En recuerdo de Rafael Ballester

Es fácil decir, ahora que ha muerto, que Rafael Ballester es de las mejores personas que se han dado sobre la tierra. Pero no hacerlo sería injusto. Bueno, con una bondad que se trasparentaba. Podía ser una condición biológica, pero en su caso resultaba mucho más notable por las dificultades que le había deparado la vida. Su padre, el diputado anarquista Vicente Ballester, fue fusilado cuando él era un niño. Tuvo que crecer en el duro Cádiz de la postguerra con la ‘letra escarlata’ de su sangre roja. Aparte de las dificultades económicas que hubo de afrontar, salió adelante como una persona limpia de corazón. Recuerdo que en una entrevista que le hice me contó la carta que su padre había escrito para su madre antes de morir, a los pies del ajusticiamiento, en la que le pedía que no guardara rencor. Lamento muchísimo no haber conservado aquel recorte, ni recordar exactamente las palabras, porque eran estremecedoras. Rafael siempre obedeció aquella consigna.
Nunca escondió su huella y cuando pudo luchó por su memoria. La Diputación de Rafael Román le publicó algunas novelas, porque su padre, aunque murió joven, fue además un prolífico escritor.
Aparte de todo eso, Rafael Ballester inventó la tanda de penaltys. Pero para mi que su contribución a la historia de la humanidad es más honda y hermosa.
Que la tierra le sea leve.

Clientelismo

Pasará mucho tiempo hasta que se atenúe la convulsión causada por la exposición razonada del juez del Tribunal Supremo Alberto Jorge Barreiro. En una ciudadanía ya curada de espanto a base de escándalos, la prosa del magistrado del TS ha sacudido Andalucía no sólo por la relevancia de las personas inculpadas, los dos expresidentes que ha tenido la comunidad y el PSOE durante más de dos décadas, Chaves y Griñán, y quien fue el ‘gran visir’ del primero durante sus 19 años de gobierno, Zarrías, sino porque supone un golpe fatal a sus políticas. Ya no es alguien que acaricia un gato en la oscuridad. Toda la actuación de la Junta en materia laboral está incriminada, pero el uso de las transferencias de financiación fue más allá, se convirtió en un instrumento de quien seguro alguien en algún momento se vanaglorió como un hallazgo, un atajo para acelerar la concesión de ayudas.
Pero no parece tan claro ¿Dónde estaba la intervención en estas dos décadas, si era tan flagrante? Si incluso aparece explícita la fórmula en documentos aprobados por el Gobierno y el Parlamento: en la memoria de los prespuestos de 2006, páginas 8 y 9, se dice claramente lo que se hacía con la partida 31L, y nadie puso ni una pega. Así, hay capítulos de medidas para “Mantenimiento del empleo y tejido productivo andaluz”, para “Gestión, conocimiento e investigación de las relaciones laborales” y en el detalle se encuentran estas, entre otras: ”realización de transferencias a la Agencia IDEA en aplicación de concierto de ayudas a empresas en crisis para el mantenimiento del empleo y tejido productivo andaluz”,”celebración de convenios individuales con empresas acogidas en el marco del Convenio general”, “tramitación de transferencias a empresas mediante ayudas a prejubilaciones mediante subvención de la cuota de la Seguridad Social”, etc.
Pero aún más allá de la ardua interpretación del derecho administrativo, choca el argumento de clientelismo. Toda acción política está destinada a ganar votos, faltaría más. Se suele llevar a cabo de manera organizada, jerárquica, en una estructura de poder “piramidal”, cuando no de ordeno y mando. Pero además, no conozco ningún partido en el poder, a la escala que sea, que no dé prioridad a ‘los suyos’ y que no intente, de camino, segar el paso a los que no considera de su grey. El escándalo al que se llaman ahora muchos políticos en este sentido parece un ejercicio de fariseismo de libro.
Entre tanto, desde dentro del PSOE crecen voces críticas hacia la dirección del partido por la débil defensa que está haciendo de los dos presidentes. Dos líneas en un comunicado el día que se conoció la imputación del Supremo. Dos palabras de la presidenta Díaz en una comparecencia, y para recalcar que ella “ha cumplido”. Pero en las bases, noqueadas por el Supremo, echan en falta algo más de humanidad, en lo personal, y de reivindicación de los 40 años de gobierno. Algo que ahora mismo resulta un charco en el que Susana Díaz prefiere no meterse.

