debe considerarse un activo para el desarrollo y, por tanto, un bien a proteger. Sin ir más lejos, esta semana Sevilla se pone de feria, una feria admirada y odiada por igual dentro y fuera de la ciudad, pero que forma parte del calendario festero que toda Andalucía lleva a cabo desde que se inicia el ciclo lunar del fin del invierno y que cumple esa función regeneradora y terapéutica.
Es momento de disfrutar de la vida, que vibra fuerte y salvaje en los pulsos, y reivindicar el Sur como un territorio de civilización que Europa necesita para completarse. No podremos presumir de indicadores, pero a ganas de gozar no nos supera nadie. Es lo que tienen los tópicos, que son verdad. Menos es nada, en fin.

Recreo

Cuando me vine había en la radio solo fútbol. Puse un cd de lieders de Hugo Wolf por Barbara Hendricks (un cd dedicado por ella, hace siglos, una vez que vino a cantar al Villamarta)
Desde entonces no escucho las noticias en la radio. Mañana será otro día.

Justicia

No moriremos mientras nos recuerden. porque, aunque no estemos físicamente, nuestro paso por la tierra permanece en la memoria de quienes nos convivieron y nos quisieron. Para eso, desde luego, hay que ganárselo, no viene de serie.
vengo pensándolo, de vuelta del bautizo de D., el segundo nieto de mi amiga A.M, que nos dejó hace mucho, o quizá no nos ha dejado nunca, porque su huella sigue aqui, como un polvo de estrellas, y nos une con un cariño auténtico, brillante, espléndido, y los momentos compartidos continúan vivos, como la obra de arte que trasciende el tiempo.
(Aunque todo lo que ha ocurrido desde entonces no apague la rabia por que ella se lo haya perdido, ver tan felices a los suyos, tan queridos y tan unidos, consuela mucho. Es lo que se dice Justicia, en fin, con mayúscula. Divina,poética,histórica. O todo a la vez.