Imágenes: flamenco moderno

EL BALLET FLAMENCO DE ANDALUCÍA REPRESENTA "IMÁGENES" EN SEVILLASi tenéis oportunidad, no os perdáis ‘Imágenes’, la última obra del Ballet Flamenco de Andalucía. Se estrenó anoche en el Teatro Central, aunque ya se vio en la Bienal  y obtuvo el premio Giraldillo. Si de algo no puedo presumir es de saber de danza, ni de flamenco, pero el montaje, coreografiado y dirigido por Rafaela Carrasco, me mantuvo atenta y hasta emocionada. Las piezas son homenajes sucesivos a los directores de esta compañía (Mario Maya, Cristina Hoyos, María Pagés etc) con elementos que formaron parte de piezas de éstos.

Aparte de mi ignorancia, hacía un siglo que no veía un espectáculo así y me ha maravillado su evolución, su modernidad, el tránsito que ha hecho el ballet flamenco hacia la danza contemporánea sin perder su raiz. Me tiene maravillada.

En el manifiesto del Día de la Danza, que se celebraba también, para redondear la cita, y que leyó Marta Carrasco, Israel Galván dice que ve el mundo como un baile, que todos bailamos a sus ojos. Es una hermosa manera de mirar alrededor.

Con Caballero Bonald

IMG_9461 Tengo un pequeño vídeo de Pepe Caballero leyendo uno de los poemas de su nuevo libro, ‘Desaprendizajes’, pero este trasto no me deja subirlo. Es una belleza.

Ayer en la sala Santa Inés, a rebosar, se le vio en plena forma, con ese lenguaje tan rico y sonoro que en su propia voz resulta aún más singular.

Lo mejor es que contó que sigue escribiendo cada mañana. Al oirlo declamar me di cuenta de hasta qué punto su obra forma parte de nuestra construcción del mundo y de la propia experiencia de la poesía.

Ahora se trata de leerle, poco a poco, lentamente, de volver una y otra vez sobre lo leído. Queda mucho hasta que acabe ‘Desaprendizajes’. Ya me lo puedo permitir. 

Que hay mucho que desaprender

 

Pensées

No calculó tan bien Susana Díaz.
Adelantó las elecciones para pillar más débil a Podemos, convencida de que iría a más. Pero el partido ‘morado’ cae de manera llamativa en todas las encuestas.
También quiso sorprender al PP en horas bajas. Ahora el partido del gobierno está peor y va en picado.
Conclusión: el adelanto electoral la tiene descangallada. Como una autoestopista (una imagen afortunada de Manolo Castillo en su artículo del domingo en Sur) esperando que alguien le pare y la recoja.
¿Qué falló? Nadie contaba con la aparición de Ciudadanos, ni con el caso Rato y demás corruptelas filtradas desde dentro del PP; pero también parecía que los de Pablo Iglesias subían como la espuma. Por ser justos.
…El análisis político caduca antes que los yogures.

Teófila pierde la mayoría

Me llega de buena fuente y de encuesta reciente que Teófila pierde la mayoría absoluta en Cádiz. No es que no esté la idea rodando ya, pero tampoco lo cuento así porque sí.
Aunque la llamada volatilidad de los sondeos es un factor a considerar, también lo es que se registre por primera vez en tantos años el dato.
Queda por delante la campaña, desde luego, pero también habrá que ver cómo se componen las mayorías a futuro.
Aparte, hay una lectura en clave andaluza y del PP: si eso pasa en Cádiz, ¿qué no en otras ciudades?

