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Teletrabajo

No dejo de asombrarme, pese a lo cotidiano que ha terminado por ser. Cuento un secreto. Esta mañana, por wathsapp desde mi mismísima cama,en medio del campo, he completado una entrevista con un dirigente político. La hice el miércoles y como se publica mañana tenía que tratar cuestiones de actualidad. Pregunta, respuesta, redacción de ambas y envío a Cluster fueron realizadas desde el teléfono móvil, en un ratito. En otros tiempos habría sido mucho más complicado: teléfono, que te lo cojan, tomar notas, ir a la redacción a escribir…
Pues a cambio, una no desconecta nunca. Los sacrosantos descansos semanales se han convertido en lagunas interruptas de desconexión, siempre con el twitter en la mano, con los digitales, con los mails… Y eso podrá ser bueno para el trabajo pero es fatal para las relaciones personales y familiares y para el propio equilibrio personal, sobre todo para los que no somos ‘nativos digitales’, pero que nos hemos subido a la ola con entusiasmo, o a palos.
Y si no hay cobertura, o el móvil se queda sin batería, que podría ser la excusa perfecta, es peor.
Estamos perdidos

La salida de escena de Griñán

El expresidente,  exconsejero y exministro José Antonio Griñán se prepara para hacer el definitivo mutis por el foro político. Así lo indica la carta que ha dirigido a Susana Díaz en la que pone su escaño a la disposición de la presidenta de la Junta y rehúsa a repetir como senador. Como siempre, sus decisiones son complejas, obedecen a varios motivos y por tanto son tan difíciles de simplificar como habitualmente interpretadas de manera sesgada.
Cuando se fue  de la Presidencia de la Junta, en septiembre de 2014, dijo que lo hacía por el peso de los ERE y para despojar a la Junta de esa presión. No quiso explícitamente reconocer que asumía responsabilidades políticas, pero era verde y con asas. Además había otros factores: políticos (la necesidad de renovar el PSOE en horas bajas, la debilidad del pacto con una IU en la que ya no estaba Valderas) y personales (el peso propio y familiar por la vergüenza de verse tachado de corrupto por los ERE).
Ahora da el paso también por razones políticas y personales. Entiendo que entre las primeras está facilitar la investidura a Susana Díaz, pero quizá pese más su deseo de que quede claro que se va por su propia voluntad y no porque lo echen. Es decir, que abandona la política un minuto antes de que la política le abandone a él del todo, antes de que su partido le diga que no le va a renovar como senador.
En este sentido, la decisión tiene un prurito de alejar de sí el mal trago, pero también de no hacérselo pasar a los suyos, cuya presión para tomar la decisión también siente.
Pero a la vez contiene un regalo envenenado: será Susana Díaz quien decida cuándo le ha de entregar el acta. La pelota queda en el tejado de su antigua discípula, con la que se empeña en mantener un hilo de relación cordial, a pesar de la distancia, evidente, y de las actitudes de ésta, en especial sobre la imputación.
Queda por descifrar qué peso ha tenido de nuevo en esta decisión el caso ERE. Si la carta es enviada tras declarar ante el Supremo, sin duda  ha sido mucho. ¿Teme Griñán ser imputado, a pesar de cuantas voces dicen que no lo será? Las certidumbres ya no son tantas como al principio del procedimiento y quizá la renuncia al aforamiento le parezca ya un mal menor.
También es claro que su decisión deja a Chaves en un difícil papel. Tendrá que decidir si sigue o no como diputado, cuando sonaban campanas de que estaba dispuesto incluso a continuar una legislatura más en la lista al Congreso por Cádiz, convencido de que antes de las generales será exonerado de toda sospecha por el Supremo.
En cualquier caso, el futuro jubilado Griñán prepara sus memorias. Serán interesantes.

Crisis de confianza

El ‘caso Rato’ confirma que la tapa de la alcantarilla ha saltado definitivamente. De todo lo que se ha publicado lo que me parece más escandaloso es que vendiera empresas familiares en la runia por precios astronómicos mientras era vicepresidente económico de Aznar. Luego, todo lo demás, el delito fiscal siendo presidente del FMI etc etc. Lástima que pase una vez más, como decía Magris, que se sepa la verdad cuando ya es inútil, y no en el momento en el que era más necesaria. Pero nunca es tarde, también.

