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Aquella vez que triunfé

Estudios muy sesudos al más alto nivel internacional han encontrado al fin dónde reside de verdad el éxito. No se trata de una cuestión menor, porque a fin de cuentas triunfar es el punto de llegada, la aspiración general, el objeto de deseo de la humanidad
y se vincula con la felicidad de manera directa, aunque no sea exactamente lo mismo. Lo comentaba el otro día, en una charla informal, Antonio Ramírez Arellano, ex rector de Sevilla y debutante consejero de Economía
y Conocimiento, tras comparecer en la comisión correspondiente. Lo digo por el hábito de citar las fuentes y porque Arellano parece un pozo de saberes, algo noticioso en el confuso y renovado panorama político andaluz.
Pues bien, la conclusión es sorprendente. La auténtica percepción del éxito se tiene a los quince años, aproximadamente, y reside en dominar disciplinas, o asignaturas, que son difíciles para uno mismo y para los
demás, para el conjunto de compañeros. Nada de lo que venga después, si lo hace, tendrá la misma calidad e intensidad que ese triunfo temprano. Por ejemplo, en aquellas Matemáticas Modernas que eran un galimatías para toda esa remota aula de un instituto recién
convertido en mixto, que olía “a tigre”, como decía el profesor de filosofía cada vez que abría la puerta. Quién lo diría.
Resulta, pues, que esto va de otra cosa. Lo más de la satisfacción personal no consiste en ganar una pasta, en conquistar un amor, en brillar en una fiesta, en ser el gallito del corral. Se trata de lograr, con esfuerzo
y voluntad, superar un obstáculo que aparece insalvable en la formación personal de los primeros años de maduración.
El estudio en cuestión del que habla Ramirez Arellano, catedrático de Fisica de la Materia Condensada, es también un refuerzo más a la idea de la importancia de las enseñanzas medias en la configuración de las trayectorias
personales, no solo académicas, y sobre todo una confirmación de la fuerza de valores como el esfuerzo, los codos, la voluntad, en tiempos en que parece mal visto tener que pagar un precio de dolor y sufrimiento por cualquier conquista.
Piensen, pues, en su primera adolescencia, en la sensación limpia de vencer la dificultad, en hacerlo además mejor que el resto. Se dice que uno es de donde hace la Secundaria y quizá tenga que ver con ese momento
mágico, “el lugar donde se descubre el mundo se convierte para siempre en el centro del mundo”, que dice Caballero Bonald.
Vuelvan a buscar ese delicioso momento triunfal en sus memorias, aquel segundo en el que se abría la luz en un muro de dificultades, ahora que el calor invita a dejar caer las barreras de protección, las líneas de
defensa de que nos hemos dotado para intentar mantener la cabeza fuera del agua.
Es una excursión al ‘interior intimo mio’ más profundo, cuando todo estaba por ocurrir. Luego déjenlo. Mejor no pensar en qué nos hemos convertido, qué fue de aquellas ilusiones. Ni de aquella talla 36.

Sevilla en el diván

Cuando el lunes pasado por la mañana entró en el mail el comunicado de ‘Víctimas de Javier Criado’ -uno entre los centenares que entran cada día, huelga decir- los periodistas sevillanos entraron en shock. Llevaba añadido dos documentos. La denuncia al Colegio de Médicos, con sus sellos correspondientes, y la carta al arzobispo, vía vicario general. Las declaraciones eran contundentes, hasta morbosas: que supuestamente un médico abuse sexualmente de sus pacientes resulta tremendo, porque a la medicina lo primero que se le pide es confiabilidad. A esto se añadía que las víctimas eran, y son, personas destacadas de la sociedad y de la política, de Sevilla en su mayoría y de otras provincias. Un tercer factor añadido para la excepcionalidad del caso es que el psiquiatra presunto acosador es hermano mayor de una de las grandes y poderosas cofradías sevillanas, Pasión, radicada en la iglesia del Salvador. La vertiente religiosa, en una ciudad tan capillita con esta, da un calado mayor a esta historia oscura de perversiones. Sevilla está ahora en el diván, como el título del libro que Criado escribió.
>> Pero lo más llamativo de la historia es que era un secreto a voces. Casi nadie se sorprendió en Sevilla de que el prestigioso psiquiatra, perejil de todas las salsas, destacado articulista y renombrado ciudadano, fuera descubierto. De hecho, ya lo habìa sido, tanto por una denuncia que no prosperó en los tribunales como por llamadas a la radio o por el ‘boca a boca’ de la ciudad.
>> ¿Por qué se mantenía intocable? para mí que en buena parte porque pertenece a lo que se viene a llamar el “poder fáctico” y le rodeaba una suerte de “omertá” de la jet, esa especie de pacto de silencio, de mirar para otro lado, hasta de incredulidad hacia que “uno de los nuestros” pueda ser un depravado. Presunto, por supuesto. Pero también me temo que es clave la tipología de las víctimas. Mujeres y además pacientes psiquiátricas. Nada digno de crédito, para el patriarcado. Ellas han tenido que unirse para hacerse fuertes unas a otras. Nadie les quitará el dolor y el desprecio, pero quizá ahora puedan empezar a mirar hacia delante sin ira. Y más de uno pueda aprender la lección.

