Pedí una entrevista con Belisario Betancur, ayer jueves, porque me parecía un nombre de esos esenciales en la historia iberoamericana, un tipo interesante por su discurso en Zacatecas, y sobre todo porque pensé que, como está el panorama tan mustio, era alguien con proyección internacional, que venía aquí desde el Mundo. Ya sabéis eso que decía Felipe Benítez Reyes en uno de sus primeros libros, que en la infancia él creía que “el mundo era aquello que sucedía en otra parte”.
Pues el Ayuntamiento no me confirmó la cita, así que yo me fui a oirle esta mañana hasta sin bolígrafo, y por supuesto sin prepararme nada. Cuál no sería mi sorpresa cuando la alcaldesa me presenta a Betancur y me dice que después del acto hablaríamos. Me sentí peor que una vez, en mi primer año de prácticas, cuando a mi colega Gabi y a mí nos pusieron delante a una bailaora que había ido a poner un anuncio para que la entrevistáramos. Aún nos reímos del bochorno que pasamos.
Así que, rejuvenecida, me puse a ello. Menos mal que el iPhone tenía cobertura y pude buscar algo de documentación. Con eso y el discurso compuse un mínimo cuestionario. Pero dio igual: me propusieron que le entrevistara en el coche, camino del Castillo de Santa Catalina. El sentado delante, yo detrás, entre mi letra y los saltos de los adoquines, las notas eran como jeroglíficos. Continuamos la charla en el castillo, ya con un poco más de serenidad, aunque Betancur practica la máxima aquella: “Pregunte, pregunte usted lo que quiera, que yo contestaré lo que me dé la gana”. Acabo de terminar un resumen de la conversación, en estilo indirecto, para el periódico de mañana. Creo que resulta interesante, siquiera como testimonio del paso por aquí de una figura reconocida, de alto nivel político e intelectual.
Luego dimos un paseo por la muralla con la alcaldesa y ellos volvieron al Ayuntamiento, para una recepción. El presidente colombiano regresaba a Madrid en el avión de la tarde y entre tanto pensaba ir a la casa de José Celestino Mutis, “Sagasta,100″, como en peregrinación.
Le acompañaba Miguel Angel Cortés, que fuera secretario de Estado de Cultura con Aznar. Le pregunté si será ministro del asunto en el próximo Gobierno de Rajoy y se rió, tras negarlo y no sin admitir que es incluso probable que no haya Ministerio de Cultura.
Así, la aventurilla del día. Lo he pasado muy bien: sobre todo cuando me recitó entera “La vaquera de la finojosa”, en el patio del castillo, bajo una levantera furiosa. Una escena digna de recordar. “Moza tan fermosa/non ha en la frontera”… Y esa ventolera, y yo sin saber por dónde iba a tirar el titular.