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El precio de la no-investidura

Afloja la tensión política y la presión informativa sobre la investidura de Susana Díaz, tras su tercer fracaso del pasado jueves, y todo hace pensar que la semana será de perfil bajo en este sentido. Su hueco lo ocupará la campaña municipal, que hasta ahora permanecía en segundo plano. El domingo, 24-M, se acerca y con él se superará el que parece ser el gran obstáculo para que la presidenta en funciones logre rebasar el listón de la mayoría simple: el coste electoral de apoyarla aunque sea de manera indirecta.

Habrá que ver si el día 25 el panorama se despeja. La versión sobre la que hay más consenso entre unos y otros portavoces es que una vez pasada la cita con las urnas desaparecerá la presión pero no ya porque los partidos no sientan el aliento del votante en el cogote (una sensación que les dura poco apenas cada cuatro años) sino porque el foco mediático desaparecerá. Es decir, se trasladará a otros lugares e instituciones y los equilibrios o los extraños compañeros de cama serán tantos y tan diversos que nada pasará por que tal o cual sigla se abstenga aquí de una vez y pasemos página. Se confirma, pues, que los obstáculos, las condiciones actuales no son tales, sino pura estrategia. Me maravilla la naturalidad con que lo aceptamos.

El horizonte de repetir elecciones andaluzas seguirá al fondo como ‘arma de disuasión masiva’ y con el coste electoral para las formaciones políticas como ‘botón del pánico’. La encuesta de Metroscopia publicada ayer viene a alertar de un alto desgaste del PP-A por su postura de abstención, una continuada erosión de IU, aunque menor que la del Partido Popular, y por el contrario un curioso refuerzo de la opción socialista y, en mayor escala, de Ciudadanos, que recogería el desgaste del PP, mientras se estanca Podemos. Coincide con el discurso de Díaz, que asegura captar «en la calle» ese castigo a quienes no le dejan formar gobierno.

Sin poner en duda los intríngulis demoscópicos, ni la oportunidad del sondeo, no parece que vaya a ablandar por ahora a los diputados de Juanma Moreno, cuya abstención resolvería el problema a Susana Díaz de la manera más fácil y directa, aparte del voto favorable de Ciudadanos, pues de mantenerse en el ‘no’ el PP-A e IU, la candidata socialista necesitaría llevarse al huerto abstencionista a C’s y Podemos, como ya sabrán, porque estamos dando vueltas a esta noria desde hace ya dos meses.

En el PP-A desconfían de los datos, creen que las encuestas les penalizan y recuerdan que el pasado 22M remontaron las expectativas que les daban 26 escaños para situarse en 33.

En todo caso, se evidencia que el PSOE seguiría sin mayoría absoluta, que la fragmentación continuaría, en proporciones diversas, y persistiría la necesidad de pacto, de diálogo, ahora ya sin la presión inmediata de las urnas. Pero el tiempo seguirá corriendo, un mes y medio se va volando y los partidos habrán de medir lo que les costará repetir elecciones. Aunque sea en votos, aunque no sea por el interés general.

Cita

La huída no es cobarde. Cada persona que huye contribuye a hacer la fuga posible. Una cita de Edouard Louis recogida por Laura Freixas