De la democracia y sus grietas

Ante las mismas piedras romanas que vieron estrenar a los clásicos cuando no eran más que jóvenes promesas, en el Teatro de Mérida, un renacido Sócrates ha elevado la voz estos días para alertar de los peligros de la democracia. Los de antes, los de ahora, los de aquí y, de camino, los de allí, los que sufren sus descendientes, los griegos del siglo XXI. Quizá la revisión que Mario Gas ha hecho del gran filósofo, que fundó el Pensamiento sin dejar nada escrito, tiene muchas concesiones, guiños incluso facilones, a la actualidad, pero eso no invalida la potente lectura que propone, como tampoco su oportunidad en estos tiempos nada líricos. No tengo la osadía de entrar en la estructura del espectáculo, que sigue la ’Apología’ de Platón, en la economía de medios o la escritura dramática, que eso lo dejo para los especialistas, pero sí me parece interesante destacar el trasfondo de la obra, que reta los lugares comunes y que invita a pensar. Porque el teatro puede seguir agitando las conciencias, desde su marginación cultural. Es su papel.
El eje sobre el que gira este ‘Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano’ es arriesgado: cómo un ciudadano ejemplar pudo ser condenado como un enemigo del pueblo. En estos tiempos que arrasan sin matices el honor y la fama de los responsables públicos, en que se exige una especie de ‘limpieza sangre’ a cualquier gestor, es interesante ver si puede ser comprendida la historia del filósofo que incordiaba al poder de Atenas y que es llevado a juicio sumarísimo y condenado a muerte de su misma mano, ingiriendo cicuta. Mandado a morir “por la propia democracia en que creía”.
Sócrates se había propuesto “descubrir la traición”, denunciar a “los que hablan de la libertad para asesinarla”. Meses después de que Critón extendiera el velo sobre el rostro del cadáver y pagara un gallo a a Asclepio, como le encarga su maestro, uno de sus acusadores, Anito, era desterrado, el otro, Meneto, ejecutado, como recuerda un narrador oculto tras una máscara. Uno de estos dice para sí, en el proceso: “Soy un ser despreciable. Calma, corazón mío, que nadie vea el ser inmundo en que te has convertido”.
El vozarrón de José María Pou, en el papel del filósofo, se alza frente a sus acusadores y les dice que “es de la honestidad de donde vienen todos los demás bienes, públicos y particulares” y clama, al borde de ingerir el veneno, por su decisión inquebrantable de “hablar de la traición dispuesto a plantarle cara a la mentira”.
Siglos después, volver a la fe en la honestidad, en la verdad, en la democracia se antoja hasta ingenuo. Como un espejo, la figura del filósofo nos devuelve la imagen de lo que nos hemos convertido. “Siempre habrá alguien dispuesto a caminar a mi lado”, dice el ateniense. Eso sí, aún sigue desafiando a lo establecido.

