(emitido en diciembre en Canal Sur Radio)
Una noche más, hemos mirado la vida con ojos de Carnaval. Entiendo que es una buena práctica, una especie de línea de pensamiento que la filosofía debería profundizar.
No se asusten. Necesitamos cada vez más pensar, aprender a pensar y eso es la filosofía. Noto que ahora resurge un interés por profundizar en la realidad, por ir más allá de lo evidente, como reacción a esta vida que llevamos, enloquecidos por la rapidez de las comunicaciones, la vida ficticia de relaciones en las redes sociales, por la realidad paralela de Internet. Queremos, necesitamos, volver a casa. A una casa que es sobre todo un lugar de sosiego, de afectos y de curación, que es de lo que habla un libro imprescindible, La resistencia íntima, de Josep María Esquirol.
Pensar con la mirada del Carnaval, me atrevo a colegir, es aprender a utilizar una herramienta imprescindible del vivir, que es el humor, y es entrenar el optimismo, una disciplina que precisa ejercitarse, que no viene de serie. Y es enfocar las cosas de una manera serena. “Un paso atrás y una sonrisa”, que decía un gran filósofo, Mariano Peñalver, que fue rector de la Universidad de cádiz y presidente del jurado del concurso.
Ya ven que hay un hilo nada frágil entre el Carnaval y las ideas. Sigamos.