Qué pasa en Cádiz

Creo recordar que era un dicho -’qué pasa en Cádiz’- que se hizo popular en el siglo XX, como fruto de las alteraciones políticas de las primeras décadas. Alguien lo sabrá mejor que yo, que ahora no se trata de hacer historia ni costumbrismo. Se trata de una manera de expresar  la inquietud por la evolución de la ciudad después de las municipales.

El cambio de poder, es decir la salida de Teófila Martínez y, sobre todo, de los suyos, ha eclosionado como una común aspiración. Pero a medida que pasan los días y se ven los modos de los aspirantes, Kichi y los integrantes de ‘Por cádiz sí se puede’, no es aventurado pensar que todo va a peor.

Si los gaditanos con su voto han querido otra política, no creo que sea para volver atrás, a viejos dogmatismos, a más sectarismos aunque de otro color, a imposiciones, autoritarismo, diálogo casi bajo amenazas, ansias de vendettas, que es lo que parece desprenderse de los mitines de Kichi. O conmigo o contra mí de nuevo. No, gracias

La verdad, yo no quiero vivir en una ciudad así. Ni creo que eso sea lo que necesita Cádiz, que debe solucionar problemas gravísimos, empezando por la  tasa de paro indecente. ¿Quién va a invertir en la ciudad? ¿quién va a abrir un negocio?

No se trata de un viejuno catastrofismo. Me gustaría tener esperanza. ¿Alguien puede dármela?

Hay dos líneas de análisis interesantes. Una, por qué se ha llegado a esto. Dos, y ahora qué.

Por lo primero, necesitaría un seminario, pero sin duda hay causas claras, ancladas por un lado en una ciudad empobrecida, en lo económico y en lo cultural, y en el fracaso de las políticas de estos 20 años, que no han sabido actuar para mejorar el tejido social. Sin olvidar una herencia histórica de culto a la paguita y gusto por la vida lenta, con todo lo que eso tiene de bueno y de malo. Izquierda Anticapitalista, núcleo de la lista de ahora, obtuvo 600 votos en las pasadas municipales. Nadie supo ver lo que venía ni actuar de acuerdo con ello. Los partidos tradicionales han sido perezosos y endogámicos y pagan ahora por ello.

En cuanto a lo que venga, la situación parece endemoniada para el PSOE, que si no facilita la salida de Teófila Martínez no podrá volver a presentarse en público, pero que si lo hace da paso a un programa que, cuanto menos, parece acarrear riesgos serios para el propio funcionamiento municipal, con un horizonte de impagos que los expertos consideran muy factible.

No es mejor para el PP, que de momento pierde el poder, pero que es incapaz de abandonar viejos tics para buscar otra vía, un acuerdo con el PSOE que ahora mismo se plantea como imposible.

Podemos debe plegar velas y cambiar el discurso, aunque estos primeros días parecen responder a su cara más auténtica, esa que, no quiero pensar, recobra justamente los vicios – la intolerancia, el sectarismo- de los que se quiere huir.

Junto con todo eso, el cambio despierta ilusión y eso es mucho a estas alturas, y una aspiración de justicia. Defraudarlo es un crimen.

La edad

Hay que leer a Calvo Serraller porque suele deparar grandes descubrimientos. Como esta poeta neoyorquina, Louise Gluck . Tres días llevo buscando el momento de ir a comprar su libro. He leído alguna plaqueta en Internet… Me parece la gran voz que necesitaba. Sobre todo en estos momentos en que, como dice el artículo, el cuerpo se desmedra  (sin duda) y la mente se amplifica (ojalá).

Leedle: 

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/20/babelia/1432115003_151969.html

La más absoluta de las incertidumbres

Si algo tiene de extraordinario esta cita electoral del 24-M es que nadie ha ganado de verdad, aunque intenten vestir el muñeco de la cierta derrota, que tampoco es absoluta. Queda un panorama complicado en ayuntamientos y comunidades y una proyección de futuro tan abierta que cualquier cosa puede pasar. Pasamos de la confusión a la más completa incertidumbre.

Por ir de menor a mayor, Ciudadanos se apresuró a salir a celebrar en la noche electoral, pero luego los datos demostraron que no ha sido para tanto, aunque sí hay que concederle realismo y modestia a Albert Rivera, cuando reconocía que si hace unos meses le hubieran dicho que estaría donde se encuentra ahora, no lo hubiera creído.

Podemos, por su parte, gesticula por las ventajas conseguidas, en especial Barcelona y Madrid, que sin duda participan de esta misma sorpresa que reconoce Rivera, pero no dice que había renunciado a acudir con su marca, por lo que es ventajista apuntarse ahora el tanto, y que la victoria es de las coaliciones en las que se amparó. Así que, menos lobos.