La mina de los líos

Avisados de que pasó el tiempo del relajo, los responsables de la Junta andaluza extremaron el cuidado en el concurso para reabrir la mina de Aznalcóllar. Elaboraron el pliego de condiciones más alambicado que el mundo ha visto, sobre todo en este país, donde la minería aún se rige por una norma preconstitucional, es decir franquista, que permite adjudicar casi que por dedocracia. La maraña de requisitos, que se une a una legislación compleja, se sometió a todos los filtros del control administrativo. Como no podía ser menos, por otra parte, a la vista del histórico de la institución, en general, y de la minería en particular. La sentencia del TSJA sobre Cobre las Cruces revela que la Junta obró con precipitación en los trámites de apertura. Luego lo ennmendó y a fin de cuentas no tendrá consecuencias prácticas, pero el rigor actual dejó que desear.
Ahora la empresa que ha perdido el concurso, un fondo de inversión canadiense, intenta conseguir por lo penal lo que no logró en la mesa de contratación. La línea de investigación sobre supuesto tráfico de influencias se basa en el testimonio de un empleado de la propia empresa, no de un testigo de la Junta como se filtró, y en el asesoramiento a Magel, la firma ganadora junto con Grupo México, de un ex-delegado de Empleo de la Junta que ficho por la empresa en 2004, cuando ni se había pensado en reabrir la mina.
El proceso se produce en un momento de clara expansión del sector minero andaluz y pone en un brete a la Junta y sus esfuerzos por construir futuro en un ámbito de riqueza con importantes licencias en puertas. Los responsables de Empleo se esfuerzan en contrarrestar la ofensiva con los tajantes informes de la Intervención y los Servicios Jurídicos, hasta con la comparecencia del consejero, Sánchez Maldonado. Grupo México, que tiene un aval de una sustanciosa cantidad depositado, aguanta. Es uno de los grandes líderes del sector y quiere seguir invirtiendo en Andalucía. Urge, pues, despejar las dudas, hay mucho en juego.

Por soñar

Una cadena de hoteles me manda un programa de viaje que me da miedo. Debe ser que las ‘cookies’ funcionan. Dos días en Venecia para asistir a las exposiciones de la Bienal, con guía experto incluido por el Arsenale. Con el añadido de hotel+spa en La Giudecca, cenas y comidas en estupendos restaurantes sobre el canal y hasta barco-taxi privado.
aay y yo con un ventilador pegado a la cara, sentada ante el ordenador

Grecia y nosotros

La crisis griega nos tiene fascinados. No reconozco a este país en que vivimos, tan poco dado a la curiosidad por el otro, que en la noche del domingo se pegó a los medios para conocer los resultados del referéndum con un interés que para sí quisieran otras muy dignas causas. No muchos serán capaces de destripar de qué va la negociación y cuáles son los términos de la disputa, entre otras cosas porque no hay una oferta sobre la mesa, fue retirada cuando se estaba al borde del acuerdo y aun ahora no se sabe en qué punto se van a retomar las intrincadas conversaciones.

Pero no se trata de economía, en realidad, aunque esta sea la raíz y la esencia del problema. Una disciplina tan ardua no llevaría nunca a reventar las plazas. Se trata de ideas, arquetipos, y sobre todo se trata de una lucha ideológica que está planteándose en toda su crudeza con cualquier pretexto, ahora el griego. Si me apuran ni siquiera se trata ya de austeridad frente a estímulos, de neoliberalismo frente a neoizquierda, ni siquiera se trata de discernir si los griegos son pícaros o víctimas, sino que es una pugna trufada de demagogia entre quienes quieren conservar los muebles en el naufragio del viejo orden y quienes están por botar el titanic de la utopía, la madre de todas las utopías, esa que quiere hacer ver que es posible torcer el brazo al dinero y que suelte el mango de la sartén, a costa de lo que sea, incluidos los pensionistas helenos. Un movimiento en el que, peligrosamente, los neonazis y la nueva izquierda se dan la mano y comparten posiciones. Debe ser otro signo del fin de los tiempos, la confusión de las lenguas, o de las ideas, una de las trompetas del apocalipsis.

Pero desde la otra esquina de este mar común, desde la cultura que compartimos, no podemos permanecer al margen del debate. No sólo estamos aprendiendo muchísimo de la historia contemporánea griega y recuperando a golpe de wikipedia olvidadas citas clásicas, héroes y dioses, porque ya de Grecia apenas recordábamos más que el ‘joroña que joroña’ del anuncio del yogurt y las escalas de los cruceros, estamos dándolo todo en el intento de utilizar el ‘default’ griego como un argumento doméstico o un prólogo de nuestra propia historia: Podemos e IU, triunfantes como si ellos fueran Tsipras pero también como si no hubiera corralito ni un impago insostenible. El PP, alimentando el miedo a los radicalismos, sin querer ver las masas humanas y los sentimientos que hay detrás. El PSOE, por cierto, se ha quedado una vez más en tierra de nadie, sin definir una postura a tiempo. Qué cansinos todos.

