Cristina Saucedo, directora general

Hoy se ha formalizado la salida de Bibiana Aído como secretaria de Estado de Igualdad y su sustitución por Laura Seara. La ola del cambio ha alcanzado a Cristina Saucedo, que ha sido nombrada directora general para la Igualdad en el Empleo y contra la Discriminación. Actualmente era subdirectora general del Instituto de la Mujer. Chiclanera, nacida en 1978, licenciada en Pedagogía,  profesora de instituto, Cristina hace su carrera política en sordina, sin apenas protagonismo, como queriendo no destacar para que no la maten para evitar su crecimiento o por ser hija de Sebastián Saucedo, pero con pasos seguros y firmes y yo creo que es un gran valor para el futuro, para ese relevo que ya tarda.

Visto y no visto

Bibiana Aído ha aparecido hoy en Cádiz en un acto electoral, de presentación de mujeres candidatas, con la llamativa ausencia de Pilar Sánchez. La secretaria de Estado de Igualdad, que se fue corriendo a Alcalá porque ha muerto una tía suya, mantiene muy correctas relaciones con el “aparato” pero se mantiene a una prudente distancia de la provincia. Sabe que su momento llegará, pero no lo apremia.

Por cierto, no puedo evitar el tufo paternalista del cuadro: todas las chicas en el estrado, como si fueran la excepción, y en primera fila y lugares de poder, ellos: Cabaña, Pérez Peralta, Jiménez Barrios. Una amiga filósofa feminista, Victoria Sendón, de inexcusable lectura,  habla de los políticos con “harén” que es, al menos, una tentación para muchos de ellos.

Y tanto que queda para conquistar la igualdad.

El del bombón

El del bombón, del que hablaba aquí el otro día, ha leido mi post y me escribe un mail para disculparse, re-explicarse… y añade que yo también le parezco “un bombón”. Vamos, para morirse ya.

A veces los hombres piensan que lo que te pasa es que tú también…

En fin, qué le vamos a hacer. Desde la cordialidad te digo: déjalo, de verdad. Yo te entiendo. 

Sólo me compensa de todo esto que confieses que “soy un machista irredento”.

Demasiado

La ministra de Igualdad de Berlusconi dimite. Dice que no la tienen en cuenta “por ser mujer”.

http://www.europapress.es/internacional/noticia-ministra-italiana-igualdad-dice-partido-no-escuchan-20101122142544.html

Menos testosterona

Griñán anda suelto de lengua, en general. Ayer en el comité director se dejó ir y criticó el aumento de “testosterona” en el Gobierno de Zapatero. Sin cortarse. Se suma así a una corriente cada vez mayor de críticas por la supresión del Ministerio de Igualdad, pero también por esa vuelta atrás, esa renuncia a sus principios, que el presidente del Gobierno español ha realizado con su ejecutivo, cediendo a las presiones de quienes pedían “más rubalcabas y menos bibianas”.

Apenas quedan mujeres ya en las altas esferas del poder. ¿Dónde quedó el discurso de la paridad, del Zapatero que nos hizo creer que era profundamente feminista?

Este artículo está muy bien, es incontestable: “El golpe de Estado de los hombres” http://www.gabrielacanas.com/

Perros que bailan

Tanto tiempo y tanta paridad después, qué poco hemos avanzado. Aún hoy mucha gente sigue pensando lo que decía Virginia Woolf en su “Habitación propia”, esa maravillosa conferencia que debería ser de lectura obligatoria en los programas de máxima audiencia: Una mujer artista es como un perro que baila sobre sus patas traseras. No lo hace bien, pero es sorprendente que lo haga.

(Por cierto que sobre este tema Cristina Lucas tiene un video magnífico en la colección de la Fundación NMAC, en Montenmedio)

Los cambios en el Gobierno han hecho aflorar lo peor del machismo recalcitrante. Aparte las soeces descalificaciones políticas, aún las mujeres han de soportar un mayor escrutinio y nivel de exigencias, han de imponerse a un montón de ideas preconcebidas en el imaginario colectivo que es, al fin, una construcción hecha por hombres: el aspecto físico, la manera de vestir, o la pulsera que se lleve es más importante que años de preparación y de bagaje. Incluso las mejores han de soportar esa displicencia de los perros bailarines. No lo hace mal… para ser una mujer.

…Y luego resulta que no hace falta un Ministerio de Igualdad