IU arrastra una derrota en el escaparate madrileño, pero aguanta en sus territorios, sobre todo en Andalucía, y eso es un dato a tener en cuenta, aunque mantiene viva la disputa entre quienes quieren la unidad, o la disolución, y los que pugnan por seguir defendiendo el fuerte.

En el PSOE quizá sólo esté contenta de verdad Susana Díaz, que puede exhibir un avance, aunque pequeño, porque el partido a nivel federal no ha detenido el desgaste. La proyección de los votos a generales muestra que Pedro Sánchez no superaría los 110 de Rubalcaba, se quedaría incluso por debajo de los cien escaños. El fiasco en Cataluña, que dista mucho de poder enmendarse, le imposibilita aspirar a ganar en generales, pues el PSOE precisa obtener en torno a un millón de votos del nunca llamado ‘granero’ catalán y está en la mitad. Susana Díaz exhibe en público prudencia, pero sin duda pedirá explicaciones en Ferraz sobre los resultados.

La catástrofe en el PP es incontestable. Esta misma proyección les sitúa en 135 escaños. Rajoy puede tener difícil incluso garantizarse el cartel y no se descarta que termine por hacer crisis de gobierno, con el sacrificio de Montoro y Wert, y hasta un adelanto de las generales para detener la sangría.

En este panorama, los emergentes cobran consistencia. Ciudadanos aparece como la súper-bisagra, garantía de estabilidad, con la que habrá que entenderse y Podemos deberá decidir qué quiere ser de mayor para consolidar su alternativa. Los pasos que ambos den en esta época de pactos dirán mucho de la suerte que les aguarde. Pero también de los dos grandes partidos. En Cádiz, por no ir más lejos, a los votantes socialistas les horroriza respaldar al alcalde de Podemos casi tanto como que continúe Teófila. Cualquier decisión tiene alto riesgo.

En cualquier caso, bienvenidos a la siguiente pre-campaña electoral, la última que nos queda del año que vivimos peligrosa y políticamente, al filo de lo imposible.

Kichi. ¿Primer alcalde de Podemos?

VOTACIÓN ELECCIONESJosé María González, Kichi, cabeza de lista de ‘Por Cádiz sí se puede’ está a punto de acabar con 20 años de mandato de la popular Teófila Martínez. Ya en las autonómicas el punto morado sobre el mapa gaditano hacía ver la potencia de Podemos en la capital, pero tenía que medirse en la clave municipal con una alcaldesa que ha presumido de ser la más votada de España y que ha controlado con mano férrea la ciudad durante seis elecciones. De 17 concejales ha pasado a 10, mientras el líder de Podemos, con 8, está dispuesto a sumar PSOE (5) e IU (2) para gobernar. Será interesante ver esa negociación en comparación con la que se ha llevado a cabo en Sevilla, para el Parlamento andaluz. ¿Se lo pondrán fácil los socialistas?

El profesor de historia, delegado de Ustea, contralto de la comparsa de Bienvenido, padre de dos hijos, compañero sentimental de Teresa Rodríguez, secretaria general de Podemos en Andalucía, si llega a gobernar ¿retirará las cuentas municipales de los bancos que desahucian

Herencia envenenada de Juanma Moreno

Juanma Moreno. La herencia envenenada

Juanma Moreno se enfrenta a su segundo golpe electoral en dos meses. Pero como en las elecciones autonómicas, en las que perdió 17 escaños, era imposible que pudiera no registrar un descenso sobre los resultados obtenidos en 2011, cuando el PP batió todos los récords. Esa sí que era una herencia envenenada y no la de Zapatero.

Con su marca bajo mínimos, el impacto del caso Rato en la línea de flotación, los alcaldes nerviosos huyendo de la presencia de los líderes nacionales y aún convaleciendo de la derrota del 22-M, el presidente popular andaluz deberá digerir estos resultados ahora e intentar insuflar ánimos a un partido desmoralizado. Aunque las tensiones se contuvieron en espera de esta cita electoral, nadie prevé ahora mismo que se le mueva la silla.