De museos

Hoy, que es su Día, me tienta hacer lista de los museos que he visitado, pero sería larga y me faltaría alguno.También haría la de los que me falta por conocer. Tantos…
Pero me quedo con el primero que visité: El Prado, con 9 años, de la mano de mi madre. Hay una foto por alguna parte, con mi abriguito beige y mis calcetines caídos, delante de la estatua de Velázquez, tomada por un fotógrafo callejero. Supongo que entendí que eso era algo extraordinario y disfruté muchísimo contagiada de la pasión por la pintura de mi madre, una pulsión natural, nada impostada como tanta construcción cultureta que he visto luego, una relación tal leal, larga, mágica y potente como todo en su vida y que nos prodigó a sus hijos una estrecha familiaridad con sus pintores, que eran muchos: Manet, Renoir, Rembrandt, Dufy, Hals, Berthe Morisot, Corot, Degas, Cezánne, Van Gogh, Matisse…Todavía cada vez que voy a un museo me encuentro con cuadros familiares, algunos de los cuales estuvieron en mi cuarto, como la bruja de Hals de la Gemaldengallerie de Berlín, a la que casi beso como a una tía abuela; o la Lectora de Renoir, o los dufy que vi en un museo perdido en los alrededores de Lille, que era en realidad un casino, una sociedad de baños, fascinantemente art-nouveau.
Todo remite al origen, a la infancia.
En el Prado me quedé prendada. Unos años después fuimos al museo de Carlos V de Granada. Mi padre comentó impresionado con qué atención miraba los cuadros la niña.
Sólo desarrollé talento de público, para la observación. El de artista se lo llevaron mis hermanos, que lo son en grandes quintales. Pero no me quejo, porque disfrutar sin el esfuerzo creador no está nada mal :-)

SD en su laberinto

Susana Díaz sigue  protagonizando la política nacional, incluso a su pesar. Los avatares de su investidura copan los espacios principales de la información y de la opinión y resulta llamativo que, en un momento en que se van a dilucidar puestos de poder de calado hondo (ayuntamientos y diputaciones de toda España) y amplio (las comunidades autónomas del 143) el foco esté en la política socialista trianera.
No se trata solo de que el ‘laboratorio andaluz’ anticipe lo que viene en  muchas regiones y ciudades, aunque está claro que resulta muy interesante lo que está pasando aquí y que no se mueve ni un milímetro en las estrategias de los partidos  sin tener en cuenta la repercusión nacional. Habrá que analizar a partir del lunes próximo qué incidencia tendrán las posiciones de unos y otros en las urnas y, por ejemplo, será curioso ver si las prometedoras expectativas de Ciudadanos se concretan o si su marchamo de ‘marca blanca del PP’ le pasa factura. Gente que le votaría no lo hará porque piensan que darles el apoyo supone hacerlo indirectamente al partido del Gobierno. Como habrá que ver en qué queda el desgaste socialista por la fallida investidura.
Pero aparte de todo esto, hay una pregunta latente. ¿Se apaga la estrella de Susana Díaz? Es esta una época cruel en que hemos visto caer con la misma rapidez con que subían relámpagos de fulgor, un tiempo ‘líquido’, ávido de algo que sea sólido, que puede devorar a cualquiera. Pero nada es casual ni inocente. Y en esta cuestión parece que el fuego es amigo: la política andaluza rehusó seguir la indicación de Felipe González de respaldar a Pedro Sánchez como próximo candidato a la presidencia. La resistencia de Díaz a seguir los dictados de la vieja guardia madrileña, y sobre todo de González, erigido en gran poder en la sombra, parece estar detrás de muchos de estos susurros de descrédito. De modo que la presidenta en funciones tiene otro frente abierto al que atender. Sus mitines por España -Asturias,  La Mancha, Valencia- contrastan con su campaña  para las europeas, que no pasó de Despeñaperros, e indica una estrategia por su parte también en esa clave.

Horóscopo

Los sábados abro mi lista de lecturas mañaneras por los horóscopos de las revistas femeninas. Curioso por cierto que se hayan reducido a estos soportes, como si los hombres No los leyeran o su falta de rigor no casara más que con contenidos para mujeres. Es un caso claro (más) de micromachismo.

Pues pese a todo no me importa decir que leo los horóscopos de los sábados, antes que a Gregorio Morán o a otros guruses de afilada pluma, incluso antes que a mis honestos y esforzados colegas de profesión. En los primeros compases del tiempo libre del fin de semana se cuela un poco de ‘horror vacui’ . Pero es momentáneo, no os creáis. Apenas recuerdo un segundo después los pronósticos, si son malos, y doy dos segundos a los buenos. Aunque alguna vez me ha sorprendido algún análisis de situación, digamos, increíblemente ajustado y hasta a veces se ha anticipado a los hechos. De verdad.

