Dedicado
A todos los que os he dado la paliza esta semana (y tantas anteriores) con malrollo, nostalgia y otras memeces. En desagravio y para que me perdonéis y os riáis un poco, que la risa es lo que nos hace humanos, o algo así.
A todos los que os he dado la paliza esta semana (y tantas anteriores) con malrollo, nostalgia y otras memeces. En desagravio y para que me perdonéis y os riáis un poco, que la risa es lo que nos hace humanos, o algo así.
Vaya error machista el de Chamizo, llamar “la chica” de Presidencia a la consejera. Ha pedido disculpas y le vale, pero seguro que no hubiera dicho “el chico” de un consejero. Lo del ‘psicópata’ del PP dice que es una manera de hablar, aquí hay gente que lo rebaja, hasta en el propio partido popular, porque parece que se refiere a un personaje que ellos mismos tienen calado. Pero nuevo error, en alguien que siempre ha mostrado una sensibilidad clara hacia las enfermedades psiquiátricas. Como hacia la situación de la mujer.
El me dice que está bien y tranquilo y que no ha querido faltar a nadie, que le presionaron con preguntas y repreguntas cuando llegaba a Cádiz, a un acto de su agenda, y que se encontró allí un montón de cámaras.
Creo que el error manifiesto no puede ocultar sus aciertos, y que aparte de estos dos calificativos, si alguien esperaba que no dijera lo que piensa, esperaba en vano. Lo que me dijo el otro día, que “el acuerdo es para matar la voz de los más vulnerables”, que “da vergüenza pensar que estos sean nuestros representantes”, que “matan la voz del pueblo porque no quieren oir sus gritos”, dicho queda. Intuyo que le queda mucha guerra que dar, quizás desde la plataforma de la izquierda andaluza que está montando Luis García Montero.
Ahora toca aplacar, hacer un relevo tranquilo y que Jesús Maeztu retome el cargo, 17 años después, como San Luis de León. “Decíamos ayer”.
Un tuit de Le Monde me dio la noticia esta mañana, bien temprano: Georges Moustaki ha muerto en Niza a los 79 años. Fue como evocar de pronto todo un tiempo pasado, perdido, una nostalgia de mi misma, la sima profunda de cuanto ha transcurrido desde que un verano, a mis 14 años, en una residencia de Marsella, donde seguía un curso de francés, descubrí un LP con sus canciones. ¡Un LP! Pues sí, eso es vértigo.
Luego hubo cintas de cassette que rodaban por el coche, grabadas por hermanos y amigos (ya había no pay) y, en fin, una colección de CDs con la obra completa, que me obsequió M, con quien comparto ese ‘amour fou’ por el cantante y por su idioma. Por esas cosas de la vida, en los últimos tiempos sentía una fuerte nostalgia de volver a oirle y de recuperar esa fonética y esa lengua que nunca aprendí del todo, pero que tampoco olvido y a la que siempre quiero volver. Mira por dónde.
Ahora ando perdida en una nube un poco polvorienta, formada por tacos de calendario, sueños no del todo abandonados, el recuerdo casi tangible, carnal, de aquella intuición de que algo estaba a punto de pasar, que todo estaba por hacer. Ah ‘dix-sept ans,’ (tu n’ as que dix-sept ans, mon amour, mon enfance’) Puedo reconstruir media vida con fragmentos de sus canciones, muchos inventados, qué mas da.
Hace también un montón de años ya, le entrevisté antes de un concierto que dio en el Villamarta. Creo que es la única entrevista de mi vida que he guardado (junto con otra de Les Luthiers, por ser exactos) y conservo también la emoción de su música en directo y de cómo aquel tipo de pelo y barba blancos, vestido de blanco, extremadamente delgado, como evanescente, con solo una guitarra llegó poco a poco, desde una decepción inicial (porque al principio sonaba poco, comparado con la memoria de sus discos) a ocupar toda la sala y a llenar cada espacio con miles de sonidos diferentes.
Ahora intento elegir una canción de entre todas: Le meteque, Ma liberté, Il est trop tard (‘es demasiado tarde’, es lo primero que se me vino a la cabeza) o esa maravillosa grabación de La Ligne droite, en la que por cierto Barbara le deja un poco mal, porque su versión es insuperable… No sé.