Del escándalo como forma de hacer política

El relevo de poder en las instituciones que ha tenido lugar este pasado 24M no es solo un quítate tú para ponerme yo. Ni se trata únicamente de perder sueldos, puestos de poder, asesores, hasta cash para mantener al partido y mejorar la economía familiar. Tiene consecuencias a más largo plazo y puede influir en las ya inciertas elecciones generales, donde todo está por decidir.
En ámbitos del PP, que es quien más cuota de poder ha perdido en estos últimos comicios, se teme que se produzca una andanada de escándalos ahora que llegan los rivales a sus sillones y levantan alfombras. Dan por descontado que habrá que hacer frente a nuevas acometidas, como si ya no hubieran sufrido bastantes.
de camino, los analistas cercanos al gobierno saben que estas cuestiones terminarán por beneficiar a los partidos emergentes y por socavar su propia base electoral, ya menguada. Del pavor que existe dentro del partido del gobierno a quedar en una posición débil da cuenta el hecho de que hay quien se conforma con quedarse en un número de escaños que represente el quinto de la cámara, la minoría de bloqueo para cualquier reforma constitucional que, más temprano que tarde, tendrán que acometer.
O sea, esto no ha sido todo amigos. si están hartos de desayunarse cada día con un escándalo, tendrán tres tazas. Solo habría que pedir rigor en la investigación, rapidez a la justicia y seriedad en el planteamiento. La furia limpiadora que se ha desatado no distingue matices y corre el riesgo de convertirse en un linchamiento colectivo, una estampida que no deje más que tierra quemada. habrá que ensayar también, por uno y otro lado, un poco de serenidad, cordura, equilibrio. y por supuesto propósito de la enmienda.

Mensajes en una bandera

Pregunté a un diplomático canadiense recién llegado a España qué le parecía este país por el que tanto se interesaba. De todas las posibles visiones escogió rápido una. Me dijo que era muy aficionado a las banderas, que las había aprendido y coleccionaba desde niño y que al llegar a Madrid se compró una corbata cruzada con los colores rojo y amarillo. Entró con ella por la oficina y saludó a una primera persona, que le felicitó, sorprendida, por la elección. Unos pasos más adelante, otra, no menos impresionada, le reprochó por la misma causa. No entendía que su gesto pudiera ser interpretado como ‘facha’ o ‘de orden’ según la ideología del otro. Qué país, me dijo, tan peculiar. Qué relación tan psicótica tenemos con nosotros mismos y con nuestro pasado, le expliqué.
Aún es así y no hay más que ver las reacciones por la elección de Pedro Sánchez para su mitin del Price, un debut hollywoodense con matices cañís que ha quedado prácticamente en esa sola imagen. Sánchez (& wife o no) sobre el absoluto telón rojigualda con el escudo constitucional como único añadido. Ni puño ni rosa ni lema ni nombre, ni siquiera el tan ridiculizado apócope, Pdr Schz. Como si cantara aquella copla: “de España vengo, de España soy, y mi cara serrana lo va diciendo…’ O mejor, ‘mi cuerpo serrano’, que cuentan los observadores de sus periplos electorales que a veces da hasta vergüenza los piropos que oye el nuevo líder socialista.
El gesto de Sánchez va encaminado a desmentir a Rajoy, que se esfuerza en colocarle como un extremista peligroso, pero se dirige también al electorado catalán, sin el que el PSOE no tendrá posibilidades de alcanzar la Moncloa. Las elecciones del 24-M mostraron un cuadro muy preocupante en este sentido, por el desplome del PSC, y en los análisis internos que circulan el voto de esta comunidad es uno de los principales objetivos. Necesitan duplicarlos para poder optar a gobernar. De ahí que Sánchez opte por un mensaje claro de apuesta por la unidad de España en un modelo federal. Otra cosa es que en la lectura que se haga en Cataluña quede explícito.
Pero sin duda que ha calculado los riesgos de esa identificación en una sociedad como la nuestra, en la que el símbolo patrio sigue sin levantar pasiones en general, salvo extremismos, y en un electorado como el suyo, más proclive a pasar página sobre la enseña para que no se note que en secreto enarbola la tricolor.
En todo caso, veremos si la apuesta por la bandera resulta: nos dará la medida de si hemos logrado o no pasar con nuestro pasado guerracivilista.
Por demás, de la puesta en escena del Price, del lanzamiento de la campaña de Pedro Sánchez llamó la atención otra simbología: que se relegara a Susana Díaz, sentada como una baronesa más, y el poderoso discurso de Javier Fernández, el presidente asturiano, de quien se oye hablar cada vez más como un líder ‘de referencia’ a futuro. De él, no de Díaz.

