este es anterior. Dedicado a Paco Leal (como es obvio)
Nada más lejos de mi intención que hacer la pelota, pero me encantó que este programa trajera el otro día a la entrevista a Paco Leal. No es fácil detectar talento cada día,y menos aún hacerlo entre quienes están voluntariamente fuera de foco, pero en este caso se logró y con creces.
Paco Leal es muchas cosas: chirigotero callejero con muchos trienios y demasiados años de abandono, promotor del ‘Carnaval de los jartibles’, el Carnaval chiquito, que es la almendra de la fiesta; hostelero en retirada, pero sobre todo un hombre culto, un escritor sensible, un producto depurado del mejor Cádiz, esa ciudad a la vez popular e ilustrada, y ahora que ha adoptado el sombrero de panamá parece aún más un indiano que acabara de salir de su gabinete de carey, abanicos, tresillos isabelinos y cornucopias, rumbo a tomar un café, quizá a La Habana. Porque todo el mundo sabe que los gaditanos han ido siempre antes a merendar a Cuba que a Madrid, o eso decía Pericón.
A Paco Leal habría que clonarlo, pero entre tanto es preciso que aprovechar su cercanía, su saber, su sentido de humor lúcido e inteligente, y si es posible sus bizcochos caseros o sus guisos según la receta materna.
Ahora que me doy cuenta, hace demasiado tiempo que no lo veo. Pero eso no impide que le siga adorando. El tiempo ha pasado muy bien por él, y eso también requiere mucho arte.