Vienen las municipales

La carrera de las municipales está ya en marcha. Aunque las cúpulas de los partidos anden enredadas en las conversaciones para la investidura de Susana Díaz, los líderes hacen doblete: política andaluza por la mañana y luego, a la tarde, van al mitin del pueblo a presentar al candidato de turno. En la dirección del PSOE y del Gobierno andaluz, además, esto se alterna con reuniones de urgencia, largas e intempestivas, donde se debe estar calculando todo tipo de combinaciones para salir lo antes posible del trance en que le ha situado un resultado electoral por debajo de las expectativas, y también para detener la erosión de este constante rifirrafe en los pasillos del Parlamento. Daría algo por ver qué se trama. Algún negociador ha contado que los representantes socialistas les ofrecen “de todo” por su abstención o, no digamos, voto favorable. Otros salen tres horas después y dicen que no hay avances, lo que no se compadece con la longitud de la conversación. ¿De qué hablaron tanto tiempo, pues? Crece la impresión de que todos mienten, que la tan deseada transparencia ha perdido la partida y la sorpresa puede saltar en cualquier momento, digan lo que digan los portavoces.
Entre tanto, en los ayuntamientos andaluces se despide también toda una etapa política en estos días, en que se celebran los últimos plenos de la legislatura. Nada volverá a ser igual después del 24-M también en los municipios. Difícilmente habrá salones de plenos con tres fuerzas políticas y el escenario de pactos a varias bandas va a ser común y puede dar en vuelcos inesperados, algo muy notable en instituciones caracterizadas por largos mandatos. No sé si la escala local será más compleja que la autonómica, porque en los ayuntamientos hemos visto pactos absolutamente contra natura sin que a nadie se le pusiera la cara colorada, pero en cualquier caso será interesante observar el comportamiento también a ese ámbito de los nuevos partidos y cómo se configuran las mayorías.
Si mucho se ha hablado de que las municipales influirán en el pacto autonómico, y que no lo habría hasta que se sepa cómo resultan las urnas, hay datos para apreciar que el acuerdo, o desacuerdo, para el Gobierno andaluz influye en la escala local. En estas previas del 24-M, que está como quien dice a la vuelta de la esquina, estamos viendo la palpable inquietud de los alcaldes andaluces del PP, que parecen empujar a su partido para que se quite de encima esa tensión lo antes posible, que bastante tienen con la erosión de la marca, los constantes escándalos de corrupción que cada día les dan un sobresalto, el runrún de la crisis, incluso descomposición, interna. Aunque desde la cúpula andaluza se asegure que los alcaldes están alineados con su presidente, hay datos innegables de disidencia. Sin ir más lejos, las declaraciones ayer del delegado del Gobierno, el veterano Antonio Sanz, deseando una “legislatura positiva y fructífera” en Andalucía, dan mucho que pensar.

Oídos sordos al barómetro de Eurostat

No hay faralaes que escondan el bochorno. El barómetro de Eurostat, la agencia estadística europea, irrumpe en plenas negociaciones entre los grupos parlamentarios para la constitución del nuevo gobierno andaluz. Lo hace dando un sonoro golpe en la mesa. Pero los interlocutores estan sordos, entretenidos en las intrigas y olvidados de los asuntos realmente de calado, ocupados en calcular estrategias y réditos.
Pero no puede ser más contundente ni más vergonzante para todos, en especial para los que llevan 33 años gobernando esta comunidad que se encuentra, un año más, como la región europea con más paro, por delante de las más deprimidas comarcas griegas y de muchas otras regiones españolas.
Los datos son apabullantes y aunque del análisis se pueda desprender una cierta mejoría, pues del 36,3% alcanzado en el informe de 2014 se ha pasado al 34,8, sigue siendo una tasa tan alarmante que no parece que podamos andar con paños calientes sin sonrojarnos aún más. Luego llega la EPA y el cuadro no es distinto, pese al pequeño placebo de haber dejado la tasa en el 33,6%.
De modo que cabe apelar directamente a los señores portavoces parlamentarios que se van a reunir estos días en el despacho del nuevo presidente, Juan Pablo Durán, y en la sede del grupo socialista, que busca como sea sacar adelante la investidura de Susana Díaz. ¿De qué otra cosa tienen que hablar, que otros puntos han de examinar para ponerse de acuerdo en cumplir con su tarea, que es mejorar la vida de los andaluces? Incumbe la pregunta también a los partidos de la ‘nueva política’, entre los que es llamativa la ausencia de propuestas contra el paro. ¿Qué otra cosa hay antes que dar trabajo, que crear las condiciones para que la gente pueda ganarse la vida? ¿Que dimitan Chaves y Griñán para entonces coger el teléfono? ¿Que pasen las elecciones municipales para que no se les vea en ‘malas compañías’?
Nadie ha puesto por delanteuna agenda de soluciones al paro. Seguimos sin tener una clase política a la altura de la magnitud de los problemas.