El eje Sevilla- Málaga

Primero fue el abrazo de los alcaldes de Sevilla, Juan Espada, y de Málaga, Francisco de la Torre, en la toma de posesión de Susana Díaz, donde, por cierto, la presencia del primer edil malagueño contrastó con la radical ausencia de incluso parlamentarios de su partido. Ambos hablaron de reforzar las relaciones entre las dos capitales andaluzas y, pese a que uno es del PSOE y otro del PP, parece que hay más signos de cercanía que entre De la Torre y Zoido, el anterior alcalde sevillano que fue hasta presidente del partido. Cosas de la intrapolítica.
Luego se constituyó el Gobierno y sorprendió la presencia de los rectores de las universidades de las dos capitales en puestos de relevancia, economía y educación, y volvimos a situar a los dos polos del eje imaginario, también en medio de consideraciones acerca de la territorialidad, dado que la presidenta ha vuelto a la tradicional fórmula de Chaves de contar con un consejero de cada provincia. La cuota territorial ha vuelto a imponerse, como signo evidente de que los intereses localistas son más fuertes que la voluntad política integradora, de la visión de Andalucía como un todo que trasciende las partes. El discurso del agravio sigue cundiendo,entre otras cosas porque ha dado resultados.
No es un debate menor, a estas alturas de la autonomía, que aún quede pendiente la vertebración de la comunidad y que las provincias sientan que reciben un trato acorde con sus necesidades y méritos.

Para mí que el eje Sevilla-Málaga repite el esquema Madrid-Barcelona. El poder político y la modernidad, digamos, la capital administrativa y la cultural. Málaga no quiere ser capital de Andalucía, le basta con saberse admirable.
El problema es que esta operación política ahonde en la marginación de otras capitales, necesitadas también de dinámicas integradoras que no solo le incluyan en un ideal comùn andaluz, sino que también les hagan aportadoras y beneficiarias del mismo. Mucha tela que cortar.