Quizá ha envejecido mal su canción de protesta, o al menos la decepción la ha teñido de sepia (‘nous sommes deux, nous sommes trois’…, qué fatiga) pero permanece una descripción del mundo y de las relaciones humanas, las vivencias, las músicas del mundo, la pertenencia a un espacio incierto y hecho de mixturas, como su personaje: poeta y músico, hasta pintor, de lengua francesa pero judío griego de Alejandría, ofrecía todas las aspiraciones de un ideal de su tiempo: una bohemia parisina, hecha del desgarro de Edith Piaf y de Mayo del 68, de Pigalle y de la rive gauche, mezclada con el fondo del Mediterráneo, esa orilla oriental hedonista en la que los mitos clásicos, los azules refulgentes, se mezclaban con la antigua metropolis del norte de Egipto por donde para siempre Cavafis emprende el viaje a Itaca, el dios abandona a Antonio, y Justine, Clea, Mountolive y Balthazar dan vueltas por el lago Mareotis.
Siempre pensé que era curioso que un griego de Alejandría fuera emblema de la canción francesa, incluso de la lengua gala, que era un signo claro de sociedad abierta y tolerante. Hasta qué punto eso hubiera sido posible entonces entre nosotros. ¿Hasta qué punto lo podría ser hoy, en la Francia actual? ¿Y aquí?
Viajes, raíces, nostalgias, olvidos, títulos de sus discos y conceptos que no se oponen, se completan y que nos han enseñado al menos a un par de generaciones a buscar más allá, a seguir indagando y a sentir, aun hoy, que quizá, por favor, que no sea demasiado tarde.
En fin, como otra de sus canciones, precisamente dedicada a España: Moustaki en el corazón. En el corazón de mi memoria.
Creo que el desayuno de esta mañana con Torres Hurtado, el alcalde de Granada, en el Alfonso XIII, ha sido divertidísimo. Leo un par de referencias. Ha dicho que Zoido es “un rotovator”, una herramienta agrícola “que sirve para todo”, porque puede ser juez, alcalde, presidente de la Junta e incluso ministro.
Otra frase memorable dice algo así como que “todo el mundo tiene una cabeza, por muy privilegiada que sea, y un solo culo, que sólo puede ocupar un asiento”.
No es que sea muy fino, pero sí es una forma gráfica de decir una persona-un cargo.
Risas también con el Defensor, que está más suelto que nunca, ahora que se ve a punto de ser relevado. Tras el informe se le preguntó y dijo que nadie se ha dirigido a él, desde ningún estamento político, para comentarle nada acerca de su situación. “Es que aquí la política tiene un alto nivel”, dijo, o sea. Y luego se embaló para defender su papel: ¿Qué quieren, que sea un florero? ¿que hable de la libertad, de esas cosas y no de lo que está pasando a la gente?
Pues no. “Lo que les molesta (al presidente del Parlamento, que ha dicho que hay que controlar más al Defensor) es que esté dando por saco todo el día”. “Qué culpa tengo yo de que la gente esté cabreada”. Y más “Yo al Parlamento vengo mucho , ¿para uqé quieren que venga más, para pelearme más?”.
Me sorprendió encontrar cabizbajo a P. , habitualmente tan alegre, y me preocupé. Aunque, por cierta sabiduría y oficio, le di varias vueltas sin preguntar. Luego me dijo. Había hecho un trabajo para el colegio, un documental en el comedor Virgen de Valvanuz, y estaba impresionado de los testimonios recogidos. Sobre todo el de un exdrogadicto, que le había hablado como un guru acerca de lo que no debían hacer. Esto es, en fin, aprender, esto es pedagogía, didáctica o como queráis. Esa experiencia, que ahora deberá verbalizar o sistematizar, le va a educar y formar su conciencia de una manera contundente.
