Categoría: General

Falsa tregua de agosto

La capitalidad institucional y política, tanto oficial como de cenáculos, se ha trasladado esta semana a Málaga, donde todos los líderes han centrado sus agendas. Gustará más o menos, pero la nueva centralidad comienza a despuntar, como lo hace el perfume del agravio del resto de las capitales, no exento del reconocimiento hacia la potencia objetiva de la provincia malagueña, a la vez que se nota el interés que las formaciones muestran por pescar en su caladero de votos. Pero ese será el tema de otro día. Ahora desde Miarmalandia, más encantadora que nunca por el desierto vacacional, se observa cómo la actividad de los partidos (de los viejos partidos, hace falta ya añadir) sigue en turbulencia y ni descansa ni deja descansar.

Los socios de Gobierno se miran cada vez con más desconfianza. Es llamativo cómo en un mismo día la presidenta de la Junta suscitaba públicamente dudas sobre el fin de la legislatura mientras el líder de IU aseguraba que por su parte no habrá problemas. Con ligeras variaciones, la espesa trama de intereses mutuos se mantiene. La negociación del presupuesto no será tan determinante como las estrategias, aunque puede ser el pretexto. IU?esgrime como arma la amenaza de una comisión de investigación sobre los cursos de formación, a la que el PSOE teme como a una vara verde. Entre los llamados «primos» se cree que los socialistas pueden romper la baraja antes de que la petición de la comisión parlamentaria se llegue a plantear.

A Susana Díaz el tema de los cursos le puede dar el otoño, aunque hasta ahora se ha evitado que se convierta en una «macrocausa». En lo jurídico, porque a nivel de opinión pública ya existe como tal.

Mientras, en el PP andaluz se vive en ascuas por si Mariano Rajoy mueve ficha y se lleva a Arenas de una vez a Madrid. Como parece seguro, salvo que el Camino de Santiago obre prodigios, que Miguel Arias no va a ser comisario europeo, la impresión es que España nombrará para el puesto a Ana Pastor, en aras de la paridad. Los cenáculos de la costa aseguran que el veterano político de Olvera está lampando por el puesto. No sin el apoyo de Juanma Moreno y su equipo. Pero no parece que la operación les vaya a salir.

Verano del 14

Los ‘ferragosto’ implantan un gran ‘agujero negro’ en el año, un vacío cósmico en el que la gente se ampara en el puente, en las vacaciones o en las dos cosas para desentenderse de las obligaciones en general, para vivir, a fin de cuentas. Son días de calor, playas atestadas y carreteras imposibles, con un poso de leve desasosiego. No es solo que haya saltado un levante furioso desde donde escribo, por primera vez en el verano, es que ya se atisba el retorno y en pocos días el aire se hará más frío, la luz más blanca, el mar más ajeno y aparecerán los anuncios de la vuelta al cole y la moda de otoño. Sólo hay que felicitarse porque casi han desaparecido los fascículos.
Pese a todo, ‘ferragosto’ es bisagra. Hasta él, en este verano del 14 hemos asistido a la eclosión de un nuevo capítulo ‘climax’ del terrible serial de la corrupción española. No queda adonde mirar. El edén catalán ha saltado en pedazos, con toda esa carga de altanería hacia los demás pueblos en general, y el andaluz en particular. La exposición razonada de Alaya ofrece un espeluznante catálogo de prácticas políticas en la Junta que no por conocida en sucesivos fragmentos es menos vergonzante. Gürtel, en la Audiencia Nacional, traza otro estremecedor tablero del políptico del escándalo. El mal de muchos es mal de todos, consuelo de nadie.
En vísperas de que vuelva a arrancar la actividad pública, la semana que entra ya aunque un poco al ralentí, cabe esperar un otoño interesante. En lo procesal, evidentemente, y en lo político. Seguiremos pendientes del Supremo pero no dejaremos de tener los paseos de Alaya camino de su juzgado: la investigación de los cursos de formación promete tomar el relevo del escándalo y si cabe corregirlo y aumentarlo.
Entre tanto, no se puede descartar que en el supuesto de que la coalición de gobierno PSOE-IU resista unos presupuestos “imposibles”, la presidenta de la Junta decida acometer cambios para dar más ‘punch’ político y de gestión a su Consejo, sin que dejen de sonar tambores electorales.
Habrá quien piense que vienen tiempos interesantes, sobre todo como una maldición. Lo más atractivo quizá será ver cómo irrumpe la “nueva política” en este cansino y agotado panorama.