Un Gobierno en minoría

Si alguno de los nuevos consejeros y consejeras (ya se me ha pegado el lenguaje de los políticos, y mira que me he resistido) fuera hijo mío le despediría con lágrimas, como si se marchara a la guerra. Me esforzaría a la vez por reunir el ánimo, como las aguerridas espartanas, para pedirle que volviera sobre el escudo o con el escudo, pero no sin el escudo, es decir, que regresara con honor, que no huyera. Obviamente no tengo ningún lazo familiar con ninguno de estos nuevos próceres, Dios me libre, pero a priori les reconozco el valor. Tal y como está la vida política, dar el paso de formar parte de la primera línea del Ejecutivo autonómico es una decisión que comporta riesgos. En estos momentos en los que la dedicación al ‘stablishment’ está tan cuestionada, asumir una cartera es un acto que merece reconocimiento. Sabrán no ya que van a ser escrutados hasta el forro de los bolsillos, y los de sus ascendientes y descendientes, sino que se les tachará de «casta» o de advenedizos, según. Pero la verdad es que cobrarán poco, trabajarán mucho, estarán en el ojo del huracán todo el rato, querrán hacer muchas cosas y les saldrán muy pocas y si logran apagar algún fuego, se les desatará otro inmediatamente.

Tampoco lo tendrán fácil para encontrar colaboradores dentro de los altos funcionarios de una administración autonómica que aún no se habían repuesto del daño del auto de Alaya, que imputó a 52 cargos públicos, cuando surge el cuestionamiento de la concesión de la mina de Aznalcóllar, que ha puesto bajo el foco a cualificados jefes de servicio que participaron en las mesas de contratación y calificación. No va a ser un obstáculo menor para la gestión.

Por no hablar del enrarecido ambiente social:resulta que toda una catedrática de Biología Molecular con larga trayectoria académica, Adelaida de la Calle, es reducida a «la que echó a Errejón», en las primeras reacciones en las redes sociales. Así estamos.

No puedo menos, pues, que compadecerlos un poquito y de reclamar respeto, eso que ahora escasea tanto, para sus méritos personales y profesionales, a la vez que desearles todo el éxito en sus tareas. Será bueno para todos.

Pero, cumplido este primer punto de exquisita cortesía por mi parte, como sin duda todos están en el foco porque han querido, comienza a correr el contador de las exigencias. Ysi éstas siempre han sido muchas, como tantos son los problemas por resolver, en esta ocasión se multiplican.

Está claro que este es un Gobierno hecho a la medida de Susana Díaz, el primero, puesto que su anterior equipo fue en parte heredado del que dejó Griñán y producto del pacto con IU. Por primera vez en mucho tiempo va a ser un Gobierno en minoría. Será interesante ver cómo se adapta el hegemónico PSOEandaluz, tras sus 30 años de poder sin interrupciones, a esta situación y cómo mantiene a raya a Podemos, que viene a robarle la merienda, mientras no pierde de vista a su tradicional enemigo, el PP, y negocia con unos inestables socios, Ciudadanos, que tan pronto son amigos como rivales.

Cada proyecto que quieran sacar adelante deberá ser negociado con alguno de los partidos parlamentarios. Dada la espesa cantidad de trámites a cumplir hasta conseguir llegar a la entrada en vigor, esta condición no será menor y puede resultar un sensible freno a la necesidad, incluso urgencia, que tiene esta comunidad de adoptar medidas eficaces.
Empresarios y sindicatos urgen a actuar para no perder el paso en la recuperación

No estamos para andar con retrasos. Empresarios y sindicatos, asociaciones profesionales diversas han coincidido en urgir a los partidos a entrar en faena y alertar de los riesgos que la paralización tiene para la economía andaluza, que no termina siquiera de conseguir bajar del listón del millón de parados y que puede incluso descolgarse del crecimiento del PIBprevisto para el conjunto del país.

Por ello, es necesario que el nuevo equipo de Susana Díaz tenga cintura política y no sólo cualificación. La presidenta parece haber optado por un mix de tecnócratas y aparato y habrá que ver en qué casos coincide la habilidad en el regate con la forma física. Pero los condicionantes son tantos, en especial la cuota territorial que ha vuelto a mantenerse, que va a ser complicado que el puzzle cuaje. Yresulta llamativo que no se cumpla la paridad con el rigor deseable.

Por lo demás, la presidenta parece haber querido dotar de un peso académico a su equipo, con dos rectores, algo realmente novedoso, quizá en busca de responder a las reiteradas quejas por el escaso nivel medio de su gobierno anterior.

