He estado todo el día en Madrid, sin iPhone ni iPad, pero al filo de la noticia, claro. Qué movida. Por recurrir a lo más castizo: el grito ese del gallinero del Falla: “La que estáis liando… shiquillo” Solo que ese se dice a los grupos punteros y este no es precisamente el caso, sino al contrario: un mal repertorio, un conjunto desafinado, una pésima puesta en escena.
Los rumores de que Griñán quería cesar a Gabriel Almagro son de la semana pasada, pero se consideraban ya amortizados. El delegado del Gobierno, ya ex-, que es un buen gestor y una buena persona, incluso yo creo que es de esos a quienes muchos podemos considerar amigos, a pesar de las distancias entre periodismo y política, estaba tranquilo el domingo, cuando hablamos en el Mundial de Motos. Cuando esta mañana le llamé me dijo lo que procede en estos casos, y sé que lo dijo de verdad: que en estos cargos el mismo que te nombra te quita y no tiene que darte más explicaciones.
Otra cosa, o sea la madre del cordero, es la posición de Pizarro. Parece que ya antes el exconsejero se negó a que le cesaran a la delegada en Córdoba y consiguió pararlo, pero también es cierto que en Almería, la otra provincia crítica, Griñán se cargó al delegado del Gobierno, que era cercano a Martín Soler, y allí nadie dimitió.
Todo el mundo coincide que es producto de un desencuentro profundo, con Jerez y la “operación Fustegueras” en la cúspide. Para mí que cuando Luis Pizarro dijo que si echaban a Gabriel él se iba nunca pensó que le tomarían la palabra. Quizá se lo puso en bandeja a su presidente y secretario general.
Pero lo que también sé es que en el resto de España, dentro del PSOE, se considera que Pizarro ha echado un órdago al partido y ha llegado demasiado lejos, que no ha debido poner a su partido en esta situación.
Deben encontrar unos y otros una solución limpia y rápida. La gente está muy harta de la política como para que encima se la someta a estos espectáculos de banderías.
Y al PSOE de Cádiz, ya le vale. Tantos años y otra vez en las trincheras. Con la diferencia del desgaste de los años, de la crisis, del desencanto.
Desde luego, sí parece que están haciendo todo lo posible para perder las elecciones, todas, las municipales, las generales, las autonómicas.
Griñán parece haber dado el golpe en la mesa que se le pedía desde el congreso en que Cabaña se le rebeló. Ahora toca, dicen, cortar todo lo que haya que cortar y hacer el relevo. Hay una modificación en marcha para la elección de candidatos a presidente de Diputación que le dejaría fuera, a pesar de que él, muy cuco, ha pedido que la ejecutiva procincial lo designara.
Toca también renovar la nómina de delegados provinciales. Cádiz ha sido la única provincia en la que la llegada de Griñán no se ha notado, porque siguen los mismos.
Así que inquietud general, móviles que echan humo, interpretaciones para todos los gustos.
Pero también creo que no sería justo con Pizarro un final así. Espero que la suerte le acompañe.