Slow

No me resisto a dejar del todo este pequeño espacio. Es una debilidad, o una vanidad. Poco a poco, suavemente, estaré alimentando el rescoldo.

La yihad entre nosotros

Me he currado un reportaje sobre la presencia de terroristas islamistas en andalucia. Aqui esta completo www.ideal.es/andalucia/201407/20/yihadistas-andalucia-peligro-indefinido-20140720002654.html

Síndrome de ‘podemitis’

Me sorprendió el viernes que todo un secretario de organización, un ‘número dos’ multiocupado, Juan Cornejo, apareciera en una rueda de prensa sobre un conflicto local, por mucho que fuera en Sanlúcar de Barrameda y en apoyo el alcalde socialista de la ciudad más grande que tiene este partido en la provincia de Cádiz, que antes regía la actual secretaria general gaditana, Irene García. El lenguaje no verbal, la expresión de Cornejo, antes llamado ‘informe carita’ decía a las claras que «aquí hay tomate». Pues sí: el PSOE-A ha sacado toda la artillería porque teme que la okupación de las viviendas en este pueblo sea un ‘caso Utopía-2’que contagie a otras localidades de Andalucía, hostigados por IU.
En el PSOE se habla de ataque de ‘podemitis’ en sus socios de gobierno que, asustados por el auge de Pablo Iglesias y los suyos, estarían en una estrategia de radicalización para captar ese electorado.
El malestar entre los dos partidos que gobiernan Andalucía se intensifica. Es un síntoma que sea Cornejo el que encabece la visualización de la crisis, por mucho que se quiera reducir al nivel local, porque él es uno de los principales interlocutores con IU desde antiguo, desde que era el PC y él estaba fraguando pactos en la provincia de Cádiz, y siempre ha tendido puentes y evitado hablar de conflicto.
Este malestar, que hasta ahora se había mantenido dentro de los márgenes de la discreción, coincide con la negociación de unos presupuestos que muchos consideran imposibles de por sí, y más tras el compromiso de la presidenta de pagar las extras íntegras a los funcionarios, es decir sumar al gasto 350 millones de euros. IU no parece por la labor de facilitar las cosas. Valderas dice que la cuenta pública andaluza ha de subir un 2%, cuando la previsión de crecimiento más optimista es del 1,4%, y eso que al vicepresidente se le tiene por el ‘amigo’.
Los rumores de ‘otoño caliente’ en lo político se disparan. Quizá la cuenta atrás de la legislatura se ha iniciado.

184 días

La peor época del año para que el poder intente dialogar con el ciudadano es esta en la que acabamos de pagar la declaración de la renta. Resulta que cada uno de nosotros trabaja de media 184 días de los 365 que tiene el año, más de la mitad, para Hacienda. El punto de más sensibilidad del cuerpo humano es el bolsillo, de modo que ahora que está dolorido que no nos vengan con cuentos. Los que ni siquiera tienen ese problema, ese más de un millón de andaluces o casi cuatro millones y medio de españoles en paro, aún ven menos razones para abrirle la puerta al vendedor de biblias políticas ¿Primarias? Ni los militantes de IU, que se suponen más motivados, respondieron a la llamada y hubo que ampliar el plazo para dar en un resultado previsible que arroja pequeños beneficios en el dificultoso proceso de lanzamiento de imagen de su futuro candidato. En el PSOE el proceso interno tropieza con la indiferencia de sus propias bases, cuando no reabre viejas heridas y levanta barricadas en las agrupaciones, que era lo último que necesitaba este partido en medio de la debacle general. El PP habla con la boca chica de sumarse a esta ola, pero es tan de cara a la galería que mejor lo dejen, que en un partido de mando único no caben veleidades. Todo lo más una maniobra de ‘legislación creativa’ para mantener las alcaldías.
Concedo que esto pasaría igual en cualquier momento del año, pero ahora que coincide con la campaña de la renta no sólo resulta más visible que nunca lo caro que nos cuesta y la mala calidad-precio del producto que pagamos, también debería ser evidente que es cosa de todos, queramos o no, y que esta cuestión de la representatividad no es sólo partidaria, por mucho que la hayan secuestrado los aparatos de los partidos, sino que forma parte esencial de la forma que nos hemos dado para gobernar el territorio en que nos ha tocado vivir.
Ahora que leo acerca de ‘emociones políticas’, a Martha Nussbaum, compruebo cuánto queda para que sentimientos positivos sustituyan al asco y la vergüenza.