Pero el mix entre gestión y política corre el riesgo de verse arrastrado por ese furor electoralista del que no terminamos de desprendernos, en este año cargado de comicios. El peso de las elecciones generales se hace notar ya en el nerviosismo de los partidos y la tentación de dirigir la acción del nuevo Gobierno hacia una rentabilidad para las siglas propias va a ser demasiado grande. La puesta en escena de la presidenta ayer, ante el comité director, con los nuevos alcaldes socialistas de las capitales (Sevilla, Córdoba y Huelva)en el escaparate de la mesa de la sesión, da pistas de que la ofensiva ha empezado.

Griñán confía en la justicia

Hoy en publicado en Sur e Ideal una entrevista exclusiva con el expresidente Griñán, con motivo de su abandono del escaño. http://www.ideal.es/andalucia/201506/16/cuando-esta-convencido-inocencia-20150616003653-v.html

Nuevos tiempos, viejas rencillas

«Ha habido un despertar. ¿Lo has sentido?» dijo una voz cuando me dirigía al Parlamento, para la toma de posesión de Susana Díaz. «El lado oscuro. Y la luz», continuó. En la radio daban un espacio sobre la nueva entrega de la Guerra de las Galaxias, «El despertar de la fuerza», no es que escuche yo las voces de sor Úrsula, la monja fantasma que según la historia local sevillana aún vaga por el Hospital de las Cinco Llagas. Pero parecía un regalo de las musas, esas que siempre te tienen que sorprender trabajando, para afrontar la tarea del día.
¿Ha habido un despertar y lo ha notado el Parlamento andaluz? La confusión entre el lado oscuro y la luz desde luego que será la tónica de esta X Legislatura y nos competerá averiguar, desde las penumbras, donde cae en cada caso.
¿A quién le tocará hacer de Darth Vader? ¿y de Han Solo? ¿quién la princesa Leila? De figurantes, en cualquier caso, estaba lleno el magnífico edificio ayer: más de 400 invitados y muchas más ausencias, que pesaron casi tanto en el ambiente del acto.
La segunda jura de Susana Díaz en menos de dos años, junto con la sucesión de plenos de investidura, hasta cuatro, restó vidilla al acto de ayer. Estábamos todos muy vistos y nos mirábamos ya con cansancio, pero quizás por ello pusimos más interés en detectar a los forasteros y en poner cruces en la lista de asistentes.
Tan llamativa como la presencia de dirigentes socialistas, con el zapaterismo en pleno y el propio ZP en carne mortal, fue la ausencia de los demás dirigentes de los partidos parlamentarios: poco más que los miembros de la Mesa de la Cámara, y no todos.
Por el PPapenas se vio a Esperanza Oña y al alcalde de Málaga, que sin duda se ha convertido en la gran figura del municipalismo pepero. No estaba Juanma Moreno, porque celebraba el bautizo de su hijo en Granada, pero ni Carlos Rojas, el portavoz parlamentario. El resto era presencia institucional, el ministro Montoro, en nombre del Gobierno central, y el delegado del Ejecutivo en Andalucía, Antonio Sanz, que parecía cariacontecido por el fiasco de su partido en Cádiz, del que es presidente provincial.
De Podemos estaba en el acto Moreno Yagüe, que es miembro de la Mesa, y poco más. Teresa Rodríguez no fue «porque así se decidió en el grupo» y no porque estuviera cansada tras la celebración del sábado, tras alcanzar su pareja, José María González, Kichi, la alcaldía de Cádiz. Fuentes del grupo morado quitaron importancia a la ausencia y dijeron que los jefes de filas de los partidos parlamentarios nunca van a estas juras.
Esto en general es verdad, y los viejos del lugar lo corroboran, pero ayer sonaba en los patios del Parlamento como un mal gesto y un signo de la tensión que aguarda en esta Legislatura, a pesar de los reiterados ofrecimientos de mano tendida de la presidenta y de sus apelaciones constantes a la unidad de los andaluces, que centraron ayer su discurso institucional, tanto como las declaraciones de los diversos portavoces de dialogar y unir fuerzas por el bien común.
Nadie de Izquierda Unida y apenas poco más que el portavoz de Ciudadanos, Julio Díaz, en el salón de actos. Juan Marín se disculpó porque tenía una complicada reunión de partido, durante todo el día, «para preparar las nuevas estrategias en los ayuntamientos que gobiernan y en la oposición», me explicó el líder andaluz de C’s. Trabajo tiene, sin duda, después de la espantada de Almería, de la que se comentaba mucho en los corrillos del Parlamento, con versiones para todos los gustos.