No olvido a Pedro Vega, un antiguo linotipista del diario, reciclado en montador de páginas en las mesas de luz, cuando empezó a hacerse el periódico mediante offset,  que me decía mientras ajustaba la página: “Niña, ¡dime qué quieres que te pase manaña!” con el cutter en la mano, dispuesto a pegar bajo mi Escorpio cualquier cuadrícula de otro signo (no hace falta decir que era broma, porque allí todo se hacía con absoluta profesionalidad)

Pero sigo acudiendo a los horóscopos, sin reconocer que, en el fondo, mantengo la esperanza infantil en la magia.  O/ y que los años me han enseñado que todo puede pasar.

Orgullo en el aire

Con el A-400M accidentado en La Rinconada no sólo se han perdido cuatro vidas, que es la primera tragedia. Es un impacto brutal sobre un sector estratégico, el aeronáutico, la gran esperanza blanca del nuevo modelo económico con el que todos soñamos, y también un golpe moral para todos los que creemos que es posible vivir en una comunidad moderna, industrial, con tecnología punta y con empresas y trabajadores de alto nivel que participan en pie de igualdad, e incluso en primera línea, con sus colegas europeos; que incluso plantan cara y le comen el mercado al gran competidor, la americana Boeing.

En estos primeros momentos se palpa la angustia del sector por un accidente que nunca debía haber ocurrido y cuyas explicaciones no pueden dilatarse, por mucho que sea preciso mantener la serenidad y confiar en la calidad de sus profesionales.

De las decisiones que se adopten en estos días dependerá en buena parte el futuro aeronáutico andaluz, su empleo, su volumen de inversión, su I+D+i y, si me apuran, los de toda la economía regional. Baste comprobar el efecto de la aeronáutica en las exportaciones y en el PIB andaluz. Según el último informe del Cluster Hélice, de 2013, el empleo del sector en la comunidad asciende a 11.685 personas, con un crecimiento del 3,5%, y la facturación creció un 10,9%, hasta los 2.060.231 millones, en 115 empresas. No es aventurado especular con que habrá quienes quieran aprovechar la desgraciada coyuntura para sus propios intereses, en el escenario de la guerra comercial con los grandes fabricantes, y en la escala de las compañías auxiliares, sobre todo en las grandes tractoras con su consiguiente repercusión en las de menor nivel. Es preciso, pues, que la parte española del consorcio europeo despliegue todas sus artes para preservar el tejido productivo nacional y que otro tanto se haga en las instituciones políticas correspondientes.

El programa del A-400M es, aunque resulte tópico, la ‘joya de la corona’ de Airbus, de Europa, pero también de Andalucía. El polo aeronáutico no sólo se ciñe a Sevilla y Cádiz, se extiende por Málaga y hasta empieza a tener implantación en Granada, mientras se van abriendo otros segmentos de negocio en Jaén o Huelva. Hace unos meses una misión comercial paseó con éxito por los principales mercados americanos.

De momento todos los ámbitos, empresarios, sindicatos, políticos, están alineados en la defensa del sector, en mantener la producción, en levantar los ánimos de las plantillas. Hoy es aún día de tanatorio, pero mañana hay que ponerse las pilas y no da un paso atrás en subsanar deficiencias y remontar el vuelo, aunque sea un fácil juego de palabras. Lo que comienza por saber por qué se cayó un avión que estaba listo para ser entregado y por poner en valor la pericia del piloto, dignísima víctima que no sólo salvó muchas vidas al decidir bajar con el menor daño posible a riesgo de la suya propia, sino que es el mejor ejemplo de la alta calidad de la aeronáutica andaluza.