La posible pérdida de Sevilla, tan simbólica, puede jugar a su favor, porque aunque Zoido raspe la victoria, 300 votos, la caída de 8 concejales, de 20 a 12, es un golpe importante y es difícil que retenga la alcaldía. Los populares sevillanos, sus mayores críticos, perderán fuelle ahora por sus malos resultados. Desde las filas ‘juanmistas’ se apunta a Javier Arenas, por su condición de vicesecretario de política municipal. Alguna responsabilidad tendrá, dicen, y no solo por haber «despistado» a Zoido año y medio de la alcaldía sevillana, con su dedicación a tiempo parcial al partido para sucederle tras su marcha. Arenas ha recobrado presencia andaluza en esta campaña, que da que pensar a sus compañeros de partido y que hasta fue aprovechada por el PSOE para asegurar que el expresidente ha vuelto y es quien manda en la estrategia del PP-A. Aun en el caso de que no fuera una intoxicación más, los resultados de ayer no le dejan mucho recorrido en el empeño.

Aunque hasta que el 13 de junio se constituyan los ayuntamientos queda mucho, la capacidad de pactar de Moreno será clave en un escenario muy complejo. Y en totales, su retroceso ha sido de casi diez puntos, lo que señala las alarmas de cara al futuro.

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La doble decisión de Susana

Con los escrutinios cerrados y las grandes cifras sobre la mesa, la presidenta en funciones de la Junta y secretaria general del PSOE-A deberá decidir ahora qué pasos da en razón de sus dos cargos, después de tres victorias consecutivas, en europeas, autonómicas y municipales.

Primero, la investidura. Ha pasado el 24M, que se suponía que era el gran obstáculo, pero eso no significa que el camino esté despejado. El tiempo corre y si se cumplen los dos meses de la primera votación, es decir si llega el 5 de julio sin superar el trámite parlamentario, habrá que convocar nuevas elecciones.

Los resultados de hoy pueden ser tanto una disuasión para los otros partidos, que no quieran enfrentarse a las urnas de nuevo para perder representación sobre la actual, como un aliciente para los socialistas, que podrían utilizar su subida como un arma de disuasión, pero también lanzarse al monte de unos nuevos comicios para librarse del yugo de una aritmética tan compleja como la actual durante los cuatro años de legislatura. La elaboración de los próximos presupuestos está a la vuelta de la esquina y si con IU era complicado, ahora lo será mucho más.

Todos los portavoces dicen que no quieren la repetición de elecciones, y sin duda será así porque estamos en un año cargado de citas que ponen a prueba la maquinaria de los partidos, y de camino esquilman sus arcas, pero quizá se evite la convocatoria más porque cedan los minoritarios y aborten la maniobra. A fin de cuentas, de lo que se trata es únicamente de dejar que gobierne el partido que ganó, no de pactar políticas, que eso vendrá después.

No se dice así, pero la tesis es que entre tanto cambalache como se avecina uno más no se va a notar.

El segundo escenario es político y nacional. Díaz se ha contenido durante la campaña para no dar ni un paso en falso, ni estallar, contra su secretario general, Pedro Sánchez, que se pasó de frenada con ocasión del mitin conjunto en Alcalá de Guadaíra. Si hasta entonces parecía cuajar la idea de que la socialista andaluza era quien medraba y disputaba el terreno al líder federal, el movimiento de éste acudiendo a visitar, por sorpresa y sin conocimiento del regional, al alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, muestra el clima de otra forma: es Sánchez quien parece hostigar a la andaluza.

La visita a Toscano, a quien en el PSOE-A se considera «el más odiado» desde que entregó al PP-A la presidencia de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) se entendió como una provocación y una manera de querer evidenciar que Díaz tiene problemas internos, aunque el otro crítico que quedaba, Gutiérrez Limones, confesó en público su devoción por su presidenta. «Mi pasión es Susana», dijo. Díaz apretó los dientes y no dijo nada en el encuentro de Alcalá de Guadaíra, aunque la frialdad entre ambos cortaba el aire.

Por cierto que no ha pasado ninguna tragedia porque la FAMP esté sin funcionar este tiempo, más de dos años ya. No digo nada, pero ¿a alguien le ha faltado el aire, se ha colapsado el mundo? ¿se han detraído recursos, se ha ahorrado algo? ¿o todo el mundo sigue cobrando en ese fantasmal organismo?

En la sede regional de San Vicente están que echan las muelas con sus federales, a quienes atribuyen además la difusión de ‘maldades’ por los cenáculos de Madrid acerca de que Díaz se ha equivocado con los tiempos en Andalucía, algo que se lee mucho últimamente, y en crear la imagen de Pedro Sánchez como «un mártir», una víctima de la ambición de la andaluza, a quien precede la fama de mujer dura.