Pero la presidenta, quizá por una jugarreta del inconsciente, suplió la ausencia de C’s en su momento triunfal con un estupendo vestido naranja, que cubría con un abrigo blanco. Concedo que si fuera un presidente no nos fijaríamos en su corbata, pero la mismísima Hillary Clinton ha reconocido que en su exquisita Universidad de Wellesley le prepararon para todo, pero no le informaron de lo importante que era su imagen:«Presta importancia a tu pelo, porque todos lo harán», ha dicho al mundo. YSusana Díaz, como siempre, lucía una peluquería perfecta.
Frente al frío de sus oponentes, la calidez de los compañeros socialistas. Hubo un desembarco masivo de líderes antiguos, modernos, zombis y resurrectos. Les dejo que cataloguen en cada una de estas categorías a la lista de asistentes, que cito según recuerdo:José Luis Rodríguez Zapatero, José Bono, Antonio Miguel Carmona, Antonio Hernando, José Blanco, Trinidad Jiménez, Elena Valenciano, César Luena, Manuel Marín, los futuros barones Emiliano García Page y Ximo Puig, que llegó cuando el acto estaba ya terminado, pues venía en coche desde Valencia, que ya son ganas. Y Pedro Sánchez, el secretario general socialista.
Díaz y Sánchez tardaron una eternidad en saludarse, una vez terminado el acto en el salón de usos múltiples del Parlamento. Ambos permanecían en la sala, con sendos círculos de partidarios alrededor, y finalmente Sánchez, antes de marcharse, dijo «voy a felicitar a Susana». Flashes y unos segundos de sonrisas-dientes, que no borraron la tensión entre ambos. Durante su discurso, la presidenta andaluza se refirió a Zapatero como «José Luis» y a Sánchez como «mi secretario general» para regocijo de cuantos radares estaban en es momento en modo On.
Ypara confirmar que las presencias desvelan ausencias, otro dato:la asistencia de Rafael Escuredo y José Rodríguez de la Borbolla recordó que no estaban Manuel Chaves y José Antonio Griñán, para completar la foto de expresidentes que Susana díaz se hizo ante el busto de Blas Infante, en su anterior toma de posesión. Tampoco acudió Felipe González, cuya presencia se había comentado, aunque no confirmado.
También recorrían radiantes los patios los nuevos alcaldes socialistas, como los de Córdoba, Jerez, Marbella o Sevilla, que reconocían la difícil tarea que les queda por delante con sus ‘multipartitos’. Satisfecho también Paco Conejo, el socialista malagueño que ha fraguado el nuevo cinturón rojo en la Costa del Sol, y tenso y al teléfono, como siempre, Juan Cornejo, secretario de organización del PSOE-A. Pero esta vez no por una negociación de última hora, sino porque estaba escuchando los minutos finales del partido del Cádiz C.-F., que logró pasar por 1-0 a la siguiente ronda para ascender a Segunda División. Ser de Cádiz es lo que tiene, un permanente sobresalto.
Pero la jura del cargo (jura y no promesa, como siempre, porque la presidenta socialista es creyente y aún hoy sigue siendo una sorpresa) fue pese a todo y sobre todo la fiesta de Susana Díaz.
La presidenta hizo un discurso muy social, «dirigido a la gente», dijeron fuentes de su equipo;muy pegado a los problemas concretos, con una fuerte presencia de la agenda de temas que más esgrime Podemos, como los deshaucios o las cuestiones sociales, con un fuerte compromiso contra la corrupción y con una contudente apelación a la unidad de los andaluces, en la que además utilizó con frecuencia la primera persona y su propia biografía. En primera fila estaban sus padres, su marido, sus hermanas, cuñados y sobrinos, que fueron los primeros en abrazarla al terminar los discursos.
Para la hemeroteca quedará también el del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que se extendió en prometer su apoyo leal a la comunidad autónoma. Hará falta, pensaban los altos funcionarios de la Junta, porque vienen curvas, es decir objetivo de déficit, deuda, anticipos, nuevo sistema de financiación.
El despertar, renacer, amanecer, -que por cualquiera de estas traducciones puede optar la saga de George Lucas- de esta X Legislatura ya ha tenido lugar. El presidente del Parlamento, Juan Pablo Durán, que posaba sonriente con alguno de sus antecesores, entre ellos Gracia, Torres Vela o Coves, dejará de ser una figura decorativa y tendrá que fajarse en busca de pactos para cada asunto que el Gobierno plantee. La cosa es si el temblor que registra la sociedad ha traspasado los muros y si se va a trasladar en nuevas prácticas que respondan a lo que la gente demanda o será más de lo mismo.