Es importante que los jóvenes sean conscientes de lo que está pasando. Muchos por desgracia no pueden mirar para otro lado. Hoy Chamizo decía que más de una cuarta parte de los menores de 18 años en Andalucía están en riesgo de pobreza. 7,2% de ellos sufren privaciones materiales graves. Entre 17.000 y 20.000 han sufrido directamente el desahucio de su familia. Para ellos, nacidos en la prosperidad, esta situación es más grave que para las generaciones anteriores, los que nos pasábamos en verano con un bañador y comprábamos ropa dos veces al año, teníamos un par de zapatos puestos y otro quitado, comíamos lo que se nos ponía por delante y no viajamos hasta que fuimos independientes.
Así que, y termino, fundamental papel el de la escuela en este proceso de aprendizaje. No sé si ahora se darán pasos atrás en ese sentido, sería terrible.
He aprovechado muy bien el fin de semana para descubrir las novedades gaditanas, que hay muchas. He aquí, por orden cronológico
1: El ajuar de la tumba de los Glacis. Impresionante. Aunque la colocación de la vitrina en el museo, a la entrada del patio, quedaba desgalichada. No sé qué había detrás, cuando llegué se iba mucha gente vestida de blanco, debía ser alguna actuación del Día de los Museos. Había mucho personal viendo las piezas, lo que me confirma que la arqueología sigue teniendo tirón. No soy tan rara.
2: La gastroplaza. Lleno, pero lleno, sobre las dos de la tarde. Ya no es un experimento, sino una realidad, ese corner de la plaza dedicado a restauración. Enorme cola para el sushi (quién nos lo iba a decir) y para las cervezas gaditanas, degustación de queso de Chiclana, empanadas argentinas, vermut de grifo… Para ser optimistas. Es posible innovar, incluso en lo más rancio de nuestra vida, que es a la vez un poco ombligo gaditano, el mercado, y eso que muchos gaditas profundos no lo ven bien.
3:La feria del libro. Muy agradable, alegre la decoración de las casamatas, buen ambiente entre los libreros, que han vendido más que el año pasado. Lástima que no hubiera actividad para los colegios, por los recortes municipales. Los centros lamentan no haber podido acudir. Creo que se pierde mucho al no familiarizar a los niños con los libros.
4: El hotel Atlántico. Hasta ahora no había entrado. Por fuera me parecía un horror. Por dentro, también. El hall es espectacular, pero oscuro e inhóspito. Celebro que se haya recuperado el paseo del frente marítimo para la ciudadanía (era una obsesión de José Plocia, debe estar contento) y la piscina en la primera planta, que no vi, debe tener unas vistas espectaculares. A lo hecho pecho, sólo espero ya que la ocupación sea alta.
Porque la última reflexión se la debo a la enorme cantidad de espacios vacíos o mal utilizados de Cádiz. No os los inventario, que ya los conocéis. Pero es una clara muestra de cómo se ha planificado la ciudad.
Valcárcel se cae a pedazos. Para un proyecto hotelero que teníamos, con una empresa solvente y con dinero por delante, lo espantamos. El proyecto de hacer un centro de talasoterapia en la academia de artillería de costa quedará para vestir santos.
Y luego todo ese frente privilegiado de la ciudad que podía estar rentando, creando riqueza, es un erial: desde el gobierno militar, centro cultural casi sin actividad; el baluarte de candelaria, que está infrautilizado más allá de la feria y los actos de verano; el colegio mayor, el Olivillo, el solar de Salus, Náutica, el castillo de Santa Catalina, que es un espacio maravilloso digno de mejor uso, el de San Sebastián, idem… En fin, que dejé el turisteo para pasar al cabreo.
Ahora que por fin, diez años después, llega a juicio el caso de Zona Franca, llama la atención cómo se distancian los altos cargos del PP, la alcaldesa, Romaní, que tanto defendieron a Osuna y hasta a Rodríguez de Castro, parece que se ha enfriado la postura. Como extraña el silencio tuitero de R. de Castro. Como extraña (añado) la indiferencia ciudadana, quizá por hastío de un caso que ha dado ya muchas vueltas, pero cuya dimensión es gorda, y ahí está la sentencia del Tribunal de Cuentas que obliga a devolver 4,3 millones de euros, un dinero de los gaditanos y destinado a fomentar el desarrollo de la provincia con más paro de España. El que los casos de corrupción se hayan mutiplicado estos años no hace menor ninguno de ellos, sino al contrario.