Modelos para armar

Al comienzo fue el debate acerca de si a Susana Díaz le interesaba anticipar las eleccciones o esperar a su fecha, o al menos al terminar el ciclo electoral de este año, en diciembre. La balanza se inclinó hacia la primera de las opciones, porque se valoró que ofrecía mejores posibilidades a una presidenta en alza, con mando en plaza y el viento a favor, antes de que Podemos siguiera subiendo, como parecía, y de que el nuevo líder del PP-A se consolidara.
Sin embargo, como es bien sabido, las cosas no le han salido así a la ahora presidenta en funciones, que se aboca esta semana a un nuevo rechazo en el Parlamento. Podemos baja, el PP también, Ciudadanos les rasca votos, IU no cuenta ysu «dejadme formar gobierno» clama en el desierto.
Pero los socialistas mantienen un optimismo que parece algo más que una táctica negociadora o de marketing. Esperan que el tiempo acabe por imponer su lógica y defienden que su decision de anticipar las elecciones fue la correcta. No solo porque aseguran que era insostenible estar bajo la amenaza del referéndum interno de una IU en modo ‘alma ácrata’, sino porque confían en que el 22-M termine por revalorizar su resultado. En vistas de la fragmentacion que se avecina, y que las encuestas del CIS confirmaban días atrás, a ver dónde el PSOE saca un porcentaje por encima de los 47 escaños andaluces, piensan.
De algun modo ha vuelto la hipótesis B, la descartada: cuando pasen estas elecciones los partidos emergentes perderán la inocencia y tendrán que entrar en pactos o en tomar decisiones de gobierno y se retrataran de uno u otro modo. De esta manera, incluso en la situación extrema de nuevas elecciones, el escenario les puede favorecer.
Pero estos ‘modelos para armar’ de los politólogos tienen mucho peligro, como se ha visto. Los análisis políticos caducan antes que los yogures. El factor humano, la inexperiencia, la sobreexposición mediática, los espejismos por el manejo de las redes sociales, las encuestas cocinadas, tantos mimbres por trenzar dan sorpresas. Menos mal.

Surrealismo a la andaluza

En la mañana de ayer en Los Bermejales, una antigua zona de chabolas sevillana reconvertida en residencial, un ciudadano llamado Lenin Castro cedió a Juan Ignacio Zoido, alcalde y candidato del PP-A, una hormigonera, para que la utilice “como elemento de campaña”. Es rigurosamente cierto, o así lo anunciaba una nota del PP provincial. No es que la política andaluza sea surrealista, el calificativo escogido por Susana Díaz para describirla. Esto roza el realismo mágico, por lo menos. Lenin Castro debe ser un eslabón avanzado de la lucha generacional. Su nombre no hace pensar que sus padres fueran precisamente devotos votantes del PP, como él parece, pero el hecho de aceptar una hormigonera “como elemento de campaña” aún resulta más inquietante. Dejémoslo ahí.

Unos kilómetros más allá, frente a la Macarena, el Parlamento andaluz se convocaba para la semana que viene un nuevo “trueno de las tres”, como cada tarde en Macondo, y todos los portavoces repetían por las esquinas como un mantra: “esto es la crónica de una derrota anunciada”.

La campaña electoral para las municipales y las negociaciones para la investidura se van a solapar, en un ‘tour de force’ desasosegador. Todo parece muy desquiciado: Los socialistas aseguran que la incapacidad de Susana Díaz para ser investida no les desgasta, pero su estado de nervios dice lo contrario y han renunciado a convocar plenos cada 48 horas. Incluso piensan que pasará factura en las urnas a sus rivales. Su seguridad en este sentido es aplastante, y se basa en su fuerza electoral sobre el terreno, indudable, pero el argumento de que los demás deberán explicar su negativa no parece suficiente. Lo que temen precisamente los otros partidos es que les reste votos abstenerse en la investidura, o sea apoyar al PSOE, y por eso se escudan en todo tipo de excusas o maniobras que desafían la inteligencia.