Lideresa con todas las de la ley

Aquí os dejo el perfil de Susana Díaz que he publicado hoy en sur e Ideal. Es muy largo, y me petaría esto…
Quizá creais que lo habéis leido todo sobre ella, pero hay alguna novedad

http://www.ideal.es/andalucia/201506/14/lideresa-todas-20150614010226-v.html

El alcalde que canta en el Falla

Sobre la una de la tarde José María González Santos, conocido como Kichi, recibía el bastón de mando de la ciudad de Cádiz. No se lo entregó Teófila Martínez, que tras 20 años de mandato ha pasado a la oposición, un gesto feo, pero daba igual:en las calles se aglomeraba una marea de ciudadanos ilusionados y con ganas de fiesta. Desde el salón de plenos se podía oír cómo crecía la marabunta de cantos que adaptaban estribillos de Carnaval, recordaban antiguos pasodobles o viejos tangos, sobre todo el himno extraoficial, Los duros antiguos, o simplemente proclamaban que ‘Sí se puede’.
José María González, Kichi, nacido en 1975 Rotterdam, donde sus padres habían emigrado, simboliza como pocos la llegada de una nueva forma de hacer política a los ayuntamientos españoles. El líder de la agrupación de electores en que participaba Podemos es un claro exponente del partido de Pablo Iglesias. Como su pareja, la secretaria general de Andalucía, Teresa Rodríguez, procede de Izquierda Anticapitalista y es sindicalista de Ustea, que le mantiene liberado de su puesto de profesor de Historia en un instituto de la ciudad.
Kichi, que debe su apoyo a que su madre le acunaba diciéndole «mi niño ‘quichitito’», es también comparsista, contraalto de la comparsa de Jesús Bienvenido, uno de los jóvenes talentos del Carnaval gaditano, y ha cantado también en un grupo musical emanado de éste, «El callejón de los santos». La noche electoral, sus compañeros de agrupación acudieron a festejar con él su virtual triunfo y le cantaron un pasodoble, «Si yo fuera un día alcalde de Cádiz», en el que recordaban a Fermín Salvochea, el anarquista que proclamó el cantón en 1873 y que la ciudad venera como un santo laico. El propio José María González también se ha apropiado del símbolo al proclamar que recogía «el bastón de Salvochea», y la guasa gaditana ha dado en llamarle ‘Kichín Salvochea’.
Las bromas no paran:«Por fin vamos a ver a un alcalde de Cádiz cantando en el Falla», se decía en Twitter. O se aseguraba que su primera medida sería «cerrar el espacio aéreo a las avionetas de ‘hazte socio del Sevilla’». Conocido ya el mote de ‘los Clinton de Cádiz’, o ‘los Kirchner’ e incluso ‘los Ceaucescu’, ahora hay quien quiere «ver a la primera dama con la camiseta a rayas del Cádiz C.F.», es decir a Teresa Rodríguez, que le acompañó ayer en el salón de plenos, y también quien proponía que tras la sesión Kichi saliera del Ayuntamiento bailando ‘La conga del transnochador’, copla de una de las comparsas en las que formó el ya alcalde.
