re tanta algarabía con la batalla cada vez menos subterránea en el PSOE, Susana vs Pedro, no se nos puede quedar atrás otro escenario interno jugoso que se atisba, esta vez en el Partido Popular andaluz. Su presidente, Juanma Moreno, ha aprovechado el ‘agujero negro’ mediático del Viernes Santo, cuando se edita un periódico que se lee dos días, para lanzar un mensaje muy significativo: Debe haber más mano dura contra la corrupción en su partido, cuyos cargos públicos no deben tener «mácula».
Aparte de que las declaraciones, a la agencia Europa Press, contengan el reconocimiento explícito de que la corrupción ha «triturado» (sic) al PP, se puede advertir una clara censura desde Andalucía a la actitud de Génova, y por ende de Rajoy. En los nuevos cuadros del PP-A crece el malestar contra la estrategia de su presidente nacional, aunque aquí no surjan, como en el PSOE, estridencias, porque con la rémora de los constantes casos de corrupción que acosan al partido no hay manera de remontar, sino al contrario.
Pero a la vez Moreno lanza un mensaje interno nada despreciable, que habrá que ver cómo se traduce a la hora de dirimir futuras listas o responsabilidades y que va a exigir coherencia al presidente. El caso mas evidente es el de María José García Pelayo, exalcaldesa de Jerez, investigada, o sea imputada, por el Supremo en la ‘Gúrtel andaluza’, a quien él mismo no tuvo pudor en colocar en puesto de salida al Congreso por Cádiz, y a quien anteriormente su partido blindó colocándola en la diputación permanente del Senado.
La imagen de la declaración de Pelayo ante el magistrado del TS, el pasado día 22 de febrero, por prevaricación continuada, la contundencia del auto del juez De la Mata y, por contra, la imperturbable presencia de la diputada levanta ampollas en ámbitos del PP-A, que quieren que se marche, aunque no lo digan en público. Moreno deberá fajarse con los apoyos de la jerezana, que apuntan directamente a Javier Arenas y el PP gaditano.