Así vemos escenas tan peregrinas como que el portavoz de C’s. Juan Marín, se marchara ayer sin hacer declaraciones, camino de la rueda de prensa que daba Albert Rivera en un hotel de Sevilla. El joven líder emergente debe tener más cuidado con lo que hace. Dejar a su hombre en Andalucía en evidencia, como hizo el pasado martes desempolvando nuevas condiciones sin avisarle, no resulta la mejor práctica.

Podemos, dice el PSOE, no le coge el teléfono, pese a que desde Madrid Pablo Iglesias parece abrir resquicios al apoyo. La ambigüedad puede ser calculada o resultado de un carajal interno considerable. Es uno de los misterios de la legislatura.

Pero los ‘nuevos políticos’ serán todo lo contraculturales que quieran, pero no son tontos. Frente a la pretendida frescura hay ellos una pose estudiada, artificiosa, acartonada. A la hora de la verdad responden como veteranos: ya se han dejado de oir sus quejas acerca de que “el Gobierno secuestra al Parlamento”. La razón, que han cobrado. Su inquietud se basaba en la falta de acuerdo para disponer de la asignación correspondiente y fijar el número de asesores. El asunto se ha desbloqueado. Serán más de los que hasta ahora tenía el Parlamento, algo que casa mal con su discurso tan tajante contra los cargos de libre designación, la administración paralela etc., y la Cámara tendrá que ampliar su presupuesto para pagarles.

Esto no es surrealismo ya, no. Ni realismo mágico, no tiene gracia ni exuberancia. Tiene otro nombre. Quizá dadá, versión Duchamp. El del urinario.

Así que, en fin, queda la duda de si habrá que recurrir a alucinógenos para conseguir ver algo claro en todo este singular y colorido panorama.

Aprendizajes/Hoy lo peto

TW TW1Todos los días traen algo nuevo, incluso asombroso.

Ayer escribí este articulillo que precede a este post, sobre la investidura. Esta mañana Sur le cambio el titular y lo enfocó por los insultos hacia Teresa Rodríguez. Ideal lo mantuvo tal cual. En Sur se dispararon las visitas en FCB y retuiteos. Ideal hizo lo propio al rato y ahora disputan ambos. Prescriptores en la red, gente con muchos seguidores, lo están impulsando a su vez y resulta que anda por miles de visitas  y decenas de comentarios… cada vez que me acerco al móvil hay  globo de comentarios en mis redes.

Curioso, sí. Hay que conocer los códigos de las redes sociales y olvidar las purezas esas de periodistas puretas. O sea que seguro que si titulo este post ‘Hoy lo peto’ o aún mejor en gerundio, ‘estoy petándolo’, cuando peor mejor, tendrá más lectores que si le pongo un titulo aséptico y minimal, o sea una cursiladita de las mías.

Ahora, del viaje que le doy a la ‘nueva política’ no parece que nadie se haya dado por enterado, sólo de que le dijeron a Teresa unas cuantas barbaridades.

Otra lección sobre la prescrición, de ayer mismo. Laura Freixas se hizo eco de mi artículo del martes en Sur (versión aumentada del post sobre ‘Sin noticias de Acuario’) y ha tenido un buen recorrido entre lectoras, grupos feministas y gente de  la cultura. Sé que incluso hay quien ha ido a comprar el libro. Lástima que está descatalogado. Quizá habría que pensar en reeditarlo.

La nueva política y los viejos vicios

Todos eran debutantes, menos los representantes socialistas, en el debate de ayer. Juanma Moreno se estrenaba como portavoz del PP andaluz, aunque fuera diputado en el pasado, y también lo hacían Antonio Maíllo (IU), Juan Marín (Ciudadanos) y Teresa Rodríguez (Podemos). Se escenificaba la nueva política y el relevo generacional y lo que ustedes quieran, pero todo parecía cansino, repetido y hasta antiguo, superado, cuando no peor que lo conocido. Ni entusiasmo en los aplausos, ni apenas pasión. Eso sí, mucho cuchicheo.