Sin embargo, aquí Despeñaperros abajo tienen otra visión de la realidad: al anticipar las elecciones autonómicas y ganarlas, Díaz ha cambiado el ciclo electoral de su partido y ha contribuido a mejorar las expectativas nacionales del PSOE. Entienden que Sánchez se está midiendo constantemente con los éxitos de Susana Díaz , en vez de aprovecharla para su propia proyección, y creen que se equivoca al fomentar ese constante rumor de mal rollo. No hay entrevista que se le haga que no comience por preguntarle por ella, lo que viene a deteriorar su propia imagen de líder consolidado. Los roces se inician, según el punto de vista local, por los celos de Sánchez hacia su antes mentora, por los éxitos de ésta.

San Vicente, para sí, alucina con la campaña que ha realizado Sánchez que, dicen, no ha conseguido colocar ni un solo mensaje y se ha dedicado más a competir con Susana Díaz que con el propio Rajoy. Pero nada ha trascendido para no perjudicar las expectativas de los alcaldables socialistas, una cautela que ya la secretaria general guardó con ocasión de la destitución de Tomás Gómez en plena campaña andaluza. Los de Ferraz han intentado puentearles durante la campaña, contactando directamente con las agrupaciones locales y provinciales sin conocimiento de la sede regional, que señala al jefe de gabinete de Sánchez.

Por todo ello, las espadas están en alto entre Sevilla y Madrid. El PSOE andaluz no participa de la idea de que Sánchez no sería responsable de estos resultados, puesto que lleva un año en el cargo, y argumenta que el mismo tiempo llevaba Susana Díaz cuando se sometió a las urnas y sí se le exigen responsabilidades.

De modo que habrá que estar atentos a la próxima ejecutiva federal. Díaz les espera con su 37% de votos. a ver qué barón socialista le supera. Los malos entendidos con Felipe González están resueltos, dicen fuentes de su entorno, y González no está liderando ningún movimiento contra la dirigente andaluza.

Habrá que ver, pues, qué hace Susana Díaz. Serán movimientos complicados y llenos de riesgos que, en cualquier caso, la siguen mostrando en el centro del tablero político, el regional y el nacional. por mucho que diga «solo me falta tatuármelo», ha llegado a declarar, que no va a competir por la plaza madrileña, el murmullo le seguirá persiguiendo.

El precio de la no-investidura

Afloja la tensión política y la presión informativa sobre la investidura de Susana Díaz, tras su tercer fracaso del pasado jueves, y todo hace pensar que la semana será de perfil bajo en este sentido. Su hueco lo ocupará la campaña municipal, que hasta ahora permanecía en segundo plano. El domingo, 24-M, se acerca y con él se superará el que parece ser el gran obstáculo para que la presidenta en funciones logre rebasar el listón de la mayoría simple: el coste electoral de apoyarla aunque sea de manera indirecta.

Habrá que ver si el día 25 el panorama se despeja. La versión sobre la que hay más consenso entre unos y otros portavoces es que una vez pasada la cita con las urnas desaparecerá la presión pero no ya porque los partidos no sientan el aliento del votante en el cogote (una sensación que les dura poco apenas cada cuatro años) sino porque el foco mediático desaparecerá. Es decir, se trasladará a otros lugares e instituciones y los equilibrios o los extraños compañeros de cama serán tantos y tan diversos que nada pasará por que tal o cual sigla se abstenga aquí de una vez y pasemos página. Se confirma, pues, que los obstáculos, las condiciones actuales no son tales, sino pura estrategia. Me maravilla la naturalidad con que lo aceptamos.

El horizonte de repetir elecciones andaluzas seguirá al fondo como ‘arma de disuasión masiva’ y con el coste electoral para las formaciones políticas como ‘botón del pánico’. La encuesta de Metroscopia publicada ayer viene a alertar de un alto desgaste del PP-A por su postura de abstención, una continuada erosión de IU, aunque menor que la del Partido Popular, y por el contrario un curioso refuerzo de la opción socialista y, en mayor escala, de Ciudadanos, que recogería el desgaste del PP, mientras se estanca Podemos. Coincide con el discurso de Díaz, que asegura captar «en la calle» ese castigo a quienes no le dejan formar gobierno.

Sin poner en duda los intríngulis demoscópicos, ni la oportunidad del sondeo, no parece que vaya a ablandar por ahora a los diputados de Juanma Moreno, cuya abstención resolvería el problema a Susana Díaz de la manera más fácil y directa, aparte del voto favorable de Ciudadanos, pues de mantenerse en el ‘no’ el PP-A e IU, la candidata socialista necesitaría llevarse al huerto abstencionista a C’s y Podemos, como ya sabrán, porque estamos dando vueltas a esta noria desde hace ya dos meses.

