confianza sin triunfalismo

a tarde era luminosa, pero vi perfectamente el relámpago. Fue un flash en la conversación con el filósofo Javier Gomá, acerca de su libro ‘La imagen de tu vida’. Creo que estaba respondiendo a una cuestión que él mismo formula respecto a Cervantes, «¿por qué elegir hoy la civilización y no la barbarie?», cuando planteó la evidente necesidad de cambiar el paradigma, el pensamiento actual, porque ya no responde a las ‘formas de dominación’ en que estamos.

Hay, es evidente, un desfase entre lo que está pasando en la vida de la gente y las ideas que rigen lo común, la gobernanza, la política. De ahí tantas sorpresas imprevistas entre el ‘stablishment’, medios incluidos, que como profetas no nos comeríamos una rosca. ¿Cómo ajustarlo?

Hay que leer a Gomá, tan a contracorriente por mucho que sea director de la Fundación Juan March, letrado del Estado y miembro destacado de la intelectualidad española. El análisis, viene a decir, está errado porque es catastrofista y no reconoce cuánto ha avanzado la sociedad. A pesar de que no deja de haber excesos, disfunciones, confusos límites, abandono de la excelencia, o de la ‘ejemplaridad’, como norma; de que el ideal de la época no emerge, la imagen consensuada de lo que somos no responde a la realidad. Porque los cánones del mainstream son fatalistas, tristes, siniestros, y además injustos. Nos niega, dice, «con necia ligereza» los bienes que dan «gozo y esperanza». Puso un ejemplo contundente. Antes, dijo, y no hace mucho, la violación era «la educación del señorito». Hoy es un delito que horroriza.

Por eso su propuesta es mirar el futuro «sin triunfalismo pero con confianza».

Los avances se producen siempre a base de forzar lo convencional. ¿Será pues llegado el momento de ‘defender la alegría’? La «alegría inteligente» que, aun contra todo pronóstico, debe conquistarse.

Lo que sí es seguro es que hay que oír a los filósofos.

Andalucía, en peligro

La dura y drástica derrota de Susana Díaz en las primarias socialistas ha puesto de manifiesto un error de cálculo radical sobre todos los demás: el de que contar con los votos de Andalucía sería suficiente. Pero no ha sido así y, además, los ‘pedristas’ han arañado un porcentaje altísimo, cuando los estrategas de la presidenta nunca pensaron ni por asomo que superarían el 30%. Este dato, unido a la presencia de ‘patxistas’, transmutación del ‘pizarrismo’ y aliados de los primeros contra la baronesa andaluza, llegado el caso, traza un panorama desolador: el 36% del PSOE andaluz no está con su secretaria general. A ello hay que añadir el porcentaje de abstención, del 18% del censo de militantes con las cuotas al día.

La dirigente andaluza, que tanto presumió en todos los foros de haber «cosido» el partido que encontró «destrozado» durante el mandato de José Antonio Griñán, cuando por cierto era secretaria de organización y consejera, ve así desmontado uno de sus grandes argumentos. Griñán nunca llegó a tener tanto rechazo. Pero la dirigente socialista ha sabido leer los datos, aunque sea a tan alto precio. Su larguísima gira orgánica, en la que ha estado demasiado tiempo, directa e indirectamente, le ha pasado factura, por mucho que quisiera multiplicar su agenda con fotos diarias en colegios, hospitales, residencias, asilos. Su distancia de la Comunidad, por ejemplo el rechazo a conceder entrevistas a medios andaluces, no ha pasado desapercibida.

Hay signos de alarma (orgánica) en demasiadas provincias. Los sectores críticos se han rearmado, antiguas heridas están reabiertas, y de ahí también el movimiento de anticipar el congreso regional.

Pero sobre todo vuelve al primer plano una preocupación que ya estaba en los ámbitos socialistas cuando comenzó toda esta aventura: si Susana Díaz no estaba poniendo en riesgo el poder en la Junta, que es su principal y último bastión de poder. No se puede dejar de tener en cuenta la curva descendente de votos del PSOE-A, imparable, y la nueva fragmentación del Parlamento, donde el PP-A ya no necesita mayoría absoluta, porque puede sumar con Ciudadanos.