Activismo por fandangos

Flo 6×8, una experiencia de protesta que sigue innovando.

http://www.diariosur.es/andalucia/201406/29/activismo-fandangos-20140629011316-v.html

Cerco a la caja de UGT

En Cádiz se hablaba de esto. Nadie le quiso meter mano. http://www.ideal.es/andalucia/201406/29/cerco-cupula-20140629001730.html

Cuentas y cuentos

Las noticias no pueden ser peores: no habrá reforma del sistema de financiación autonómica en esta legislatura y la reforma fiscal detraerá ingresos. Si hacemos caso a las cifras que suele dar la presidenta de la Junta, son más de mil cien millones lo que se pierden por lo primero y 420 por lo segundo. Si a eso se le une que las cuentas públicas tienen que ajustarse al 0,7% del PIB, para llegar en dos años al 0%, el horizonte es, cuando menos, complejo.
Sé bien que no hay cosa más espesa que los presupuestos generales de la Junta de Andalucía, como los del Estado, que cada año desgranamos con fatiga, con el lugar común de que es el verdadero programa de gobierno, o que lo que no está en los presupuestos no existe, cuando ejercicio tras ejercicio los hechos lo desmienten, y no hay más que ver el grado de cumplimiento. En fin, es cierto que lo que no está en sus procelosos pliegues no se va a hacer, pero lo que está tampoco nadie garantiza que se haga.
Este año, la tensión presupuestaria es extrema. A la complejidad de la cuenta en sí por el escenario macro se une la dificultad de repartir entre las áreas la miseria, pero aún hay un factor más, la negociación entre los socios de Gobierno. Si en el verano pasado fue ardua y con la dificultad añadida de la salida de Griñán, esta vez no lo será menos, tanto por la poca pasta y como por las tensiones electoralistas. O electorales.
Aunque la distancia entre PSOE e IU se manifiesta cada vez más de cara al público, entre bambalinas se minimiza. Hace falta escenificar la diferencia, pero con las cosas de comer no se juega. En este contexto, el compromiso de la presidenta de restituir el complemento de las pagas extra a los funcionarios, que supone más de 300 millones de euros, tiene difícil encaje en lo que se refiere a las cuentas. Pero otra cosa son los cuentos: sonó extraordinariamente electoral, como lo hizo esta semana la posibilidad de mejoras a los sanitarios. Igual solo es un amago para que los socios tomen nota de cara a la negociación presupuestaria interna.

Crítica y autocomplacencia

Hay muchas maneras de leer   ”Fuego y cenizas”,  del politólogo y ex líder liberal canadiense Michael Ignatieff. El título  de moda en este país, y de cabecera ahora mismo en San Telmo y otros ‘puntos calientes’ de la política andaluza, da para todo un ‘libro-forum’, si tal cosa existiera aún.
Abre, pues, muchas líneas de reflexión aplicables a la política de aquí y ahora,  a uno y otro lado del espectro político, que ojalá aproveche a nuestros mandamases, pero también a quienes nos interesamos por entender lo que pasa.
En un primer momento, el libro me pareció un manual de autoayuda para políticos angustiados, que hay muchos. Su sustrato está en el intitulo: “Éxito y fracaso en la política”.  Un testimonio de cómo caer con estilo, digamos. Ignatieff era un prestigioso catedrático en Harvard a quien en 2004 miembros del Partido Liberal canadiense ofrecen volver a su país para  liderar este grupo. Seis años después  se retira, tras cosechar la mayor derrota de la historia de la formación, antaño una de las grandes del país. De modo que, me digo, habrá quien piense que no hace falta ser un intelectual de primera  para triunfar, antes bien al contrario. Por si alguien quisiera resucitar el mito del rey-filósofo, aquí hay una prueba. Alivio de mediocres.
Pese a su desastre, Ignatieff defiende la política con entusiasmo, y esa es la lectura que aman los lectores del ‘stablishment’, que hallan en el libro una justificación de sus afanes. Para quienes solo observamos y votamos,  las cosas son distintas. Se puede compartir esa idea de la política como un “juego brutal”, un fascinante “encuentro dramático entre el destino y la voluntad, la malicia y la nobleza”, como dice el propio autor, pero resulta inquietante cuanto de apelación a la moralidad y la fidelidad a uno mismo encierra el texto. Una primera frase es demoledora: “Nada te va a causar más problemas que decir la verdad”. Una última, contundente: “No es una carrera estable. Tu vida política puede terminar en cualquier momento, así que debes asegurarte de que tienes una vida con anterioridad”.
Una mira alrededor y confía en que en este raro equilibrio la crítica de la política enseñe y contagie y no se quede todo en el refuerzo de las propias creencias