Teletrabajo

No dejo de asombrarme, pese a lo cotidiano que ha terminado por ser. Cuento un secreto. Esta mañana, por wathsapp desde mi mismísima cama,en medio del campo, he completado una entrevista con un dirigente político. La hice el miércoles y como se publica mañana tenía que tratar cuestiones de actualidad. Pregunta, respuesta, redacción de ambas y envío a Cluster fueron realizadas desde el teléfono móvil, en un ratito. En otros tiempos habría sido mucho más complicado: teléfono, que te lo cojan, tomar notas, ir a la redacción a escribir…
Pues a cambio, una no desconecta nunca. Los sacrosantos descansos semanales se han convertido en lagunas interruptas de desconexión, siempre con el twitter en la mano, con los digitales, con los mails… Y eso podrá ser bueno para el trabajo pero es fatal para las relaciones personales y familiares y para el propio equilibrio personal, sobre todo para los que no somos ‘nativos digitales’, pero que nos hemos subido a la ola con entusiasmo, o a palos.
Y si no hay cobertura, o el móvil se queda sin batería, que podría ser la excusa perfecta, es peor.
Estamos perdidos

La salida de escena de Griñán

El expresidente,  exconsejero y exministro José Antonio Griñán se prepara para hacer el definitivo mutis por el foro político. Así lo indica la carta que ha dirigido a Susana Díaz en la que pone su escaño a la disposición de la presidenta de la Junta y rehúsa a repetir como senador. Como siempre, sus decisiones son complejas, obedecen a varios motivos y por tanto son tan difíciles de simplificar como habitualmente interpretadas de manera sesgada.
Cuando se fue  de la Presidencia de la Junta, en septiembre de 2014, dijo que lo hacía por el peso de los ERE y para despojar a la Junta de esa presión. No quiso explícitamente reconocer que asumía responsabilidades políticas, pero era verde y con asas. Además había otros factores: políticos (la necesidad de renovar el PSOE en horas bajas, la debilidad del pacto con una IU en la que ya no estaba Valderas) y personales (el peso propio y familiar por la vergüenza de verse tachado de corrupto por los ERE).
Ahora da el paso también por razones políticas y personales. Entiendo que entre las primeras está facilitar la investidura a Susana Díaz, pero quizá pese más su deseo de que quede claro que se va por su propia voluntad y no porque lo echen. Es decir, que abandona la política un minuto antes de que la política le abandone a él del todo, antes de que su partido le diga que no le va a renovar como senador.
En este sentido, la decisión tiene un prurito de alejar de sí el mal trago, pero también de no hacérselo pasar a los suyos, cuya presión para tomar la decisión también siente.
Pero a la vez contiene un regalo envenenado: será Susana Díaz quien decida cuándo le ha de entregar el acta. La pelota queda en el tejado de su antigua discípula, con la que se empeña en mantener un hilo de relación cordial, a pesar de la distancia, evidente, y de las actitudes de ésta, en especial sobre la imputación.
Queda por descifrar qué peso ha tenido de nuevo en esta decisión el caso ERE. Si la carta es enviada tras declarar ante el Supremo, sin duda  ha sido mucho. ¿Teme Griñán ser imputado, a pesar de cuantas voces dicen que no lo será? Las certidumbres ya no son tantas como al principio del procedimiento y quizá la renuncia al aforamiento le parezca ya un mal menor.
También es claro que su decisión deja a Chaves en un difícil papel. Tendrá que decidir si sigue o no como diputado, cuando sonaban campanas de que estaba dispuesto incluso a continuar una legislatura más en la lista al Congreso por Cádiz, convencido de que antes de las generales será exonerado de toda sospecha por el Supremo.
En cualquier caso, el futuro jubilado Griñán prepara sus memorias. Serán interesantes.

Crisis de confianza

El ‘caso Rato’ confirma que la tapa de la alcantarilla ha saltado definitivamente. De todo lo que se ha publicado lo que me parece más escandaloso es que vendiera empresas familiares en la runia por precios astronómicos mientras era vicepresidente económico de Aznar. Luego, todo lo demás, el delito fiscal siendo presidente del FMI etc etc. Lástima que pase una vez más, como decía Magris, que se sepa la verdad cuando ya es inútil, y no en el momento en el que era más necesaria. Pero nunca es tarde, también.