El PSOE andaluz ha pedido hoy una comisión para investigar la relación de estos casos con el PP regional y hasta ha dado una rueda de prensa en la sede sevillana para reclamarlo.
Luz y taquígrafos, pues, aquí y en todos los demás sumarios, y rapidez en la resolución, que diez años de demora es un escándalo.
El cuerpo como objeto y sujeto del arte y la acción en relación con él, o el ‘arte de comportamiento’ constituyen la línea argumental de la exposición abierta desde ayer en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC). Casi 200 obras de la colección permanente del centro se han distribuido por un amplio espacio del Monasterio de San María de las Cuevas bajo el título ‘Arte de comportamiento e imágenes sociales del cuerpo’. El discurso expositivo, comisariado por Juan Antonio Alvarez Reyes, director también del CAAC, y Yolanda Torrubia, se vale de la obra de 44 artistas nacionales e internacionales de lo más variado para recorrer, por una parte, la historia de este tipo de movimientos artísticos y también para confrontar visiones. Incluso, como reconocía Alvarez Reyes, para presumir de los fondos del Centro, que su director considera que “poco a poco se ha convertido en una de las tres o cuatro mejores colecciones del Estado español”, con importantes donaciones y depósitos en los últimos tiempos, pese a la crisis. Muchas de estas piezas se muestran por primera vez al público en esta ocasión.
La muestra reúne fotografía, pintura, escultura, dibujo, instalaciones y videocreación entorno al body art y distintos movimientos de arte del comportamiento o arte de acción desde la década de los 60. Asimismo, escoge como desarrollo dar la réplica al conocido ensayo de Simón Marchán “Del arte objetual al arte de concepto”, de cuya publicación se cumplen ahora 40 años.
De este modo, es posible seguir los primeros movimientos de artistas históricos como miembros del llamado “Accionismo vienés”, Valie Export, Marta Minujín, Bruce Nauman, Francis Bacon, Rudolf Schwarzkogler, Jürgen Klauke o Louise Bourgeois, hasta otros recientes, Johanna Billing, Txomin Badiola o Andrés Serrano, con una pieza ‘intrusa’ de Romero de Torres.
La presencia de andaluces es nutrida, con nombres como Pepe Espaliú, Rafael Agredano, Pilar Albarracín, Cristina Lucas, Inmaculada Salinas, Angeles Agrela, Alfonso Albacete, Nacho Criado, Mar García Ranedo, Miguel Trillo, Flo6x8 o Guillermo Pérez Villalta, de quien se muestra una colección de dibujos eróticos.
Existe la impresión de que detrás de la bronca sobre el objetivo de déficit hay algo más, como si un mago nos estuviera embromando con que saca un conejo pero mientras se lleva nuestra chistera, o algo así. Se habla mucho de si debe ser igual para todos o no, que si por qué pagar a Cataluña su televisión o si los extremeños se llevan más que los andaluces. Pero nadie se ocupa de que la Administración General del Estado, o sea Rajoy, se reserva la parte del león del objetivo de déficit. El se puede quedar en el 5,1, igual que el año pasado, mientras las comunidades habrán de alcanzar el 1,2, frente al 1,8 del año pasado. No es el 0,7 inicial, pero si hay un desnivel importante, que supone trasladar el ajuste a las comunidades e irse de rosita en lo que es el gasto del Estado. No vale el argumento de que de la cuenta de la Administración General se pagan las pensiones y el paro, porque las primeras tienen superávit, como se ve en los datos que se han publicado hoy, y el gasto en desempleo está bajando,por desgracia, aunque aumente el paro, ya que la gente agota las prestaciones.
Así que mientras las regiones se pelean, el Gobierno se libra de meterle un recorte a sus gastos y lo traslada a las comunidades y, por ende, a sanidad, educación y servicios sociales.
Aviados vamos si esto sigue así.
Vuelve en el PP-A el discurso del “no toca” debatir sobre el candidato a la Junta, como si no hicieran otra coas. El lunes me aseguraron que será José Luis Sanz. Como tal lo cuento.
Por cierto que aquí le llaman “Sanz el bueno”
Pero si os fijáis, tienen más nombres que el PSOE andaluz para mandar a las primarias ¿no?