Pese a todo, será decisivo experimentar en cabeza ajena qué pasa cuando se desafía al poderoso. Si los griegos ganan, la austeridad que el resto de Europa ha soportado resultará aún más humillante. Si no lo hacen será aún peor.

Postporno

El desencanto está llegando muy pronto en esta segunda transición. En la primera tardó unos años. Ahora, unos meses. No es nuevo el rencor con el que se descalifican las propuestas del otro. En esto se parecen las dos etapas. Es lamentable que 40 años de democracia después no hayamos aprendido a ser más tolerantes. El eco se multiplica por las redes sociales, un coro trágico, de grillos efímeros.
Los nuevos partidos llegaron prometiendo la Arcadia: una política pura, la participación de los ciudadanos, el fin de los privilegios. Pero en cuanto empiezan a moverse se les ve la maquinita. Las primarias para senador autonómico andaluz de Podemos, por ejemplo, obtienen una participación bajísima y además eligen a quienes habían sido ‘invitados’ por la lideresa a presentarse.
Con este afán de demostrar pureza de sangre pueden reabrirse problemas ya resueltos. Es el caso del aforamiento a los diputados: quitarlo sería dejar a los representantes ciudadanos en manos de cualquiera que quiera tumbarles, y no hay que ser tan cándidos como para pensar que ahí no actúen fuerzas ocultas, intereses perversos. Otro tanto sucede con la exigencia de que dejen sus escaños solo por la presentación de una querella.
Tampoco funciona como se esperaba la democracia interna, y se imponen los aparatos, hasta lo que el PCE llamaba «el centralismo democrático»; las asambleas molestan y sus acuerdos se desautorizan; se contrata a parientes para puestos de confianza; se suprimen los coches oficiales y se dejan como «coches de contingencia», como ya se había hecho en las delegaciones provinciales de la Junta; y quien no está conmigo está contra mí, etc.
Sólo una cosa es nueva: nombrar portavoz a una artista postporno, como ha hecho Ada Colau. Con la tendencia a imitar lo que viene de Cataluña en la postmodernidad hispana, yo que Miguel Ángel Vázquez me echaría a temblar, no se le vaya a alguien ocurrir incluirlo en la exigencia de cualquier pacto. Bien mirado, todo es muy post.

En recuerdo de Rafael Ballester

Es fácil decir, ahora que ha muerto, que Rafael Ballester es de las mejores personas que se han dado sobre la tierra. Pero no hacerlo sería injusto. Bueno, con una bondad que se trasparentaba. Podía ser una condición biológica, pero en su caso resultaba mucho más notable por las dificultades que le había deparado la vida. Su padre, el diputado anarquista Vicente Ballester, fue fusilado cuando él era un niño. Tuvo que crecer en el duro Cádiz de la postguerra con la ‘letra escarlata’ de su sangre roja. Aparte de las dificultades económicas que hubo de afrontar, salió adelante como una persona limpia de corazón. Recuerdo que en una entrevista que le hice me contó la carta que su padre había escrito para su madre antes de morir, a los pies del ajusticiamiento, en la que le pedía que no guardara rencor. Lamento muchísimo no haber conservado aquel recorte, ni recordar exactamente las palabras, porque eran estremecedoras. Rafael siempre obedeció aquella consigna.
Nunca escondió su huella y cuando pudo luchó por su memoria. La Diputación de Rafael Román le publicó algunas novelas, porque su padre, aunque murió joven, fue además un prolífico escritor.
Aparte de todo eso, Rafael Ballester inventó la tanda de penaltys. Pero para mi que su contribución a la historia de la humanidad es más honda y hermosa.
Que la tierra le sea leve.

