Funcionarios cartujanos

Estuve esta mañana en la isla de la Cartuja, en Sevilla, y juro por mi alma que el espíritu de los monjes sigue vivo allí e impregna el ambiente: qué tranquilidad en las calles, allí nadie corre, nadie se sofoca. Que de gente en los bares, desayunando tranquilamente en grupos, en las mesas, sin prisas. Qué felicidad ser funcionario. Los alrededores de las consejerías parecen sanatorios, silenciosos, llenos de árboles. No se oye una bocina, y eso que es difícil aparcar. Se parece al Palacio Provincial en día laborable. No hay ni dios por los pasillos, casi ni en los despachos.

Transparencia

¿Qué Administración es esta que no deja libertad de expresión a sus técnicos? Cada vez que pido a algún cualificado experto que me escriba u opine sobre alguna cuestión de su competencia me encuentro con una negativa. La razón, que son funcionarios. Me parece increíble que los políticos impongan esta mordaza a gente cualificada sin motivo aparente. Salvo por la razón de que quieren apuntarse todos los tantos, salir en todas las fotos y evitar ser contradichos públicamente por quienes saben más que ellos.

No tengo mucha esperanza en que esto se solucione. Pero no por ello me parece menos tremendo. Al contrario.

Sin acceso a la Red en las oficinas públicas

Se rumorea en las oficinas de la Administración que a los funcionarios se les va a limitar el acceso a Internet desde sus ordenadores. Sólo podrán entrar en la red los jefes. ¿Qué os parece?

Enchufados

Me lo cuenta un responsable político provincial: en una de estas concentraciones de funcionarios que claman contra la reforma prevista y hostigan a los cargos públicos de la Junta, uno de estos últimos miró sorprendido a un manifestante: “¡¿Cómo puedes gritar contra los enchufados, si a tí te metí yo?!”…

La historia vale su peso en oro. A ver qué os parece.

La reforma de la función pública, al Parlamento

El Gobierno andaluz ha decidido pasar a la ofensiva en su defensa de la reforma de la función pública y llevará al Parlamento el proyecto para obligar al PP a pronunciarse. Es una jugada arriesgada, pero logra hacer frente a la batalla abierta por los funcionarios del CSIF, que acosan a los políticos en cada acto que llevan a cabo e incluso están en una estrategia de insulto y acoso en las oficinas públicas.

Esta bronca permanente no es compartida por buena parte de los trabajadores de la administración autonómica, que son víctimas directas de ella y que incluso han tenido que soportar graves insultos, escupitajos o similares agravios de compañeros de trabajo que, por lo que presumen, son de otra pasta. Debieron ser ungidos por algún dios. Cualquiera diría que aprobaron el examen a notarías ( si es que eso diera derecho a agraviar a los demás) y que nunca hubo enchufes ni arbitrariedades en su mundo.

Es en todo caso un asunto muy desagradable que tiene crispados por igual a los funcionarios y a los altos cargos.

Por no hablar de los demás trabajadores, de los autónomos y muchísimo menos de los parados. Por contra, quienes tan agriamente protestan tienen un empleo seguro, un horario fijo, un sueldo que siempre van a cobrar, sea cual sea su desempeño y la última línea de la cuenta de su empresa, y gozan de un buen número de beneficios y prebendas. Cualquiera diría, a tenor del ruido que hacen, que son los pobres de la tierra.

Despido a los funcionarios

El presidente del Instituto de la Empresa Familiar pide que los funcionarios puedan ser despedidos y tengan una retribución variable. ¿Qué os parece?

http://www.lavozdigital.es/cadiz/rc/20101025/economia/instituto-empresa-familiar-pide-201010252109.html