Me cuentan que el alzamiento de bienes no lo es, sino que estaba poniendo en orden su patrimonio porque se piensa casar con su compañera actual, Alicia González, periodista de El País. Puede que sea verdad, pero ¿alguien se lo cree? Es lo que tiene la situación actual, no hay resquicio para la confianza, ni siquiera el más mínimo hueco para otra explicación que no sea la peor.

En este sentido, las noticias acerca de las relaciones empresariales entre el marido de la alcaldesa de Cádiz y Rato ya vienen connotadas de mal olor. Si se tardan en explicar será más dificil dispersarlo.

Pedir la presunción de inocencia, como hizo Teófila Martínez, está muy bien. Y debe ser recíproca, algo que han de tener en cuenta cuantos ‘hooligans’ hablan a cada lado del espectro político.

Mantener el centro en esta situación de caza de brujas e inquisición mediática es tan  necesario como imposible.

 

 

 

Morir de indiferencia

Sé que lo último que necesitan ustedes es un nuevo artículo buenista sobre la tragedia de la inmigración. Ya han leído demasiados. Ya hemos escrito demasiados. Como sé que mañana los 900 muertos frente a las costas italianas yacerán en la más profunda sima de la actualidad, como reposan tantos otros que por un fragmento de segundo nos conmovieron, cuando supimos de la rotundidad de la cifra, cuando vimos imágenes de jóvenes fuertes y llorosos, de ancianas agotadas cubiertas con su pañuelo negro, de niños con ojos espantados, centenares de sacos descargados sobre un muelle con los cuerpos de los que no pudieron llegar.
Pero no me rindo. Me sumo, con toda modestia, a la denuncia de Roberto Saviano, el escritor italiano, que viene a decir que tanto ruido, tanto utilitarismo de la política hacen que ya resulte hasta despreciable, o que se ridiculice a quienes quieren poner por delante la tarea esencial: salvar vidas.
Me pregunto qué ha sido de la humanidad, en qué ha dado el progreso de la educación y de la renta per capita, cuando veo desembarcar cadáveres por cientos y recuerdo aquellos barcos que se fletaron para salvar a víctimas de la guerra de España, por ejemplo, el ‘Winnipeg’ de Neruda que llevó a 2.200 republicanos españoles a Chile, a algunos de cuyos descendientes conocí una vez en Santiago; o el ‘Sinaia’ y tantos otros que llevaron al exilio a México a otros tantos compatriotas que no podía sobrevivir en su tierra asolada por el conflicto y la cruenta postguerra.
No solo nos afecta la amnesia. También la frivolidad. La reciente cumbre del Mediterráneo, celebrada por países de la Unión Europea y de la orilla sur, se quedó en si Barcelona era capital europea o española y si Mas y Rajoy se saludaban. El tema central era la inmigración. No aportó nada y a la vista está.
Pobres víctimas de las guerras del mundo si creen que Europa les va a auxiliar. Si los pulcros burócratas de Bruselas van a ser capaces de echarles un salvavidas o se van a limitar a gastarse el dinero en impedir que lleguen.

Precisamente ayer se presentaba el informe de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, como para no permitirnos olvidar que tenemos frente a nuestras costas una muestra a escala de la tragedia y que la gran fosa común del Mediterráneo llega también hasta el agua en la que nos zambullimos alegremente y chapoteamos con nuestros hijos. Si 1.600 personas han perdido la vida en lo que va de año en el intento de llegar a las costas de Italia, la cifra de quienes que han buscado llegar a las nuestras se ha incrementado en un 50% el año pasado, cuando se calcula que 131 hombres, mujeres y niños murieron por el camino. Demasiadas, en cualquier caso.
Solucionarlo es complejo, por supuesto. Pero comencemos por combatir la indiferencia, por no dejarnos vencer por el conformismo, por localizar y denunciar el clasismo que se oculta, o ya casi ni eso, tras la conmoción. Para que no haya más muertos de primera y de segunda. Para que las autoridades sepan que hay una demanda de justicia que han de atender.