Todo se conjura para dar una imagen ‘más típica no lo hay’ del fenómeno Podemos en Cádiz y para caricaturizar a su máximo representante como un producto folklórico y populista.
Sin embargo, la realidad está lejos de ser tan simple. Detrás de Kichi hay un grupo de intelectuales y profesores , entre ellos el catedrático de Filosofía de la Universidad de Cádiz, Paco Vázquez, que cerraba la lista y que elaboró el programa cultural de la formación, y el autor y máximo inspirador de las líneas políticas del grupo es otro doctor en filosofía de la UCA, Jorge Costa, que ha escrito su tesis sobre Ortega y que actualmente está en Colombia.
Quienes conocen a Kichi de cerca hablan de un tipo bien formado, tranquilo, amable, nada dogmático, que mira a los ojos con fijeza y aseguran que dentro del grupo de Podemos hay un nivel de preparación política muy destacable y, en cualquier caso, muy superior al que tiene la media de concejales al uso. Aunque conceden que la lista no ha mostrado lo mejor de la casa.
Sin embargo, el ya alcalde de Cádiz exhibió un perfil de ‘malote’ en sus primeras palabras, en la noche electoral, cuando el resultado hacía prever que lograría arrebatar el sillón a Teófila Martínez, aunque debería contar con el apoyo del PSOE. Luego se vio obligado a rectificar y este partido, no sin grandes tensiones internas, se lo dio al fin y ayer se consumó el relevo, en una difícil alianza que siembra de dudas el posible éxito del empeño.
El insólito éxito de Podemos en Cádiz, donde ya ganó en las europeas, es en buena parte producto del fracaso del PSOEen la ciudad. Los socialistas, inmersos en luchas intestinas, atrapados en la necesidad de defender la gestión de la Junta de Andalucía, muy criticada en Cádiz, y la asfixia del rodillo inflexible de Teófila Martínez, habían abandonado un espacio político que ahora ha sido ocupado por los ‘podemistas’, entre los que hay de todo:desde Izquierda Anticapitalista y las diferentes mareas y sindicatos hasta colectivos sociales del ámbito de la Iglesia, como HOAC, muy activos en la ciudad, y conecta tanto los barrios más pobres y castigados como funcionarios acomodados y una cierta élite intelectual. «Si alguien quería participar en política en Cádiz incluso gente socialdemócrata, no podía», dice un dirigente de la universidad. A ello se ha unido que el PSOE ha presentado un candidato de perfil muy bajo y que Izquierda Unida también tiene muy poco pulso en la ciudad, aparte del deterioro social de una ciudad con un 40% de paro.
Ahora toca gobernar con forme a un programa complejo. Para suplir la falta de experiencia e incluso de formación de sus representantes electos, la agrupación Por Cádiz sí se Puede ha constituido un comité de expertos, en especial juristas y economistas, que asesorará gratis a Kichi, quien además de reducir el número de asesores y de bajarse el sueldo, confía en la profesionalidad de los técnicos. Anuncia una auditoría interna y rescatar a los ‘represaliados’ por Teófila. No es tiempo ya de coplas.