De ahí el repliegue, por más que pueda tener también razones de otro orden, incluida la aceptación de la derrota y hasta la lealtad hacia las siglas y al ganador. Susana Díaz ya no es aquella que gana todo, ese repetido «me gusta ganar» ha sido un hándicap en fin, y hasta ha llevado al PSOE andaluz a jugar un papel nunca visto, de parte y no de equilibrio interno, como le reprochan, ‘sotto voce’, los históricos. Su reto ahora es recuperar el tiempo perdido. Tarea no le va a faltar. Empieza la batalla de la financiación autonómica y el debate territorial, donde Andalucía tiene todas las papeletas para perder. La Comunidad está cada vez más alejada de la media en los estándares de bienestar. Aparte, todos agradeceremos que dejen de matarse.

Fechas

A sevilla le ha salido muy bien adaptar la feria al calendario, y a la realidad, porque se ha aprovechado el puente del uno de mayo para un llenazo sin precedentes, que se hubiera perdido de observarse la apertura oficial el lunes por la noche, o ‘del pescaíto’. Aunque en verdad ya el fin de semana anterior a esta noche de frituras las casetas, aunque fuera extraoficialmente, estaban a tope.
En cádiz vuelve el debate de poner una fecha fija al Carnaval. NO es lo mismo, porque la feria de sevilla se sigue rigiendo por la Semana Santa, y esta, a su vez, por los ciclos lunares, que son los que rigen para convocar los días de carnestolendas antes del Miércoles de Ceniza (y también después, pero eso es otro tema).
Yo no alteraría el curso de los tiempos ni de las costumbres. Lo que sí hay que hacer es aprovechar más el tirón del carnaval y programas con más frecuencia espectáculos de agrupaciones para atraer turismo. Las coplas son una riqueza, tangible, y hay que buscar una fórmula para que la ciudad se beneficie todo el año.
Lo contrario no se explica.
(Lquindoi, 15 mayo)

Alegría inteligente

“La naturaleza regala la tristeza a cualquiera que pasa, mientras que la alegría inteligente es un arte raro, más que humano, casi divino. Elogio eterno a quien sepa practicarlo”.
Esta frase tan redonda no es mía. La escribe Javier Gomá, el filósofo cuyo último libro, La imagen de tu vida, presento este jueves en la Feria del Libro de Sevilla (por cierto, que es a las nueve, quedan invitados)
La alegría es un arte raro, sí, y no viene sola, salvo que se tenga ese genio innato que sin duda hay quien posee. Es preciso buscarla, entrenarla, sostenerla, a veces en desafío a todos los elementos,pero el esfuerzo compensa.
Por eso admiro a quienes pasan por aquí cada noche y ofrecen una serie de ejercicios a seguir,como una terapia, o una senda que caminar.
Alegría inteligente, dice Gomá. Qué otra cosa si no puede ser el estado de ánimo que nos permite vivir mejor, como una aplicación de lo que también se ha llamado ‘inteligencia emocional’.
Es verdad que no ofrece la realidad muchas razones para la alegría. El final de cada día es un cúmulo de escándalos, corrupciones, frustraciones, impotencias. Por eso tiene más mérito, por eso hace más falta. Creo que cada cual lleva dentro de sí la semilla. Buscarla es empezar a caminar en el buen sentido. Y eso q hay gente que lo pone muy crudo…
(Al Liquindoi, 22 de mayo)

PLAYA

Leí al Nobel Orah Pamuk y lo adapté rápidamente a mi lenguaje: El mundo no puede ser tan malo si uno tiene la posibilidad de pasear por la orilla de la playa (el decía del Bósforo, que no está tampoco nada mal como paisaje). Ahora que, cuando lo permita el levante, nos volvemos del revés, a mirar al horizonte tras las olas, se viene encima el peso del invierno, arduo aunque el clima no haya sido duro, y el ansia de un tiempo luminoso.
Alguien, en uno de esos estudios que se hacen para demostrar lo que ya estaba demostrado, ha dicho que mirar el mar aporta felicidad y sosiego. Parece que activa determinadas enzimas. Cualquiera puede ratificarlo solo con una breve experiencia.
Los que hemos sido niños de playa, felices niños de larguísimas vacaciones que nos dejaban achicharrados cuando aún no temíamos al agujero de ozono, lo llevamos puesto. Es una suerte. Pase lo que pase, estará ahí el mar para devolvernos a lo esencial. Nadie lo reflejó mejor que Alberti, hoy tan olvidado, con su desgarro al abandonar la Bahía, “por qué me desenterraste padre del mar”.
En sueños la marejada me tira del corazón… se me quisiera llevar.

…Y yo me pongo mala en mi cuarto sevillano cuando oigo por la radio el horario de mareas
(aL lIQUINDOI, cANAL sUR rADIO, 29 MAYO)