En el PP-A desconfían de los datos, creen que las encuestas les penalizan y recuerdan que el pasado 22M remontaron las expectativas que les daban 26 escaños para situarse en 33.

En todo caso, se evidencia que el PSOE seguiría sin mayoría absoluta, que la fragmentación continuaría, en proporciones diversas, y persistiría la necesidad de pacto, de diálogo, ahora ya sin la presión inmediata de las urnas. Pero el tiempo seguirá corriendo, un mes y medio se va volando y los partidos habrán de medir lo que les costará repetir elecciones. Aunque sea en votos, aunque no sea por el interés general.

Cita

La huída no es cobarde. Cada persona que huye contribuye a hacer la fuga posible. Una cita de Edouard Louis recogida por Laura Freixas

De museos

Hoy, que es su Día, me tienta hacer lista de los museos que he visitado, pero sería larga y me faltaría alguno.También haría la de los que me falta por conocer. Tantos…
Pero me quedo con el primero que visité: El Prado, con 9 años, de la mano de mi madre. Hay una foto por alguna parte, con mi abriguito beige y mis calcetines caídos, delante de la estatua de Velázquez, tomada por un fotógrafo callejero. Supongo que entendí que eso era algo extraordinario y disfruté muchísimo contagiada de la pasión por la pintura de mi madre, una pulsión natural, nada impostada como tanta construcción cultureta que he visto luego, una relación tal leal, larga, mágica y potente como todo en su vida y que nos prodigó a sus hijos una estrecha familiaridad con sus pintores, que eran muchos: Manet, Renoir, Rembrandt, Dufy, Hals, Berthe Morisot, Corot, Degas, Cezánne, Van Gogh, Matisse…Todavía cada vez que voy a un museo me encuentro con cuadros familiares, algunos de los cuales estuvieron en mi cuarto, como la bruja de Hals de la Gemaldengallerie de Berlín, a la que casi beso como a una tía abuela; o la Lectora de Renoir, o los dufy que vi en un museo perdido en los alrededores de Lille, que era en realidad un casino, una sociedad de baños, fascinantemente art-nouveau.
Todo remite al origen, a la infancia.
En el Prado me quedé prendada. Unos años después fuimos al museo de Carlos V de Granada. Mi padre comentó impresionado con qué atención miraba los cuadros la niña.
Sólo desarrollé talento de público, para la observación. El de artista se lo llevaron mis hermanos, que lo son en grandes quintales. Pero no me quejo, porque disfrutar sin el esfuerzo creador no está nada mal :-)

SD en su laberinto

Susana Díaz sigue  protagonizando la política nacional, incluso a su pesar. Los avatares de su investidura copan los espacios principales de la información y de la opinión y resulta llamativo que, en un momento en que se van a dilucidar puestos de poder de calado hondo (ayuntamientos y diputaciones de toda España) y amplio (las comunidades autónomas del 143) el foco esté en la política socialista trianera.
No se trata solo de que el ‘laboratorio andaluz’ anticipe lo que viene en  muchas regiones y ciudades, aunque está claro que resulta muy interesante lo que está pasando aquí y que no se mueve ni un milímetro en las estrategias de los partidos  sin tener en cuenta la repercusión nacional. Habrá que analizar a partir del lunes próximo qué incidencia tendrán las posiciones de unos y otros en las urnas y, por ejemplo, será curioso ver si las prometedoras expectativas de Ciudadanos se concretan o si su marchamo de ‘marca blanca del PP’ le pasa factura. Gente que le votaría no lo hará porque piensan que darles el apoyo supone hacerlo indirectamente al partido del Gobierno. Como habrá que ver en qué queda el desgaste socialista por la fallida investidura.
Pero aparte de todo esto, hay una pregunta latente. ¿Se apaga la estrella de Susana Díaz? Es esta una época cruel en que hemos visto caer con la misma rapidez con que subían relámpagos de fulgor, un tiempo ‘líquido’, ávido de algo que sea sólido, que puede devorar a cualquiera. Pero nada es casual ni inocente. Y en esta cuestión parece que el fuego es amigo: la política andaluza rehusó seguir la indicación de Felipe González de respaldar a Pedro Sánchez como próximo candidato a la presidencia. La resistencia de Díaz a seguir los dictados de la vieja guardia madrileña, y sobre todo de González, erigido en gran poder en la sombra, parece estar detrás de muchos de estos susurros de descrédito. De modo que la presidenta en funciones tiene otro frente abierto al que atender. Sus mitines por España -Asturias,  La Mancha, Valencia- contrastan con su campaña  para las europeas, que no pasó de Despeñaperros, e indica una estrategia por su parte también en esa clave.