Hamletiana

cadizpreview Facebook me sorprende con una memoria que no tengo y de pronto me saca a la superficie esta foto de hace 3 años. Era una acción artística en Cadiz Preview, aquella estupendísima actividad en la casa Aramburu, de Lorenzo Herrera. Entrábamos en un armario de la vivienda, cubierto de un papel pintado entrañablemente antiguo, y posábamos con un cráneo. Es de mentira, me dijo el artista, porque daba yuyu.

Tiene su punto. Pensé que, como Hamlet entonces tenía un dilema, o una cuestión, según la traducción que se maneje. Ser o no ser. Elegí y no me puedo quejar.

Ver con perspectiva hacia atrás puede ser un ejercicio estimulante de vez en cuando, y eso que la nostalgia es una peste.

Pero también es una excusa para recordar aquel momento de inquietud cultural, aquella experiencia en la casa palacio de la plaza de San Antonio que se abría por primera vez al público.

Y no he engordado desde entonces, al menos no demasiado.

 

“Mentiras de político”, dice un político

El PP andaluz ha encontrado el argumento perfecto en la composición de la Mesa del Parlamento para parar a quienes le presionan para que se abstenga en la investidura y facilite el Gobierno de Susana Díaz. «Los puentes están rotos», repiten desde este partido, que ni prevé volver a reunirse con los negociadores del PSOE. La bronca que escenificaron sus portavoces en la Cámara fue la manera, dicen que la única que tenían, de hacer patente la injusticia que para ellos supone ver su representación, 33 escaños, equiparada a la de IU, con 5 representantes. Para el resto de los observadores ha sido la demostración palpable de que todo va a ir a peor.
No va a ser la pinza, por mucho que desde el PSOE se jalee ese ejemplo como el summum del horror político para evitar que Podemos se alíe con el PP. Va a ser el todos contra todos.
La situación recuerda ‘El cuarteto de Alejandría’, de Durrell: los mismos hechos tienen cuatro versiones diferentes y completamente distintas. La última que he oído se refiere a la ‘operación Maíllo presidente’ y asegura que el líder de IU sí se ofreció a presentarse candidato a la presidencia del Parlamento. El lo ha negado. “Mentiras de político”, me dice un político. Aseguran que hay mensajes que lo acreditan.
Como en un acertijo imposible (A dice que B siempre miente y B que A nunca dice la verdad), la política andaluza se ve ahora abocada a un juego de imposturas en el que cada actor esconde ocultas intenciones y habla con lengua de madera. Cualquier alianza es posible, como por ejemplo que el PP quiere echar a IU de la Mesa y a la vez esté por encumbrarle a la presidencia.
En esas estamos. El PPcree que el pleno del jueves le ha entronizado como la única oposición de la Cámara. Los socialistas hacen ver que lo que ha pasado es que nadie quiere el voto del PP. No dicen que tampoco nadie quiere darles el respaldo a ellos. Susana Díaz intenta el perfil bajo, a ver si así evita el acelerado deterioro de su liderazgo, que hasta Pedro Sánchez se ha atrevido a echarle un cable (envenenado) desde Madrid al pedir a Podemos y Ciudadanos que le respalden. Quién lo hubiera dicho.

En ‘Mujeres’

Si tenéis valor, ved la primera media hora.
no hay emoticono que exprese mi bochorno-vanidoso.
“Mujeres” es un programa de entrevistas de María Esperanza Sánchez en 8tv

https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=n6eaiprbJYs

Conspiranoicos

estado general de conspiranoia. Mi artículo de hoy

http://lector.kioskoymas.com/epaper/iphone/homepage.aspx?isBookmark=true&locationHash=%23_article44bb006b-5910-450b-8f31-1b78475d7e9d%2fwaarticle44bb006b-5910-450b-8f31-1b78475d7e9d%2f4DV774X87S47#_article44bb006b-5910-450b-8f31-1b78475d7e9d