Me cuentan que el alzamiento de bienes no lo es, sino que estaba poniendo en orden su patrimonio porque se piensa casar con su compañera actual, Alicia González, periodista de El País. Puede que sea verdad, pero ¿alguien se lo cree? Es lo que tiene la situación actual, no hay resquicio para la confianza, ni siquiera el más mínimo hueco para otra explicación que no sea la peor.

En este sentido, las noticias acerca de las relaciones empresariales entre el marido de la alcaldesa de Cádiz y Rato ya vienen connotadas de mal olor. Si se tardan en explicar será más dificil dispersarlo.

Pedir la presunción de inocencia, como hizo Teófila Martínez, está muy bien. Y debe ser recíproca, algo que han de tener en cuenta cuantos ‘hooligans’ hablan a cada lado del espectro político.

Mantener el centro en esta situación de caza de brujas e inquisición mediática es tan  necesario como imposible.

 

 

 

Morir de indiferencia

Sé que lo último que necesitan ustedes es un nuevo artículo buenista sobre la tragedia de la inmigración. Ya han leído demasiados. Ya hemos escrito demasiados. Como sé que mañana los 900 muertos frente a las costas italianas yacerán en la más profunda sima de la actualidad, como reposan tantos otros que por un fragmento de segundo nos conmovieron, cuando supimos de la rotundidad de la cifra, cuando vimos imágenes de jóvenes fuertes y llorosos, de ancianas agotadas cubiertas con su pañuelo negro, de niños con ojos espantados, centenares de sacos descargados sobre un muelle con los cuerpos de los que no pudieron llegar.
Pero no me rindo. Me sumo, con toda modestia, a la denuncia de Roberto Saviano, el escritor italiano, que viene a decir que tanto ruido, tanto utilitarismo de la política hacen que ya resulte hasta despreciable, o que se ridiculice a quienes quieren poner por delante la tarea esencial: salvar vidas.
Me pregunto qué ha sido de la humanidad, en qué ha dado el progreso de la educación y de la renta per capita, cuando veo desembarcar cadáveres por cientos y recuerdo aquellos barcos que se fletaron para salvar a víctimas de la guerra de España, por ejemplo, el ‘Winnipeg’ de Neruda que llevó a 2.200 republicanos españoles a Chile, a algunos de cuyos descendientes conocí una vez en Santiago; o el ‘Sinaia’ y tantos otros que llevaron al exilio a México a otros tantos compatriotas que no podía sobrevivir en su tierra asolada por el conflicto y la cruenta postguerra.
No solo nos afecta la amnesia. También la frivolidad. La reciente cumbre del Mediterráneo, celebrada por países de la Unión Europea y de la orilla sur, se quedó en si Barcelona era capital europea o española y si Mas y Rajoy se saludaban. El tema central era la inmigración. No aportó nada y a la vista está.
Pobres víctimas de las guerras del mundo si creen que Europa les va a auxiliar. Si los pulcros burócratas de Bruselas van a ser capaces de echarles un salvavidas o se van a limitar a gastarse el dinero en impedir que lleguen.

Precisamente ayer se presentaba el informe de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, como para no permitirnos olvidar que tenemos frente a nuestras costas una muestra a escala de la tragedia y que la gran fosa común del Mediterráneo llega también hasta el agua en la que nos zambullimos alegremente y chapoteamos con nuestros hijos. Si 1.600 personas han perdido la vida en lo que va de año en el intento de llegar a las costas de Italia, la cifra de quienes que han buscado llegar a las nuestras se ha incrementado en un 50% el año pasado, cuando se calcula que 131 hombres, mujeres y niños murieron por el camino. Demasiadas, en cualquier caso.
Solucionarlo es complejo, por supuesto. Pero comencemos por combatir la indiferencia, por no dejarnos vencer por el conformismo, por localizar y denunciar el clasismo que se oculta, o ya casi ni eso, tras la conmoción. Para que no haya más muertos de primera y de segunda. Para que las autoridades sepan que hay una demanda de justicia que han de atender.