Ya el calendario del día, con una gran pausa para almorzar, hacía calcular que la segunda votación sería el viernes, no sólo para dar un poco más de tiempo a negociar, sino para evitar que el inicio de la campaña de las elecciones municipales, mañana por la noche, se colara sobre las abstenciones. Es decir que a los partidos que pudieran facilitar la investidura de Susana Díaz no les repercutiera en sus mítines.

Pero lo cierto es que los apoyos se le resisten a la candidata socialista, que clamó en vano durante todo el día «que me dejen formar gobierno». Podemos hizo un guiño a primera hora, pero luego se desdijo y hasta habló de que consultará a las bases, lo que parece indicio seguro de un No, mientras Ciudadanos, pese a su anuncio del viernes, pese al tono amable de su portavoz, pareció retirarse.

Tras salir de su discurso, Juan Marín se encontró con que en Barcelona su jefe de filas, Albert Rivera, daba marcha atrás y volvía a enumerar condiciones superadas, la entrega del acta de Chaves, al menos en titulares, porque los socialistas creían que era un gesto de cara a la galería. Chalaneo, pues, mando a distancia desde Barcelona. Al pobre de Juan Marín le ponen las cosas difíciles los suyos y crecen las presiones para torcer un tono que asombró porque, por primera vez, parecía superar «las peleítas» sin perder el tono crítico hacia la gestión y el programa socialistas.

Pero en Podemos las cosas no son mejores. Pascual dice una cosa, Teresa Rodríguez otra, y así. El partido morado optó para su estreno por una puesta en escena ‘dramatizada’ con la presencia de dos mujeres afectadas por los desahucios que se levantaban cuando se hablaba de ellas en la tribuna. No fueron los únicos invitados de este grupo: también facilitaron el acceso a trabajadores de Delphi, que persiguieron e increparon a la presidenta en funciones cuando se dirigía a su despacho tras salir del salón de plenos. Una situación desagradable que se compadece poco con las formas de una regeneración. Como tampoco lo hizo la actitud de las bancadas socialista y popular con el discurso de Rodríguez, que en algunas ocasiones se vio obligada a parar y a comentar que «esto es peor que el instituto». «No tienes ni puta idea» le dijeron desde el PP, «cállate bonita», desde el PSOE. Una diputada popular le instó a no quejarse, porque le parecía que «esto no es nada, prepárate». Y así.

No había feeling en el aire. Ninguno de los ideales de buen rollo, de política colaborativa, de prevalencia del interés general se hicieron carne. Las ofertas de diálogo parecían regalos envenenados, trampas, cansinas palabras vacías.

El presidente del PP-A, a quien tocó turno después de comer, no logró sorprender tampoco, aunque el rifirrafe con Susana Díaz, en el que ambos se fajaron como veteranos púgiles, reveló que hay aún un fuerte instinto animal entre los dos bloques del bipartidismo, digan lo que digan los politólogos de guardia.

De modo que el laboratorio andaluz, el ‘campo de pruebas’ del nuevo tiempo, viene a ser como para dejarse las venas largas. El resultado de la primera votación, aunque fuera el previsto, se encaja en unas perspectivas peores que las iniciales y se duda de que el PSOE cumpla su anuncio de convocar plenos cada 48 horas para «desgastar» a los demás. Ellos sufrirán también, y las elecciones son para todos. Por contra, cada vez parece más seguro que los grupos, y en especial el ‘popular’ tratan de ganar tiempo, de dejar que pasen las elecciones municipales para entonces poner sobre la mesa intercambios de plazas, en especial de capitales que el PP-A tiene en peligro.