Los límites

Participé en un Encuentros de Canal Sur Radio, que se emitirá en la tarde-noche de este viernes, con una alpinista andaluza, Lina Quesada. Es la única de entre nosotros que ha hecho un ochomil y resulta un ejemplo incomparable de esfuerzo y superación, de confianza en una misma y de persistencia. Realmente interesante, os recomiendo que lo sigáis. Ya lo anunciaré en Twitter, porque de verdad que resulta novedoso y profundo, estremecedor incluso.
Entre otras reflexiones me interesa la que hizo acerca de los límites. Lo que más miedo le da, dijo, es “pensar que piensas que no hay límites”, o sea en una ascensión creer que aún puedes apurar un poco más tu esfuerzo o las horas de luz, etc. Porque dicen, lo leí al prepararme la conversación, que el mejor alpinista es el que sabe darse la vuelta.
O sea, el apinista vivo
Ahí lo dejo.
Buenos días
Aquí tenéis el programa: http://t.co/RLSTKH4Lds

Mueren los escritores

Es muy lamentable que los escritores solo sean noticia cuando se mueren. Es cierto que morirse es algo importante, sobre todo para a quien le toca, pero sería más productivo atender la vida de estas personalidades mientras transcurren y, en especial, sus obras. El mundo cultural se sigue moviendo demasiado a base del clásico ‘remover panteones’ y no creo que vaya a corregirse, antes bien al contrario, cuando cada vez la sensibilidad social hacia la creación artística es más escasa.
Las necrológicas de los autores podrían ser la definición más exacta del periodismo según Chesterton. Para el escritor inglés, nuestro oficio consiste en “decirle que Lord Jones ha muerto a gente que ni siquiera sabía que Lord Jones estaba vivo”. Sin embargo, en un universo saturado de noticias urgentes, donde hay poco espacio para contenidos más pausados, en un entorno humano ‘multipantalla’, víctima de un déficit de atención de manual, hoy es el día de encontrar el hueco para la literatura.
Dos escritores de primera fila han pasado al otro barrio en el mismo día. Günter Grass logró todo un Nobel de Literatura, nos estremeció con ‘El tambor de hojalata’ –esa inolvidable pesca con una cabeza de caballo purulenta- y se convirtió en el último gran exponente de la gran cultura alemana, la que constituye el ‘corpus’ de la civilización en la que vivimos. Aunque las notas biográficas resalten su pertenencia a las Juventudes Hitlerianas, en sus primeros años, pocos autores como él encarnan una conciencia crítica con su tiempo y un estándar ético para sus contemporáneos. Como cada cual mira el mundo desde su ventana, yo recordaré su preocupación, compartida en un acto de la Fundación Príncipe de Asturias con Claudio Magris, acerca del problema de la verdad en el periodismo. Estar sobreinformado no nos acerca más a la verdad, dijo, las amenazas crecen, pero para conjurarlas sólo queda la condición humana. Al final, insistió, hay un hombre, o una mujer, que ha de actuar con sus propios principios morales.
La otra baja del día es quizás más difícil extractar en un párrafo. Eduardo Galeano ha alimentado el discurso de la izquierda alternativa de todo el mundo, en especial del latinoamericano. La brillantez de sus frases, tan citadas, arrostran el riesgo de una banalización de su trabajo que, a veces lleno de lugares comunes, o bordeando la demagogia, al final siempre salva los escollos y resplandece, inexplicablemente fresco, original, estimulante.
Saber que su estancia en este mundo se ha acabado resulta triste. De algún modo los lectores establecemos lazos de familiaridad con los autores, por remotos que sean. A veces sus libros han cambiado vidas y establecidos pensamientos y valores personales.
Por eso en días como hoy el periodismo, y la educación, deberían comprometerse a que la gente sepa quien es Lord Jones, para que cuando se enteren de que le ha llegado la hora puedan sentir su pérdida a la vez que celebrar su vida, para reconocer dentro de uno mismo la huella de su trabajo, la riqueza que aportaron a su tiempo y a los tiempos venideros y las necrologías sean más sentidas y menos obvias.