Clientelismo

Pasará mucho tiempo hasta que se atenúe la convulsión causada por la exposición razonada del juez del Tribunal Supremo Alberto Jorge Barreiro. En una ciudadanía ya curada de espanto a base de escándalos, la prosa del magistrado del TS ha sacudido Andalucía no sólo por la relevancia de las personas inculpadas, los dos expresidentes que ha tenido la comunidad y el PSOE durante más de dos décadas, Chaves y Griñán, y quien fue el ‘gran visir’ del primero durante sus 19 años de gobierno, Zarrías, sino porque supone un golpe fatal a sus políticas. Ya no es alguien que acaricia un gato en la oscuridad. Toda la actuación de la Junta en materia laboral está incriminada, pero el uso de las transferencias de financiación fue más allá, se convirtió en un instrumento de quien seguro alguien en algún momento se vanaglorió como un hallazgo, un atajo para acelerar la concesión de ayudas.
Pero no parece tan claro ¿Dónde estaba la intervención en estas dos décadas, si era tan flagrante? Si incluso aparece explícita la fórmula en documentos aprobados por el Gobierno y el Parlamento: en la memoria de los prespuestos de 2006, páginas 8 y 9, se dice claramente lo que se hacía con la partida 31L, y nadie puso ni una pega. Así, hay capítulos de medidas para “Mantenimiento del empleo y tejido productivo andaluz”, para “Gestión, conocimiento e investigación de las relaciones laborales” y en el detalle se encuentran estas, entre otras: ”realización de transferencias a la Agencia IDEA en aplicación de concierto de ayudas a empresas en crisis para el mantenimiento del empleo y tejido productivo andaluz”,”celebración de convenios individuales con empresas acogidas en el marco del Convenio general”, “tramitación de transferencias a empresas mediante ayudas a prejubilaciones mediante subvención de la cuota de la Seguridad Social”, etc.
Pero aún más allá de la ardua interpretación del derecho administrativo, choca el argumento de clientelismo. Toda acción política está destinada a ganar votos, faltaría más. Se suele llevar a cabo de manera organizada, jerárquica, en una estructura de poder “piramidal”, cuando no de ordeno y mando. Pero además, no conozco ningún partido en el poder, a la escala que sea, que no dé prioridad a ‘los suyos’ y que no intente, de camino, segar el paso a los que no considera de su grey. El escándalo al que se llaman ahora muchos políticos en este sentido parece un ejercicio de fariseismo de libro.
Entre tanto, desde dentro del PSOE crecen voces críticas hacia la dirección del partido por la débil defensa que está haciendo de los dos presidentes. Dos líneas en un comunicado el día que se conoció la imputación del Supremo. Dos palabras de la presidenta Díaz en una comparecencia, y para recalcar que ella “ha cumplido”. Pero en las bases, noqueadas por el Supremo, echan en falta algo más de humanidad, en lo personal, y de reivindicación de los 40 años de gobierno. Algo que ahora mismo resulta un charco en el que Susana Díaz prefiere no meterse.

Del escándalo como forma de hacer política

El relevo de poder en las instituciones que ha tenido lugar este pasado 24M no es solo un quítate tú para ponerme yo. Ni se trata únicamente de perder sueldos, puestos de poder, asesores, hasta cash para mantener al partido y mejorar la economía familiar. Tiene consecuencias a más largo plazo y puede influir en las ya inciertas elecciones generales, donde todo está por decidir.
En ámbitos del PP, que es quien más cuota de poder ha perdido en estos últimos comicios, se teme que se produzca una andanada de escándalos ahora que llegan los rivales a sus sillones y levantan alfombras. Dan por descontado que habrá que hacer frente a nuevas acometidas, como si ya no hubieran sufrido bastantes.
de camino, los analistas cercanos al gobierno saben que estas cuestiones terminarán por beneficiar a los partidos emergentes y por socavar su propia base electoral, ya menguada. Del pavor que existe dentro del partido del gobierno a quedar en una posición débil da cuenta el hecho de que hay quien se conforma con quedarse en un número de escaños que represente el quinto de la cámara, la minoría de bloqueo para cualquier reforma constitucional que, más temprano que tarde, tendrán que acometer.
O sea, esto no ha sido todo amigos. si están hartos de desayunarse cada día con un escándalo, tendrán tres tazas. Solo habría que pedir rigor en la investigación, rapidez a la justicia y seriedad en el planteamiento. La furia limpiadora que se ha desatado no distingue matices y corre el riesgo de convertirse en un linchamiento colectivo, una estampida que no deje más que tierra quemada. habrá que ensayar también, por uno y otro lado, un poco de serenidad, cordura, equilibrio. y por supuesto propósito de la enmienda.